El Rincón de la Ciencia, Tecnología y el Conocimiento

“Ahora para encontrar trabajo hace falta un máster. ¿Qué será lo próximo? ¿El Nobel? Entrevista al educador Ken Robinson

Publicado por El Rincón de la Ciencia, Tecnología y el Conocimiento en Jueves, 21 de julio de 2016

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lunes, 6 de febrero de 2017

¿Qué nos hace inhumanos?


ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO
* Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, Burgos
Hace más de 120 años, el médico holandés Eugène Dubois se enroló en la marina para viajar hasta las islas de Indonesia. Su objetivo era poder trabajar en la búsqueda de su eslabón perdido entre los orangutanes y la humanidad actual. Dubois mantenía que debería de existir una especie intermedia entre los orangutanes y nosotros, y su origen estaría en el sureste asiático.

Ahora ya sabemos que nuestro origen es africano y que nuestros parientes vivos más cercanos son los chimpancés. Compartimos con ellos un ancestro común, que vivió en África hace unos seis millones de años. También sabemos que nuestra historia evolutiva es muy compleja y que las especies (eslabones) de nuestra genealogía más directa han sido unas cuantas.

Hemos de retroceder hasta hace unos 14 millones de años para encontrar un ancestro común con los orangutanes. Y aún así, compartimos con estos simios aproximadamente el 97% de nuestro genoma. Nos lo acaba de contar un equipo internacional en la revista Science, tras presentar la secuencia genómica de las dos especies de orangutanes, Pongo abelii y Pongo pygmaeus, que viven en Sumatra y Borneo, respectivamente. Como en el caso del chimpancé, la pregunta inevitable es la siguiente: ¿qué parte de nuestro genoma nos hace humanos?Sin embargo, yo pienso que la pregunta tiene que reformularse: ¿qué nos hace diferentes a las demás especies de simios?

Porque nuestra complejidad cultural ha creado una barrera cada vez más elevada entre la naturaleza y la percepción que tenemos de nosotros mismos (y que ciertas organizaciones se empeñan en mantener bien viva). Para certificar las diferencias entre el mundo natural y el nuestro hemos acuñado el término “humano”, que está lleno de connotaciones de índole muy diversa. De hecho, es muy curioso ver cómo los antropólogos que trabajamos con especies extintas categorizamos entre los fósiles humanos y los no-humanos (todos los demás).Por descontado, tenemos un cerebro muy grande, somos bípedos, usamos un lenguaje complejo y tenemos una enorme sensibilidad artística.

Esto nos hace diferentes a otros simios. Pero cuando analizamos nuestro comportamiento descubrimos que somos  muy similares a ellos. Entre otros aspectos, somos territoriales, jerárquicos, tribales y nuestros patrones de comportamiento sexual apenas han variado con respecto a los de los chimpancés. Pero además, organizamos guerras encarnizadas, practicamos el genocidio, el canibalismo en sus múltiples facetas, la violencia de género, etc. Estos aspectos tan negativos también forman parte de las diferencias. ¿No deberíamos centrarnos en saber que parte de nuestro genoma nos hace inhumanos?

sábado, 24 de diciembre de 2016

La ciencia del año en diez grandes noticias que impactaron al mundo




El primer puesto no deja lugar a dudas: el descubrimiento del año es la detección de ondas gravitacionales por el observatorio LIGO. En su ranking de 2016, la revista Science también incluye el hallazgo de Próxima b, un planeta del tamaño de la Tierra que orbita en la estrella más cercana al Sol, liderado por el astrónomo español Guillem Anglada-Escudé.


Simulación de la fusión de los dos agujeros negros de los que proceden las ondas detectadas. / LIGO/SXS

Science ha elegido como descubrimiento del año 2016 la detección de ondas gravitacionales, un hallazgo que confirmó una predicción centenaria de Albert Einstein y "sacudió al mundo científico", según comenta Adrian Cho, escritor de la revista. También destaca investigaciones en astronomía, inteligencia artificial y biología. Todas ellas han superado el ámbito de alcance del mundo académico para protagonizar noticias de impacto en los medios de comunicación masivos.

Detección histórica de ondas gravitacionales

Era el 11 de febrero de 2016 cuando el Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales de EE UU (LIGO, por sus siglas en inglés) anunció un descubrimiento sin precedentes y muy esperado que venía a confirmar la teoría sobre las ondas gravitacionales que Albert Einstein había formulado cien años antes.

Por primera vez, los científicos lograron observar las ondas gravitacionales, ondulaciones en el espacio-tiempo producidas por un evento catastrófico en el universo, en este caso, la fusión de dos agujeros negros a más de 1,3 billones de años luz de distancia.

El Grupo de Relatividad y Gravitación (GRG) de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) es el único en España que ha participado en este histórico éxito científico.

Para Science, el avance cambia todo el panorama científico y que ha seleccionado como su descubrimiento del año 2016.



Próxima b, un planeta similar a la Tierra
Ilustración de la superficie del planeta Próxima b con la estrella Próxima Centauri al fondo, donde también se observa muy pequeña la estrella doble Alfa Centauri. / ESO/M. Kornmesser

Entre los hallazgos seleccionados por Science que destacan en este 2016, se encuentra también el descubrimiento de un exoplaneta que orbita alrededor de Proxima Centauri, la estrella más cercana al Sol, y que tendría características similares a la Tierra.

El planeta ha sido llamado Próxima b y es el más cercano a la Tierra fuera de nuestro sistema solar. Es también uno de los candidatos a encontrar vida ya que se encuentra en una zona en la que su cercanía a la estrella permite la existencia de agua líquida.

El hallazgo ha sido liderado por Guillem Anglada (Terrassa, 1979), profesor de astrofísica en la Universidad Queen Mary de Londres. Anglada ha sido además, elegido como uno de los diez investigadores más importantes del año 2016 por la revista Nature.



La inteligencia artificial derrota a un campeón de Go

En el juego de Go dos jugadores colocan piezas en blanco y negro sobre una cuadrícula con el objetivo de ocupar más territorio que su oponente. / Imagen: Wikipedia
Han pasado 20 años desde que la supercomputadora Deep Blue de IBM batiese al campeón de ajedrez Gary Kasparov. Un hito similar es el logrado este año por AlphaGo, un programa de inteligencia artificial desarrollado por la firma DeepMind, que ha sido adquirida por Google.

La inteligencia artificial logró derrotar en cinco partidas de Go –juego de mesa milenario de origen chino– al tres veces campeón de Europa, Fan Hui. Una hazaña más difícil que la realizada por Deep Blue, dado que el Go es mucho más complejo y tiene multitud de variables y posibles movimientos si se compara con el ajedrez.

Como relatan los autores del estudio, publicado en la revista Nature, AlphaGo estudió miles de partidas en línea de Go jugadas entre humanos, aprendió de ellas y jugó contra diferentes versiones para así reforzar su aprendizaje. El resultado es una inteligencia artificial que ha podido ganar a un jugador humano y ha desarrollado algo parecido a la intuición.

Demis Hassabis, uno de los responsables del proyecto, ha sido elegido como uno de los 10 científicos del año por la revista Nature.



Retrasan los efectos del envejecimiento en ratones

Tras el tratamiento, los roedores mostraron una apariencia más sana y una cantidad reducida de inflamación en el tejido graso, muscular y renal. / Fotolia

Reducir los estragos de la edad se ha demostrado posible, al menos en ratones, mediante la extracción de células senescentes, es decir, que han dejado de reproducirse y que además pueden ser causantes de enfermedades relacionadas con la edad.

A medida que envejecemos, son más las células que dejan de reproducirse, lo que afecta al crecimiento de otras células cercanas y puede causar inflamación crónica. El estudio muestra cómo la eliminación de esas células en ratones produce efectos beneficiosos para su salud.

La investigación liderada por el equipo de Darren Baker y Jan van Deursen, de la Clínica Mayo de Minnesota (EE UU), se publicó en la revista Nature el pasado mes de febrero. Los resultados demostraron que, sin esas células, la vida útil de los roedores mejoró en hasta un 35%, se encontraron más sanos y se retrasó el deterioro del corazón, el sistema renal o la aparición de cataratas.

Un avance que quizá no haga que podamos vivir más, pero sí que nos ayudaría a vivir mejor.



Metalentes, una revolución de la tecnología óptica
Usando técnicas de computación, un grupo de científicos de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería de la Universidad de Harvard (EE UU) ha logrado crear lentes ópticas basadas en metamateriales que pueden enfocar todo el espectro visible de la luz. Son baratas, más finas que una hoja de papel y más ligeras que el cristal.

El estudio, liderado por Mohammadreza Khorasaninejad, se publicó en la revista Science el pasado mes de junio y puede suponer una revolución en la tecnología óptica que afectará a microscopios, cámaras de fotos y, por supuesto, dado el auge en los últimos años de estos artefactos, a las gafas de realidad virtual.



Los monos saben cuándo te equivoca

Los monos pueden anticipar correctamente que los humanos buscarán un elemento oculto en un lugar específico, incluso si saben que el objeto ya no está allí / DracirR

Este año, un estudio ha demostrado que los simios poseen capacidades cognitivas que tradicionalmente solo se asociaban a los seres humanos, como la habilidad para distinguir deseos, intenciones o el conocimiento de los demás.

Mediante pruebas realizadas a chimpancés, orangutanes y bonobos, los investigadores descubrieron que los simios eran capaces de percibir cuando las personas tenían ideas erróneas sobre un hecho concreto. Una capacidad cognitiva que está en el centro de múltiples habilidades sociales humanas, como explica el director del estudio Christopher Krupenye, de la Universidad de Duke (EE UU). Para comprobar si esta capacidad es o no exclusiva de los humanos sometieron a los monos a un test de falsas creencias.

Los simios observaron un vídeo donde un hombre guardaba una roca en una caja. Después vieron como otro hombre disfrazado de King Kong aparecía y robaba la piedra. Los monos centraban su atención en la caja, ahora vacía, donde el primer sujeto pretendía recuperar la piedra. Es decir, reaccionaban cuando sabían que el hombre iba a equivocarse.

Los resultados fueron similares a los obtenidos con niños de dos años. Es la primera vez que animales no humanos pasan un test de falsas creencias.



Diseño de proteínas


Son varias las investigaciones en este sentido que se han llevado a cabo en 2016. Equipos científicos han diseñado en laboratorio varias proteínas desde cero ayudándose de programas de ordenador que podían predecir su comportamiento.

El uso de estos programas en el diseño de proteínas ha sido crucial dado que hasta ahora las investigaciones se basaban en el método de prueba y error para comprobar cómo se comportarían tras su creación.

Esto ha abierto nuevas posibilidades en el campo de la ingeniería de proteínas que se han traducido en proyectos como el desarrollado por un equipo de la Universidad de Washington, Seattle (EE UU), creando una proteína que puede servir para la creación de vacunas universales contra todas las cepas de gripe.



Óvulos de ratones creados en laboratorio

Un grupo de científicos de la Universidad de Agricultura de Tokio y de la Universidad de Kyoto han logrado crear crías de ratón a partir de óvulos producidos íntegramente en el laboratorio. El logro ofrece a los investigadores nuevas formas de estudiar cómo se desarrollan los óvulos para, quizá, crear óvulos humanos de casi cualquier tipo de célula. Incluidas aquellas alteradas genéricamente.

Los resultados, publicados en la revista Nature, abren nuevas vías de investigación y esperanzas para la creación de tratamientos de fertilidad si los científicos pudiesen reproducir los mismos resultados con células madre en seres humanos.
Sin embargo, también aviva el debate ético y el miedo a que se pueda usar este tipo de técnicas para crear bebes de diseño. En cualquier caso, todas estas posibilidades están lejos de realizarse a corto plazo.



Una sola migración desde África pobló la Tierra

El tradicional baile de una mujer de la región de Uluru en el norte de Australia. / EFE
Cuando se estudia la forma en la que el Homo sapiens abandonó África para poblar el resto del globo, los investigadores debaten si se hizo en una sola migración o si, por el contrario, se produjo en distintas oleadas y en distintos momentos.

Este año se han publicado tres estudios que apuntan a que esa expansión produjo en una única oleada. De esa única población que emigró fuera de África descienden la gran mayoría de los antepasados del ser humano moderno.
Los científicos han trabajado con aborígenes de Australia, Papúa Nueva Guinea y África, tomando muestras de su genoma para poder describir y comparar la gran diversidad genética de estos grupos de población. En el estudio dirigido por David Reich, de la Harvard Medical School (EE UU), se ha secuenciado el genoma de 300 personas pertenecientes a 142 poblaciones diferentes.

Los resultados de otro estudio, el liderado por Luca Pagani, de la Universidad de Bolonia (Italia) muestran que al menos el 2% de los habitantes actuales de Papúa tiene una ascendencia procedente de una población distinta de la que divergió de los africanos antes que los euroasiáticos.

En el caso de los aborígenes australianos, los estudios liderados por Eske Willerslev, de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), indican que sus antepasados y los de los euroasiáticos comenzaron a divergir de los africanos al mismo tiempo, hace unos 70.000 años. Otros estudios muestran el mismo patrón aunque reduciendo el tiempo a 50.000 años. En cualquier caso, todos sugieren que el éxodo de África se realizó en una sola oleada.



Secuenciar el genoma en la palma de tu mano
Este año ha comenzado a estar disponible un un dispositivo portátil que permite secuenciar el ADN. La tecnología, llamada secuenciación de nanoporos, puede leer directamente las letras de la secuencia del ADN.

Se trata de un dispositivo relativamente barato, que además, al menos en teoría, es capaz de descifrar el ADN sin límites de longitud. Es decir, no hace falta separar las secuencias para analizarlas y luego unirlas por ordenador. La firma británica Oxford Nanopore Technologies ha comenzado a comercializar el primer dispositivo este año.

Esta rapidez y su portabilidad hacen que pueda usarse para labores de biovigilancia, diagnósticos clínicos o bien para identificar brotes de enfermedades fuera del laboratorio. La herramienta ya se ha utilizado por científicos del European Mobile Laboratory Project para identificar el virus del Ébola en cuestión de horas o por Kate Rubins, astronauta de la NASA en la Estación Espacial Internacional, para secuenciar conjuntos de microbios en muestras de tierra.



'Science' recoge en un vídeo lo mejor de 2016



¿Qué esperar de 2017?

En Science también han destacado las áreas en las que hay que estar atentos durante el próximo año para no perderse los grandes avances que vendrán.

Nuevos límites para los embriones

Hasta ahora, el límite para observar y estudiar embriones cultivados era de 14 días, el límite ético antes de que comenzase a formarse un sistema nervioso. La barrera también era teórica, ya que no se había logrado mantener un embrión en crecimiento por más de una semana.

Ahora que los científicos han demostrado que es posible mantener un embrión durante 14 días, ¿se deberían aumentar esos límites éticos a cuatro semanas, cuando se comienza a formar el organismo? Los científicos están abiertos a que exista un amplio debate sobre la cuestión.

Vacunas contra el zika

Las vacunas contra el virus del Zika comenzarán a probar su efectividad durante 2017. Ya se han probado en monos, con buenos resultados, y se han realizado ensayos en un grupo pequeño de humanos.

Si los resultados en humanos son satisfactorios, podrían entrar en la fase de aprobación este próximo año. Aun así, a los científicos les preocupa que los anticuerpos para el zika, en parte relacionados con el virus del Dengue, pueda causar que la gente sea más susceptible a esta otra enfermedad.

En busca del noveno planeta

El pasado mes de enero, los astrónomos Michael Brown y Konstantin Batygin, del Instituto de Tecnología de California (Caltech), anunciaron el descubrimiento de un planeta gigante helado más allá de la órbita de Plutón y que tendría el tamaño de Neptuno. Si se confirmara su existencia, podría tratarse del planeta nueve del sistema solar.

Los astrónomos no han podido ver directamente el planeta, sino que se ha descubierto a través de cálculos matemáticos y simulaciones por ordenador. El reto en este nuevo año está en los grupos de investigación que, mediante telescopios de largo alcance, rastrean el cielo para poder ubicarlo.

Impacto de la política

Tanto el resultado de las elecciones presidenciales en EE UU como la aprobación del brexit en Reino Unido son dos aspectos que preocupan enormemente a la comunidad científica y cuyo impacto en la investigación habrá que observar durante el próximo año.

La salida del Reino Unido de la Unión Europea puede tener consecuencias en la participación británica en proyectos de investigación europeos, así como en el tránsito de estudiantes, postdoctorados e investigadores en Reino Unido.

Otro problema es la llegada de Donald Trump a la presidencia de los EE UU, un político que ha calificado el cambio climático como un “fraude”. También preocupa que, tanto la Casa Blanca como el Congreso, estén controlados por un partido republicano conservador que siempre se ha mostrado en contra de la investigación en determinados campos, por ejemplo el de la células madre.


Fuente: SINC



En el siguiente vídeo, explicamos con animaciones, ¿Qué son las ondas gravitatorias? Y ¿Cómo han sido descubiertas recientemente?, asimismo hablamos sobre las dudas que existen sobre la autoría teórica de dicho descubrimiento por parte de Albert Einstein.


Un equipo de científicos descubrió un planeta orbitando fuera del Sistema Solar, de un tamaño un poco mayor que el de la Tierra, con una temperatura que permitiría la existencia de agua y que hasta podría albergar vida, en lo que sería uno de los mayores hitos de la astronomía. El hallazgo del intensamente buscado exoplaneta, bautizado “Próxima b“, fue confirmado por astrónomos del Observatorio La Silla de ESO (European Southern Observatory), en el norte de Chile, y monitorizado por otros telescopios del mundo.


La inteligencia artificial se impuso en este juego conocido como el "ajedrez oriental".
En el siglo II Galeno, padre de la medicina, recogió una proeza científica realizada 300 años antes por Arquímedes. Según el médico griego, el famoso filósofo, estando al servicio del tirano de Siracusa, consiguió hacer arder las naves de guerra romanas utilizando una serie de espejos ustorios. La veracidad de la historia, que no fue contada por ningún historiador de la época, sigue causando encendidos debates aún hoy. Desde Renè Descartes a los televisivos cazadores de mitos, pasando por equipos de investigación del MIT, han sido muchos los que a lo largo de los siglos han intentado refutar -o afirmar- la hazaña bélica. Y el resultado, incluso en las recreaciones, siempre ha sido el mismo: no hay pruebas concluyentes de que el genio de Arquímedes ideara semejante arma... pero tampoco de lo contrario.


Verdadera o falta, la anécdota del sabio griego sirve para ilustrar el poder que pueden tener unas simples lentes si se saben utilizar y se tienen unos conocimientos (hoy evidentes) sobre las propiedades de reflexión, refracción y difracción de la luz. Física básica, incluso para quienes la física es un misterio insondable. No es el caso de Federico Capasso, uno de los científicos más reputados de nuestros días. El italiano conoce de sobra las propiedades de la luz y sabe que son las que sustentan las posibilidades de cualquiera de las lentes utilizadas hoy en multitud de objetos (desde cámaras fotográficas a gafas). Pero la diferencia entre alguien normal y un científico inquieto, es que el segundo utiliza sus conocimientos de las leyes para intentar, si no quebrarlas, al menos burlarlas para conseguir su objetivo. Eso es lo que ha hecho Capasso al fabricar unas nuevas lentes completamente planas.


El aporte no es pequeño. Las lentes curvas, como las que utilizan las cámaras o los telescopios, se agrupan para reducir las distorsiones y aclarar las imágenes. Por eso los microscopios potentes son tan grandes y los teleobjetivos tan voluminosos. Y, aunque la tecnología ha evolucionado bastante, no era posible fabricar lentes compactas y delgadas. Hasta ahora. Hasta que Capasso y su equipo de la universidad de Harvard han demostrado por primera vez que una lente plana y compacta puede ser muy eficiente dentro de todo el espectro de luz visible, cubriendo el rango de colores al completo.


Según publicó en su web la universidad de Harvard, uno de los descubrimientos más importantes realizados por el equipo de Capasso ha sido la utilización del dióxido de titanio, un material que se encuentra en muchas sustancias (desde la pintura hasta el protector solar) y que sirve para crear las nanoestructuras lisas y de alto rendimiento que forman el corazón de la meta-lente. La ventaja del material es que permitirá que estas lentes sean fabricadas de forma industrial por un coste asequible, lo que significa que dentro de muy poco estarán instaladas en todos nuestros dispositivos. Pero, sin duda, lo que más nos impresionará es la capacidad que estas metalentes tendrán para engañar a nuestro cerebro en aplicaciones de realidad virtual y realidad aumentada. Capasso asegura que la sofisticación de estas ópticas permitirá una fusión absoluta entre el mundo real y el digital. Una posibilidad que fascina y –de alguna forma- inquieta en la misma medida.



La forma en la que cada uno ve el mundo y la realidad no siempre coincide; eso lo sabemos todos. Pero, al contrario de lo que se pensaba, no somos los únicos que nos damos cuenta de que alguien tiene una idea errónea. Un estudio demuestra por primera vez que chimpancés, bonobos y orangutanes son capaces de reconocer falsas creencias como lo hace un niño.



jueves, 8 de diciembre de 2016

¿Amigo fiel o parásito? Científicos indagan sobre los orígenes del perro

Por:JAMES GORMAN


Un cráneo canino en el Royal Belgian Institute of Natural Sciences. Los científicos todavía debaten acerca del lugar y del momento exactos en que se originó el vínculo entre humanos y canes. CreditAndrew Testa para The New York Times

OXFORD, Inglaterra — Antes de que los seres humanos ordeñaran vacas, pastorearan cabras o criaran cerdos, antes de que inventaran la agricultura o la escritura, antes de que tuvieran hogares permanentes y, por supuesto, antes de que tuvieran gatos, tuvieron perros.

O los perros tuvieron a los humanos, dependiendo del lugar desde el que se mire la dinámica entre humanos y canes. Pero algunos científicos todavía debaten acerca del lugar y el momento exactos en que se originó ese vínculo. La Universidad de Oxford dirige un nuevo estudio de gran amplitud que cuenta con colaboradores en todo el mundo y del que se espera que pronto ofrezca algunas respuestas.

Los científicos han propuesto diversas opciones sobre los orígenes de los perros. Para empezar, los investigadores están de acuerdo en que evolucionaron a partir de los antiguos lobos. Alguna vez existió entre los científicos la teoría de que un cazador-recolector visionario capturó un lobo cachorro de su madriguera y comenzó a criar lobos cada vez más mansos, así marcó los primeros pasos del largo camino que ha desembocado en las correas y los collares antipulgas. Por supuesto, esta explicación es demasiado simple pero, en esencia, la idea es que las personas se dedicaron a criar lobos para convertirlos en perros. Igual que ahora crían perros para que sean pequeños o grandes, o para ser pastores de ovejas.

La opinión científica prevalente es que esa historia no resiste. Es difícil domesticar un lobo, aunque sea cachorro, así que muchos investigadores consideran que hay muchas más posibilidades de que, en efecto, los perros se hayan inventado a sí mismos.

Imaginemos una manada de lobos antiguos poco tímidos cerca de un grupo de cazadores nómadas. Los lobos consumían los restos de las presas de los cazadores. Evolucionaron cerca de los asentamientos humanos y se volvieron cada vez más mansos, además de producir una descendencia abundante porque era relativamente fácil conseguir comida. Llegado el momento, el lobo se convirtió en ese pillo que no para de mover la cola y ahora llamamos el mejor amigo del hombre.

Algunos investigadores cuestionan que los perros experimenten sentimientos como amor y lealtad. Se preguntan si el comportamiento de los perros se explica como una evolución de su propio instinto. Es más fácil sobrevivir como un parásito que tener que cazar alces. Raymond Coppinger, profesor emérito de biología en Hampshire College, subrayó en su conocido libro “Dogs”, publicado en 2001, que “mejor amigo” no es una “definición ecológica”. Escribió que “el perro doméstico quizá evolucionó para convertirse en un parásito”.

Los investigadores también señalan que de los mil millones de perros que se calcula hay en el mundo, solo una cuarta parte son mascotas. La gran mayoría de los perros corren con toda libertad por los pueblos, encuentran comida entre la basura, esperan que alguien les regale algo y, además, ocasionan decenas de miles de muertes humanas cada año por la rabia.

Suelen ser amistosos, pero no necesariamente los mejores amigos.

Los perros modernos son muy diferentes de los lobos modernos. Comen sin problemas enfrente de las personas, los lobos no. Sus cráneos son más anchos y sus hocicos más cortos. No viven en manada cuando están solos. Algunos científicos se burlan de las estrategias de entrenamiento canino que requieren que el humano se comporte como el líder de la manada.

Los lobos forman parejas estables y los papás lobo ayudan con los pequeños mientras que los perros son totalmente promiscuos y a los machos no les importa su descendencia. Sin embargo, es fácil que perros y lobos se crucen y algunos científicos ni siquiera están convencidos de que sean especies distintas. Este escepticismo es una muestra del debate científico sobre cómo debe definirse una especie o en qué medida la categoría es un hecho de la naturaleza y no una línea arbitraria que pintamos los seres humanos.

Greger Larson, biólogo del departamento de Arqueología de la Universidad de Oxford, espera que una gran base de datos con muestras de ADN antiguo ayude a determinar dónde y cuándo ocurrió la domesticación de los perros. CreditAndrew Testa para The New York Times

Rastrear el origen

Si las divisiones actuales entre las especies son turbias, en el pasado hay mucha más oscuridad. Existe un consenso generalizado entre los científicos sobre las pruebas de que los perros se domesticaron hace unos 15.000 años. Hace 14.000 años, la gente ya enterraba perros, algunas veces junto a seres humanos. Pero algunos biólogos sugieren, a partir de pruebas de ADN y la forma de cráneos antiguos, que los humanos comenzaron a domesticar perros hace más de 30.000 años.

En cuanto al lugar en que ocurrió este proceso, algunos investigadores que estudian el ADN de perros y lobos (en su mayoría de fuentes modernas, aunque sí se tienen fuentes antiguas) han sostenido en años recientes que los perros se originaron en el este de Asia, Mongolia, Siberia, Europa y África.

Uno de los motivos por los que existen diferentes teorías, según Greger Larson, biólogo del departamento de Arqueología de la Universidad de Oxford, es porque la genética de los perros es un enredo. En una entrevista realizada en su oficina en noviembre, enfatizó que la mayoría de las razas de perros se inventaron en el siglo XIX, en lo que él llama “el torbellino de mezclas por el loco frenesí de la cría de perros en la época victoriana europea”.

Esas mezclas, además de la reproducción aleatoria de los propios perros y el cruce con lobos en diferentes momentos de los últimos 15.000 años crearon un “caldo” en la genética de los perros que hace difícil identificar sus ingredientes.

Larson está convencido de que para encontrar la receta es necesario crear una gran base de datos sobre ADN antiguo y combinarla con los datos de la genética canina moderna. Junto con su colega, Keith Dobney, de la Universidad de Aberdeen, convenció a los investigadores más influyentes para que se unieran a un proyecto amplio, con financiamiento de unos 2,5 millones de dólares del Natural Environment Research Council de Inglaterra y el European Research Council, cuyo objetivo es analizar huesos antiguos y su ADN.

Robert Wayne, especialista en biología evolutiva de UCLA que estudia el origen de los perros y es parte de la investigación, indicó que “prácticamente todas las personas que trabajan en el área de genética canina están participando en ese proyecto”.

Para Wayne eso ya supone un triunfo. “Casi todos los grupos tienen una hipótesis diferente acerca del origen”.

Pero Larson convenció a todos de una idea sencilla: cuantos más datos tengan, mientras más cooperen entre sí, mejores serán las respuestas. Su personalidad ha sido un factor esencial para promover el trabajo en equipo, dijo Wayne, quien describió a Larson como “muy desenvuelto y sociable”. Añadió que, además, “ha logrado involucrar a todos”.

Los científicos de museos y universidades que participan en este proyecto han dado acceso a sus colecciones. Así que Larson y su equipo de Oxford han viajado por todo el mundo para recopilar datos, tomar muestras diminutas de huesos y medidas de dientes, mandíbulas y algunas veces cráneos casi completos de perros, lobos y cánidos antiguos y recientes. Casi ha concluido la fase de recopilación, según Larson, que espera tener al final el ADN de unas 1500 muestras, y fotografías y medidas detalladas de varios miles.

Este año comenzarán a publicarse artículos científicos sobre este trabajo en Oxford y otras instituciones.

Larson apuesta por que el proyecto podrá determinar si el proceso de domesticación ocurrió hace unos 15.000 o 30.000 años, y en qué región.

No será la fecha, ubicación geosatelital o nombre del cazador antiguo que quisieran algunos amantes de los perros. Pero será un logro importante en el mundo de la ciencia canina y un punto de referencia en el análisis de ADN antiguo para mostrar evolución, migraciones y descendencia. 

Lo hará de la misma manera de la que estudios del ADN de homínidos antiguos han mostrado la forma en que los humanos de la antigüedad poblaron el globo y se mezclaron con los neandertales.

Pero ¿por qué es importante saber cómo fueron domesticados los perros más allá del interés, o casi obsesión, de muchas personas por sus mascotas?

Porque el nacimiento de los perros puede haber sido un parteaguas.

“Quizá la domesticación del perro dispara de alguna forma un cambio en la forma en que los seres humanos se relacionan e interactúan con su ambiente”, agregó. “No creo que sea disparatado”.

Curiosidad y disposición

Es normal para Larson tratar con puntos de vista que varían mucho. Es estadounidense, pero hace poco se convirtió también en ciudadano británico. Sus padres son estadounidenses y visitaba Estados Unidos con regularidad cuando era niño, pero nació en Baréin y creció en Turquía y Japón, donde sus padres trabajaron como maestros de escuela en bases militares estadounidenses.

Se graduó en Claremont McKenna College en California y recibió su título de doctorado de Oxford. Entre la preparatoria y la universidad pasó un año buscando el cauce de un antiguo río en Turkmenistán y otros dos años estableciendo una empresa de consultoría ambiental en Azerbaiyán. En sus años universitarios mostró interés por la ciencia y cursó estudios ambientales, de economía y política, pero no había decidido qué camino profesional tomar. 

Su carrera se desarrolló a partir de su intensa curiosidad, su habilidad para hacer amigos y su total disposición para aprovechar cada oportunidad.

En una ocasión logró unirse a una excavación arqueológica.

Estaba en Ashgabat, Turkmenistán, y un hombre que le había ayudado a rentar un viejo vehículo soviético para explorar el desierto le comentó que iban a llegar unos occidentales para una excavación. Se las ingenió para conseguir un lugar en uno de los vehículos.

“Creo que todos pensaron que iba con alguien más”, dijo Larson.

Para cuando el grupo se detuvo a descansar y alguien le preguntó quién era, era demasiado tarde para preguntar si en realidad debía estar ahí. “Fui todo un intruso”, aclaró.

Pero podía mover tierra y hablar ruso, y contaba con algunas habilidades adquiridas en la universidad —como los juegos al beber— muy valoradas por las noches. Según relata, tuvo suerte porque los investigadores que iban a la excavación eran “personalidades importantes en la arqueología neolítica británica”. Entre ellos estaba Chris Gosden, el director del departamento de Arqueología Europea en Oxford que más tarde lo invitó a cursar una maestría de un año en la facultad de Arqueología de Oxford. Eso lo condujo al programa de doctorado después de trabajar en Estados Unidos.

La idea del proyecto actual surgió porque se hartó de no encontrar pruebas sobre ADN antiguo en los artículos relacionados con el origen de los perros. Se comunicó en 2011 con el Dr. Dobney, de la Universidad de Aberdeen, y sentenció: “Vamos a concentrarnos en los perros”.

Después de recibir los fondos de Inglaterra, organizó junto con Dobney una conferencia en Aberdeen, Escocia. Reunió a todos los investigadores especializados en el origen de los perros que pudo. Argumentó ante el grupo que, a pesar de que tenían diferentes puntos de vista, a todos les interesaba contar con los mejores datos posibles, independientemente de las conclusiones a las que condujeran.

“Si tenemos que mordernos la lengua, pues nos la morderemos”, reconoció. “Así es la ciencia”.

Un cráneo de 32.000 años

Mietje Germonpré, paleontóloga del Royal Belgian Institute of Natural Sciences, está entre los científicos que participan en el proyecto de los perros. Está entre los muchos autores de un artículo publicado en 2013 en Science que identificaron el cráneo de uno de los primeros perros, de unos 32.000 años de antigüedad, recuperado en una cueva belga en Goyet. Wayne, que trabaja en UCLA, fue autor sénior de ese artículo y Olaf Thalmann, de la Universidad de Turku en Finlandia, fue el primer autor.

En el proyecto sobre perros de Larson suele suceder que, aunque él estuvo en desacuerdo con la mayoría de los hallazgos del artículo —pues sostiene que no había evidencia suficiente para decir que el cráneo de Goyet era un perro—, todos los autores del artículo trabajan en el proyecto grande con él.

En noviembre, en Bruselas, y con el valioso fósil en las manos, Germonpré señaló que el cráneo antiguo era ancho, con dientes apiñonados y hocico corto. Y que todas estas características le indican que no se trata de un lobo.

“A mí me parece que es un perro”, señaló.

Fragmentos de mandíbulas y dientes conservados en el Oxford Museum of Natural History.CreditAndrew Testa para The New York Times


Estudios del ADN mitocondrial, que se transmite solo a través de las hembras, también indicaron que el cráneo no pertenecía a un lobo, según el artículo de 2013.

Germonpré cree que los humanos domesticaron a los perros tiempo antes de que muriera este ejemplar y se inclina a pensar que los humanos los criaron deliberadamente a partir de los lobos.

Tiene otra prueba: la reconstrucción del cráneo de un cánido de unos 30.000 años de antigüedad que se encontró cerca de Predmostí, en la República Checa, con un hueso en la boca. Sostiene que el hueso es parte de la prueba de que se enterró a este animal con cuidado. “Creemos que se colocó ahí deliberadamente”, concluyó.

Pero reconoce que estas afirmaciones son controvertidas y está dispuesta, al igual que el resto de las personas involucradas en la ciencia canina, a tomar el riesgo de dañar los fósiles, si haciéndolo es posible obtener más información del ADN mitocondrial y del nuclear.

Para reducir ese riesgo al mínimo, dialogó con Ardern Hulme-Beaman, investigador posdoctoral en el equipo de Oxford, para decidir juntos dónde cortar. Se acercaba el final de meses de viajes a Rusia, Turquía, Estados Unidos y toda Europa para tomar muestras de cráneos y mandíbulas de cánidos.

Junto con Allowyn Evin, que ahora trabaja para el Centro Nacional de Investigación Científica en Montpellier, Francia, también tomó muchas fotografías de cada mandíbula y cráneo para aplicar morfometría geométrica. Con el software se procesan fotografías detalladas de todos los ángulos y se recrea un modelo en tercera dimensión que puede dar mucha más información acerca de la forma de un hueso que las habituales medidas bidimensionales de largo y ancho.

Germonpré y Hulme-Beaman convinieron en cortar sobre un punto en el interior del cráneo. En el laboratorio, Hulme-Beaman utilizó un pequeño taladro eléctrico con una navaja de corte para retirar una porción del tamaño de un pedazo de nuez picada. Se desprendió un olor acre a quemado, lo cual indicó que el material orgánico estaba intacto dentro del hueso; eso es una buena señal en cuanto a las posibilidades de recuperar ADN.

De regreso en Oxford, los investigadores intentarán utilizar las técnicas más actuales para obtener la mayor cantidad posible de ADN de la muestra. No hay un fragmento de código que diga “lobo” o “perro”, al igual que no hay una sola característica del cráneo que defina una categoría. Lo que intentan establecer los genetistas es cuán diferente es el ADN de un animal con respecto a otro. Al añadir ADN antiguo se tienen muchos más puntos de referencia.

Larson espera poder identificar en algunos lobos antiguos una sección de ADN que se haya transmitido a descendientes más parecidos a los perros y, por último, a los perros modernos. También espera poder identificar cambios en los cráneos o mandíbulas de esos lobos que muestren modificaciones hacia formas más parecidas a los perros, y que eso ayude a establecer un periodo más estrecho para el origen de la domesticación.

La suposición usual sobre los animales domésticos es que el proceso de domesticación y crianza ocurrió de una sola vez. Pero no necesariamente ocurrió así. Larson y Dobney demostraron que a los cerdos se les domesticó en dos ocasiones, una en Anatolia y una en China. Puede haber ocurrido lo mismo con los perros.

Solo el principio

Aunque casi terminaron la recolección de huesos antiguos, Larson todavía se encuentra en negociaciones con investigadores chinos para obtener muestras de esa parte del mundo. Son necesarias. Tiene esperanzas de lograrlo.

Si todo sale bien, declaró Larson, el proyecto publicará un artículo muy importante en el que todos los participantes describirán sus hallazgos generales. Y en los siguientes dos años todos los investigadores seguirán utilizando los datos comunes para continuar con la publicación de sus hallazgos individuales.

No es la única iniciativa en marcha. Wayne, en UCLA, explicó que se estaba formando un grupo en China con el objetivo de secuenciar 10.000 genomas de perros. Tanto él como Larson forman parte de ese grupo.

Larson está emocionado por la cantidad de datos recabados. Todavía no está listo para hablar acerca de las conclusiones de esos datos o cuán significativas serán.

Pero está cada vez más seguro de que encontrarán lo que quieren y que tendrán más posibilidades de responder la espinosa pregunta de en qué momento y en qué lugar el poder despedazador de la mandíbula del lobo dio paso por primera vez a la persuasiva fuerza del toque de la nariz fría del perro.

“Estoy empezando a creerme mi propio cuento”, concluyó.

Vía: The New York Times en Español


Vídeo:

Cosmos y la evolución por selección artificial de los perros

Un extracto del capítulo 2 de "Cosmos, a spacetime odyssey", en el que se explica cómo la selección artificial ha conseguido la evolución de los perros a partir de los lobos. cosmosontv.com

Los perros.

Hace -no mucho- tiempo, los perros no existían. Ahora los hay en todos los tamaños, formas y colores. ¿Cómo sucedió esto?

Los primeros perros eran los que ahora llamamos lobos (no muy diferentes a los actuales). Los grupos de lobos nos acechaban y huían motivados tanto por la curiosidad como el miedo.

El miedo es natural, es cosa de supervivencia. Así como hay humanos capaces de hacer triplesaltos mortales con toda tranquilidad, hay otros con miedo hasta para usar bicicleta. 

Estas pequeñas diferencias (presentes en todas las especies) permitieron a algunos lobos acercarse al humano. Ambos sacaron ventajas de esta cercanía: comida gratis para el domesticado y compañía para el domador, por ejemplo.

El perro es llamado “el mejor amigo del hombre”, es en realidad el primer “amigo” del humano de el que se tenga registro.
Selección natural y selección artificial.
Todos los perros, desde San Bernardos hasta Chihuahuas, descienden del lobo. Suena increíble, pero se le llama selección artificial. Si un perro era pequeño, se le juntaba con otros perros pequeños para compañía de los niños. Los perros grandes acompañaban en tareas de cacería. Así nació la llamada “cruza”.

La selección artificial, nace después también en la cosecha. En méxico, en la era prehispánica, se utilizaba al sembrar las mazorcas con más granos y descartar las más ralas.

Los efectos de la selección artificial son casi inmediatos. La selección natural necesita un poco más de tiempo para su apropiada observación aunque, en ocasiones, más sencilla de explicar.

En la nieve sólo hay osos blancos. Son los que consiguen comer mejor, pues las presas no los detectan acercarse. Los osos no “eligieron” cambiar el color de su pelaje sino que su entorno hacía muy difícil que los osos de color alcanzaran a sus presas. Eso es selección natural.

Cosmos y la evolución por selección artificial de los perros from Guille on Vimeo.

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