El Rincón de la Ciencia, Tecnología y el Conocimiento

“Ahora para encontrar trabajo hace falta un máster. ¿Qué será lo próximo? ¿El Nobel? Entrevista al educador Ken Robinson

Publicado por El Rincón de la Ciencia, Tecnología y el Conocimiento en Jueves, 21 de julio de 2016

FRASES DE CIENCIA

viernes, 23 de marzo de 2012

La culpa ¿para qué sirve?

Freud pensaba que la culpa servía para regular de una forma efectiva el comportamiento social. Si la gente no se sentía culpable, decía, no se preocuparían mucho a la hora de lastimar a otros, ya sea emocionalmente o dañando su propiedad. ¿Pero para qué sirve la culpa?, ¿qué nos motiva a hacer?

culpa

Una teoría dice que la culpa es para castigar al yo. Otra dice que la culpa nos alienta a tratar de reparar el daño social que hemos hecho. Una tercera sugiere que nosotros sólo nos vemos motivados a actuar en orden de hacernos sentir mejor sobre nuestra trasgresión.

Pero en un nuevo estudio publicado en la revista Psychological Science, Amodio & Harmon-Jones (2007), argumentan que las primeras dos teorías son compatibles. La culpa, dicen, actúa tanto como castigo al yo y ayuda a corregir el daño que hemos hecho. Para probar esto han realizado un experimento que involucra medir el comportamiento y la actividad eléctrica en el cerebro para aportar evidencias sólidas a su teoría.

El experimento

Para hacer que los sujetos de experimento sintieran culpa en el laboratorio, los investigadores pusieron un electroencefalograma en sus cabezas y los pusieron a mirar rostros que aparecían en una pantalla.

Algunos de los rostros eran blancos, otros negros y otros orientales. No tenían que hacer otra cosa más que mirar los rostros. Los participantes fueron elegidos expresamente porque eran blancos y expresaron sentimientos positivos hacia los negros. No servían los racistas.

Luego de hacerles mirar imágenes, a los sujetos se les mostraba un gráfico de barras que supuestamente interpretaba las medidas de la actividad eléctrica en sus cerebros. Este grafico fraguado indicaba que los participantes habían reaccionado de forma positiva y natural ante los rostros blancos y orientales, pero que habían reaccionado de forma negativa ante las caras negras. O sea que les decían a los participantes que eran racistas inconscientes, a pesar que no lo eran.

Luego les pedían si querían tomar parte en otro experimento, ya que ese había terminado temprano. Entonces les daban a elegir entre 19 artículos de revistas diferentes cuál les parecía más interesante. Tres de esos trataban sobre reducir el problema del racismo.

Como sin duda el lector imaginará, los participantes se sentían culpables de lo que había salido en el experimento anterior, por ser racistas. Así que los investigadores midieron este segundo experimento de dos formas. Primero indicaron en un reporte que se sentían culpables.

 Y en segundo lugar un electroencefalograma mostró una reducción significativa en la actividad izquierda frontal. Esa reducción se asoció con un sentimiento de vergüenza.

Luego, cuando eligieron los artículos que más les gustaban, terminaron eligiendo los que hablaban de luchar contra el racismo. Al mismo tiempo el electroencefalograma mostró un cambio de activación hacia el lado izquierdo del cerebro. Esto indicó un incremento en el comportamiento de acercamiento, o sea que la vergüenza se desvanecía. 

Así que motivados por el sentimiento de culpa, trataron de arreglar las cosas y hacer algún bien.

Este estudio muestra lo compleja e interesante que es la culpa y la interacción que hay con la motivación. La felicidad nos motiva a acercarnos a otra gente, y la tristeza a alejarnos. La culpa, por el contrario, causa un patrón complejo de comportamientos. Primero un alejamiento, y luego un acercamiento.

Referencias

Amodio, D.M., & Harmon-Jones, E. (2007). A Dynamic Model of Guilt: Implications for Motivation and Self-Regulation in the Context of Prejudice. Psychological Science, 18(6), 524-530

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Share

Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites More