El Rincón de la Ciencia, Tecnología y el Conocimiento

“Ahora para encontrar trabajo hace falta un máster. ¿Qué será lo próximo? ¿El Nobel? Entrevista al educador Ken Robinson

Publicado por El Rincón de la Ciencia, Tecnología y el Conocimiento en Jueves, 21 de julio de 2016

Historia del Universo

Diagrama representativo de la historia del universo.

Para todas las mentes curiosas

con inquietud de conocimiento.

Neuronas

Conexiones sinápticas.

Química

Tabla Periódica de los elementos.

Tecnología

Al alcance de nuestras manos.

Moléculas y el espacio

FRASES DE CIENCIA

jueves, 1 de octubre de 2020

En la orilla del océano cósmico

 



"La superficie de la Tierra es la orilla del océano cósmico. Desde ella hemos aprendido la mayor parte de lo que sabemos. Recientemente nos hemos adentrado un poco en el mar, vadeando lo suficiente para mojarnos los dedos de los pies, o como máximo para que el agua nos llegara al tobillo. El agua parece que nos invita a continuar. El océano nos llama. [...]

La Tierra es un lugar, pero no es en absoluto el único lugar. No llega a ser ni un lugar normal. Ningún planeta o estrella o galaxia puede ser normal, porque la mayor parte del Cosmos está vacía. [...]

Si adoptamos una perspectiva intergaláctica veremos esparcidos como la espuma marina sobre las ondas del espacio innumerables zarcillos de luz, débiles y tenues. Son las galaxias. [...]

Hay unos cientos de miles de millones de galaxias (1011), cada una con un promedio de un centenar de miles de millones de estrellas. Es posible que en todas las galaxias haya tantos planetas como estrellas, 1011×1011=1022, diez mil millones de billones. Ante estas cifras tan sobrecogedoras, ¿cuál es la probabilidad de que una estrella ordinaria, el Sol, vaya acompañada por un planeta habitado? ¿Por qué seríamos nosotros los afortunados, medio escondidos en un rincón olvidado del Cosmos? A mí se me antoja mucho más probable que el universo rebose de vida. Pero nosotros, los hombres, todavía lo ignoramos."


(Carl Sagan, Cosmos)


Vídeo:

En el Jardin de la Noche / In the Garden of Night - Silvio Rodríguez & Carl Sagan

https://www.youtube.com/watch?v=E7qJGv37V10

domingo, 23 de agosto de 2020

Rumores, confianza y vacunas

 


La Dra. Heidi Larson es antropóloga y directora fundadora de The Vaccine Confidence Project. Es profesora de Antropología y Ciencia del Riesgo y la Decisión en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres. Su investigación se centra en la confianza pública en las vacunas.

En esta conferencia TEDMED 2020 (en inglés, con subtítulos en español) Heidi Larson intenta responder a esta pregunta: «¿Por qué la gente no confía en las vacunas?». Para ello, la investigadora explora cómo los rumores médicos originan, esparcen y alimentan una resistencia a las vacunas en todo el mundo. A pesar de que las vacunas no pueden escapar de "la turbulencia política y social" que las rodea, dice ella, el primer paso para detener el esparcimiento de enfermedades es hablar con las personas, escuchar y generar confianza.

«Contamos con mucha información científica para desmentir falsos rumores. Ese no es el problema. Tenemos un problema de relaciones, no un problema de desinformación. La desinformación es el síntoma, no la causa».


Fuente: TED

domingo, 2 de agosto de 2020

“En medio año, el mundo se dividirá en dos mitades según lo bien que cada país controle la pandemia”

Adam Kucharski, matemático experto en epidemias

El matemático especializado en análisis de brotes infecciosos publicó a comienzos de año Las reglas del contagio. Este libro, casi profético, explica cómo se transmiten las enfermedades, pero también las ideas, el pánico, la violencia, los memes, los bulos y hasta los cuentos de hadas. Hablamos con él aprovechando que el libro acaba de ser publicado en español.

Por; Sergio Ferre


Adam Kucharski (Reino Unido, 1986) perdió la capacidad de andar con tres años. El diagnóstico: síndrome de Guillain-Barré. Quizá por eso, aunque estudió matemáticas y fue becario en bancos londinenses, acabó por centrar su carrera en el análisis matemático de los brotes infecciosos.

En 2015 volvió a encontrarse con la enfermedad rara que había amenazado su vida de pequeño, esta vez en forma de brote en varias islas del Pacífico. El responsable era el —por entonces poco conocido— virus del zika, que acabaría por causar una epidemia en América. Kucharski se dedicó entonces a investigar la evolución de esta enfermedad y, posteriormente, la del ébola.

En Las reglas del contagio (Capitán Swing, 2020) Kucharski explica cómo se transmiten y extienden las enfermedades, pero asegura que estas normas van más allá de virus y bacterias. Violencia, crisis económicas, ideas, suicidio, felicidad, obesidad, pánico, bulos e incluso cuentos de hadas son susceptibles de seguir estos patrones.

El libro se publicó en inglés el 13 de febrero, justo el día en que Valencia registró la primera muerte por coronavirus en España aunque, por aquel entonces, nadie lo supiera. Hablamos con Kucharski sobre cómo se transmite la COVID-19… y cómo evitarlo conforme los países intenten volver a la normalidad.

¿Entendemos las reglas del contagio de la COVID-19?

Entendemos ciertos patrones en su crecimiento, sobre todo conforme los países relajan sus medidas y vemos rápidos estallidos. Aun así, quedan interrogantes sobre la transmisión, por ejemplo el papel de los niños y de la gente sin síntomas claros.


“Hemos visto países que han bajado hasta los diez casos diarios y ahora cuentan miles al día. Incluso si tienes al virus bajo control, enseguida puedes enfrentarte a una situación que requiera distanciamiento o confinamientos”


La regla del contagio más importante ahora mismo es lo rápido que podemos perder el control sobre los brotes. Hemos visto países que han bajado hasta los diez casos diarios y ahora cuentan miles al día. Incluso si tienes al virus bajo control, enseguida puedes enfrentarte a una situación que requiera distanciamiento o confinamientos.

Es crucial que encontremos formas de detener lo que está pasando y para ello vamos a necesitar innovar con mejores datos y respuestas. El gran cambio a partir de ahora será movernos desde reglas y tasas de crecimiento a escala poblacional a medidas de control mucho más locales.

Habla de la transmisión que “no podemos ver”. En ese sentido, ¿se parece la COVID-19 a una enfermedad de transmisión sexual que se extiende de manera silenciosa entre la población?

Desde un punto de vista teórico esa es, en gran parte, la razón por la que ha sido tan difícil de controlar. Con el SARS y la viruela la gente tenía síntomas claros cuando eran contagiosos, así que contener el brote era más directo si tenías recursos.

Como el coronavirus tiene transmisión antes de los síntomas, para cuando alguien aparece en el hospital la infección ya ha pasado a otras personas que pueden estar a punto de infectar a otras. En ese sentido comparte características con enfermedades como el sida, en las que puedes tener una gran transmisión sin detectar antes de darte cuenta de que hay un brote.

¿Cómo podemos saber la efectividad de las medidas de control?

Es muy difícil saber exactamente qué está teniendo qué efecto, pero podemos mirar lugares que han aplicado medidas en secuencias diferentes. Por ejemplo, en Alemania las mascarillas se introdujeron en distinto orden en algunas áreas y eso hizo posible estimar el efecto de que la gente las lleve. Lo mismo con los colegios, que están abriendo de distintas maneras en cada lugar. Será muy importante intentar aprender tanto como podamos de la variación que veamos entre países.

En otras palabras, estamos inmersos en un experimento global queramos o no.

Esencialmente, sí. Es un juego global de ensayo y error. Tenemos que entender las causas por las que algunos países relajaron las medidas demasiado pronto e intentar aprender lo más rápidamente posible cómo mejorar.

En su libro asegura que “en los análisis de los brotes, los momentos más importantes no suelen ser aquellos en los que tenemos razón. Son esas ocasiones en las que nos damos cuenta de que estábamos equivocados”. ¿Cuándo nos dimos cuenta de que estábamos equivocados con la COVID-19?


“Existe la idea de que los modelos matemáticos son bolas de cristal que pueden darnos todas las respuestas, cuando los investigadores los usamos para mirar un conjunto de posibilidades muy específico”


Hubo dos momentos muy importantes que cambiaron nuestra visión de un brote pequeño a un problema mucho mayor. Uno, al principio. Los números reportados en China eran bajos, pero por cómo se habían exportado a Tailandia y Japón supimos que estábamos frente a algo inusual. Otro, ese par de días de febrero en los que Italia reportó brotes a gran escala. Hasta entonces habían estado muy centrados en Asia, pero que la transmisión hubiera ocurrido tan ampliamente sin haber sido detectada sugirió que estábamos ante un problema muy grande.

Los investigadores que han intentado modelizar y predecir la evolución de la pandemia han sido muy criticados. ¿Cree que los medios y el público han sido justos?

Vemos titulares que dicen que los modelos están equivocados o son correctos, y esa no es la cuestión. Los modelos contestan preguntas muy concretas. Existe la idea de que son bolas de cristal que pueden darnos todas las respuestas, cuando los investigadores los usamos para mirar un conjunto de posibilidades muy específico, como qué pasa si no se toman medidas de control o cuál será la tasa de crecimiento en las siguientes semanas.

En su libro menciona la paradoja de los modelos en contextos como el efecto 2000 y la gripe de 2009. Si aciertan y son escuchados, la gente cree que han fallado y que son alarmistas.

Sí, se ven los modelos como una predicción meteorológica. Si eres pesimista sobre el tiempo eso no cambia el tiempo, pero si muestras las consecuencias de no hacer nada durante un brote y eso hace que la gente reaccione, entonces tu predicción original no será correcta. En muchos países de Europa poca gente se ha infectado, lo que indica que las medidas de control tuvieron un impacto, pero aun así hemos visto muchas muertes y grandes daños. Eso es consistente con el modelo que predice que, si no hubieras introducido medidas y hubieras permitido más infecciones, habríamos visto un número de fallecimientos mucho más alto.

Parte de ese momento en el que descubrimos que estábamos equivocados tuvo que ver con la falta de datos. ¿Qué pasó con los modelos para que al principio se pensara que esperar a la inmunidad de grupo era una opción?

La gran limitación inicial fue la falta de datos disponibles. En Europa muchos países no tenían ni idea de su número de casos. Cuando miramos los datos genéticos disponibles ahora, está claro que había transmisión sin detectar entre países a finales de febrero en Europa
.
Aun así todavía no sabemos cuál es la estrategia apropiada. Entonces estaba muy claro que si los países se sentaban y no hacían nada sería un desastre. Si pones en marcha intervenciones muy fuertes, como los confinamientos, necesitas un plan para después, pero no está claro cuál es la solución a largo plazo para muchos países.

¿Todavía no tenemos una imagen completa?

Sí, muchos países no tienen una estrategia de salida y han relajado sus medidas para luego tener que reintroducirlas. Como todavía son susceptibles [no hay inmunidad de grupo], vamos a acabar en un ciclo en el que estas medidas son implantadas y relajadas repetidamente, quizás hasta que tengamos una vacuna.


“Necesitamos innovación para no repetir confinamientos de manera cíclica durante el próximo año”


¿Debe preocuparnos esta posibilidad?

Es preocupante cuando miramos lo rápido que ocurren estos estallidos. Si la vacuna no está disponible hasta dentro de uno o dos años, es demasiado tiempo adoptando medidas de control drásticas. Necesitamos innovación para no repetir confinamientos de manera cíclica durante el próximo año.

Si solo te centras en las infecciones, es muy fácil confinarse durante un año y acabar con la epidemia, o hacer un rastreo de contactos muy riguroso que identifique todos los casos. Pero existe una realidad en la que hay que implementar las estrategias teniendo en cuenta los efectos sociales y sanitarios de la restricción de movimientos. Si las medidas no son sostenibles, como ya estamos estamos viendo en varias partes del mundo, habrá un efecto dominó en el brote.

Pensaba preguntarle por la plaga de modelizadores aficionados que, sin experiencia en estos campos, ha intentado predecir la evolución de la pandemia. Sin embargo, en Las reglas del contagio menciona el caso de George Sugihara, un ecólogo de peces que aplicó con éxito su conocimiento al mundo de las finanzas. ¿Cuándo son útiles estos enfoques?

Siempre es bueno acercarse con ojos nuevos a un problema difícil. Si tienes una pregunta compleja puede ser muy útil tener gente que haya trabajado en problemas similares, aunque no sean especialistas en ese campo. El problema es cuando se tiene mucha seguridad sin haber leído lo básico. En este brote he visto a gente llegar con mucha confianza y caer en errores que se cometían hace 40 años y que no deberíamos repetir.

En su libro explica que el contagio es un proceso social y que en Italia la gente interactúa más que en Hong Kong. ¿Ha jugado esto un papel en la propagación del coronavirus?


“En este brote he visto a modelizadores llegar con mucha confianza y caer en errores que se cometían hace 40 años y que no deberíamos repetir”


Italia fue una de las áreas que antes se vieron afectadas en Europa y hemos pensado mucho en si hay diferencias sutiles en el comportamiento que hayan contribuido. Las interacciones sociales de Hong Kong son similares a las de Londres, pero aquí hemos visto brotes porque también es importante cómo la gente responde al brote. Por ejemplo, cuántos intentan reducir su riesgo de infección con mascarillas. Todo eso influye.

Asegura que las ideas también se rigen por estas reglas del contagio, pero que se extienden con gran lentitud. ¿Es esto un problema para la ciencia?

Algunas ideas en ciencia tienen problemas para difundirse tan rápido como deberían, en parte por razones políticas. También porque, como decía el físico Max Planck, “la ciencia avanza de funeral en funeral” y si alguien domina un campo puede ser difícil que emerjan nuevas ideas. Es un riesgo grande, sobre todo si tratas con una nueva amenaza como una pandemia en la que habrá pocas certezas.
¿Está la ciencia preparada para la urgencia que implica una pandemia?
Estamos mucho mejor que hace unos años, pero quedan retos porque la ciencia está diseñada para escribir un paper, publicarlo y progresar en tu carrera, no para responder y juntar evidencias con rapidez.

¿Deberíamos obsesionarnos menos con los datos brutos que ofrecen los medios?

Tenemos que ser cuidadosos a la hora de sobreinterpretar los datos porque no todos son recogidos y agregados de la misma forma conforme avanza la semana. Se puede montar un drama por un cambio de un día para otro, cuando puede que no refleje el brote subyacente.

También necesitamos centrarnos en qué datos son importantes para cada analizar cada situación. El número de reproducción es muy útil cuando tienes un brote grande con muchos casos porque te dice cómo está creciendo. Cuando son números pequeños a nivel local es mucho más importante saber dónde está ocurriendo la transmisión, cuánto estamos detectando y quién está en riesgo.

Comentaba antes que los datos llegan con cierto retraso, ¿cómo trabajar con ellos?

Los datos más fiables tardan más en llegar. Cuando tienes una epidemia en crecimiento, el número de casos puede no reflejar la transmisión real porque no recoge el número total y, en cualquier caso, son de infecciones que tuvieron lugar semanas antes. Lo más fiable son las hospitalizaciones y muertes, pero también reflejan eventos pasados y si intentas reaccionar basándote en eso estás muy por detrás de la situación.


“Tenemos que ser cuidadosos a la hora de sobreinterpretar los datos y centrarnos en los que son importantes para cada analizar cada situación”


Las reglas del contagio no va solo de enfermedades, sino también de cómo estas normas se aplican a la difusión de ideas, pánico, crisis económicas, violencia… En estos meses hemos visto otros ejemplos de contagio, por ejemplo de desinformación y bulos. ¿Podemos parar esa otra pandemia?

La pandemia va a prolongarse y tenemos que atacar la desinformación tanto como la propia enfermedad. Será importante controlar la información sobre qué deberíamos o no hacer, dónde estamos y qué pasa. No podemos deshacernos de cada mala información como no podemos identificar cada infección en el mundo. En su lugar tenemos que reducir cuánta gente está expuesta a esa información.

WhatsApp ha limitado el número de personas con las que se pueden compartir mensajes, lo que reduce la velocidad de transmisión: es muy similar a lo que estamos haciendo con el distanciamiento social porque si la gente no interacciona tan ampliamente es muy difícil que algo se extienda tan rápido.

También hemos visto plataformas que dan información fiable al buscar sobre coronavirus. Sabemos por las vacunas que es una forma muy poderosa de intervenir: si reduces la susceptibilidad la gente no estará expuesta, ya sea a un virus real o a desinformación, y no necesitas interrumpir sus interacciones.

¿Cómo cambiará la privacidad en el mundo poscoronavirus?

El balance entre privacidad y salud pública es muy importante. Si queremos controlar la infección tenemos que saber dónde está sucediendo y eso significa recoger buenos datos, más personales, porque el virus da poco tiempo para responder. Debemos conseguir la confianza de la población para asegurar que estas medidas son posibles.

Necesitamos muchos datos, pero ¿aceptarían los europeos medidas como las de Corea del Sur, donde recogen datos sin necesidad de autorización previa?

Es un equilibrio realmente difícil. Algunos países han hecho rastreos estrictos de móviles y tenemos la impresión de que eso no podría pasar en Europa, pero debemos elegir entre tener una colección de datos más detallada o tener confinamientos repetidos. Eso es lo que hay en juego.

Algunos tienen la sensación de que podemos volver a la normalidad, pero gran parte del éxito de los países asiáticos ha venido por los datos y por asegurarse de que la gente permanece en cuarentena. Si queremos eso, entonces tenemos que explicar lo que implica.


“El balance entre privacidad y salud pública es muy importante. Para controlar la infección tenemos que saber dónde está sucediendo y eso significa recoger datos más personales, porque el virus da poco tiempo para responder”


Ha insistido varias veces en la importancia de contar con buenos datos. ¿Han sido los gobiernos suficientemente transparentes en este sentido?

En cada brote hay grandes problemas con los datos, es parte de la vida del epidemiólogo. Hay muchos motivos por los que pueden ser malos. Si es una decisión de alguien, debe cambiarse. Si no se recolectaron, ya sea por error o motivos de organización, debemos hacerlo mejor en el futuro, pero también ser conscientes de que siempre vamos a tener una imagen incompleta con la que tomar decisiones.

Las reglas del contagio comienza hablando de la crisis financiera de 2008. La siguiente pandemia, ¿será económica?

Veremos contagio económico porque el mundo está muy interconectado. Necesitamos pensar en el efecto dominó que habrá si en seis meses el coronavirus está controlado en algunos países pero no en otros, cómo va a afectar a la capacidad de los países para seguir funcionando. Es un problema internacional. El nivel de infección de uno va a influir en lo que pase en la sociedad y la economía en más lugares.

La gran pregunta: ¿qué va a pasar en el futuro?

Es muy difícil decir cuántos casos o muertes veremos en los siguientes meses. Creo que algunos países no lograrán el control y puede que la acumulación de inmunidad sea la que termine el brote, con un gran impacto en la salud. Otros, con restricciones fronterizas y cierres muy estrictos mantendrán la infección muy baja. En medio año, el mundo se dividirá en dos mitades según lo bien que cada país esté controlando la pandemia.


“La polio y el sarampión tienen vacuna y han sido difíciles de erradicar. Creo que el coronavirus será una amenaza global para el futuro próximo”


Incluso cuando llegue la vacuna, ¿cuánto tiempo conviviremos con la pandemia?

Lo que suceda a continuación dependerá de lo buena que sea la vacuna. Lo ideal sería que fuera muy efectiva, pueda mantener la transmisión bajo control y podamos dársela a mucha gente en todo el mundo. En ese caso podríamos volver a la normalidad con bastante rapidez. Pero pienso que lo más probable es que necesitemos aplicar otras medidas. Puede que no sea posible dársela a todos los países y gente. La polio y el sarampión tienen vacuna y han sido difíciles de erradicar. Mi esperanza es que consigamos una vacuna que nos ayude a volver a la normalidad, pero creo que el coronavirus será una amenaza global para el futuro próximo.

Entonces, ¿la pandemia de COVID-19 cambiará el mundo para siempre?

Creo que dejará un impacto muy profundo en el mundo. Lo que pase el próximo año en cuanto a brotes y respuestas nacionales tendrá un efecto durante décadas.

Fuente: SINC




































































domingo, 17 de noviembre de 2019

Cómo el microchip lo cambió todo

Los microchips o circuitos integrados son piezas fundamentales de prácticamente todos los aspectos de nuestras vidas actuales, probablemente la tecnología más importante para el resto de tecnologías.
En la era tecnológica que vivimos cualquier aparato electrónico, desde los electrodomésticos a las tarjetas de crédito, disponen de un pequeño componente creado hace más de 50 años llamado microchip. El primer microchip, o circuito integrado, fue creado por el físico e ingeniero eléctrico estadounidense Jack St. Clair Kilby mientras trabajaba en Texas Instrument –TI– en 1958. Por aquel entonces Kilby se acababa de incorporar en plantilla para solucionar los problemas de conexión de los componentes electrónicos de la empresa, encargada de desarrollar y comercializar semiconductores y tecnología para ordenadores.

Vídeo:

Documentales BBC: Cómo el microchip lo cambió todo

Fuente: BBC

jueves, 27 de junio de 2019

Los Elementos de la Creatividad



No inventé nada nuevo. Simplemente reúno siglos de trabajo de hombres que me precedieron. Si yo hubiera trabajado 50, 10 o incluso 5 años antes, habría fallado. Lo mismo ocurre con cada cosa nueva. El progreso ocurre cuando todos los factores que lo hacen, están listos, y entonces es inevitable. Enseñar que, relativamente, pocos hombres son los responsables de los mayores avances de la humanidad es la mayor tontería.   
Henry Ford


Con estas palabras finaliza Kirby Ferguson su tercer video “Los elementos de la Creatividad”, de la serie “Everything is a Remix”. Copiando es cómo aprendemos, nadie comienza siendo original, este es el planteo central de K. Ferguson. No podemos iniciar nada nuevo hasta que no dominamos nuestra área de conocimiento, y hacemos eso a través de la imitación. Éstos son los elementos básicos de la creatividad copiar, transformar y combinar.



El video está lleno de ejemplos de grandes “descubrimientos” o “innovaciones”, pero el enfatiza de que más que ideas originales son puntos de inflexión en una línea continua de invención, donde muchas personas diferentes están involucradas. Y por eso los grandes avances de la humanidad se dan cuando las ideas se combinan. Mediante la conexión de ideas, se pueden lograr saltos creativos.

Henry Ford y su compañía, no inventaron la línea de ensamblaje, o las partes intercambiables, ni siquiera el automóvil mismo. Pero sí combinaron todos estos elementos en 1908 para producir el primer auto del mercado de masas: el Modelo T.



El ejemplo perfecto de la combinación de ideas la tenemos con las Computadores Personales y narra una fascinante historia que va desde Xerox, inventor de la PC moderna hasta Apple. La ALTO lanzada por Xerox a comienzo de los ’70 tenía un sistema manejado con un mouse y con una interfaz gráfica de usuario y La Star lanzada a comienzos de los ‘80, usaba una metáfora de escritorio con iconos para los documentos y carpetas. Tenía un cursor, barras de desplazamiento y los menús pop-up. Éstas eran enormes innovaciones y la Mac copió cada una de ellas.



Charles Darwin propuso la teoría de la evolución a través de la selección natural, pero Alfred Russel Wallace tenía más o menos la misma idea prácticamente al mismo tiempo.

Y Alexander Graham Bell y Elisha Gray presentaron la solicitud de la patente del teléfono el mismo día.

Para cerrar el tema vienen a mi mente aquellas famosas palabras de Isaac Newton:

“Si he visto más lejos que otros, es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes”

Vídeos:

Todo es un Remix, parte 3: Los elementos de la Creatividad

Copiando es cómo aprendemos, nadie comienza siendo original

Creada por Kirby Ferguson este es el planteo central del documental. No podemos iniciar nada nuevo hasta que no dominamos nuestra área de conocimiento, y hacemos eso a través de la imitación. Éstos son los elementos básicos de la creatividad copiar, transformar y combinar.

domingo, 21 de abril de 2019

CÓMO EL IDIOMA INFLUYE EN NUESTRA MANERA DE PENSAR



Hay alrededor de 7.000 idiomas que se hablan en todo el mundo, y todos tienen diferentes sonidos, vocabularios y estructuras. Pero, ¿le dan forma a nuestra forma de pensar?

La científica cognitiva Lera Boroditsky comparte ejemplos de lenguaje -desde una comunidad aborigen en Australia que usa direcciones cardinales en lugar de izquierda y derecha hasta las múltiples palabras para azul en ruso- que sugieren que la respuesta es un sí rotundo. “La belleza de la diversidad lingüística es que nos revela cuán ingeniosa y flexible es la mente humana”, dice Boroditsky. “Las mentes humanas no han inventado un universo cognitivo, sino 7.000”.



Por Lera Boroditsky

Los idiomas que hablamos moldean nuestra manera de pensar? ¿Simplemente expresan nuestros pensamientos, o las estructuras de las lenguas (sin nuestro conocimiento ni consentimiento) dan forma a los mismos pensamientos que deseamos expresar?

Por ejemplo, en el poema infantil de Rafael Pombo La pobre viejecita, una parte dice: "Nunca tuvo en qué sentarse…". Esta pequeña frase deja ver cuán diferente es un idioma del otro. En español e inglés tenemos que indicar el tiempo del verbo. En este caso decimos "tuvo" en lugar de "tiene". En indonesio no hay necesidad (de hecho, no se puede) cambiar el verbo para marcar el tiempo.

En ruso se tiene que señalar el tiempo y el género; en turco tendría que incluir en el verbo la forma en que adquirió la información. Por ejemplo, si vio a la viejecita con sus propios ojos, usaría una forma de verbo, pero si sólo leyó o escuchó sobre ella, usaría otra forma.

La pregunta es si quienes hablan español, inglés, ruso, indonesio y turco ponen atención, entienden y recuerdan sus experiencias de forma diferente simplemente porque hablan un idioma distinto.

Estas preguntas abordan todas las principales controversias en el estudio de la mente, con implicaciones importantes para la política, las leyes y la religión. Aun así, hasta hace poco no se habían hecho muchos trabajos empíricos al respecto. La idea de que el idioma puede moldear el pensamiento fue considerada por mucho tiempo algo que no se podía probar y a menudo simplemente loca y errónea. Ahora, una ola de nuevas investigaciones científicas del conocimiento muestra que, de hecho, el idioma influye profundamente en cómo vemos el mundo.

Claro, no sólo porque las personas hablen diferente, piensan diferente. En la última década, los científicos han empezado a medir no sólo cómo habla la gente, sino cómo piensa, preguntando si nuestra comprensión de incluso dominios de experiencias fundamentales como espacio, tiempo y causalidad puede ser construida por el idioma.

Por ejemplo, los lenguajes indígenas en Pormpuraaw, una comunidad remota en Australia, no tienen términos como "izquierda" o "derecha". En cambio, utilizan los puntos cardinales absolutos, lo que significa que alguien puede decir "tiene una hormiga en su pierna sudoeste".

Casi un tercio de los idiomas del mundo (unos 7.000) depende de direcciones absolutas para espacio. Como resultado, los que hablan estas lenguas son asombrosamente buenos en orientarse y ubicarse, incluso en lugares poco familiares. Realizan hazañas de navegación que los científicos pensaban estaban por encima de las capacidades humanas. Esta es una manera fundamentalmente distinta de conceptualizar espacio según el idioma.

Las diferencias en la forma en que la gente piensa sobre espacio no terminan allí. Las personas dependen del conocimiento espacial para construir muchas otras representaciones complejas o abstractas, incluyendo tiempo, cantidad, tono musical, relaciones familiares, moralidad y emociones. Así que si los habitantes de Pormpuraaw piensan diferente sobre el espacio, ¿también lo hacen sobre otras cosas, como el tiempo?

Para descubrirlo, mi colega Alice Gaby y yo viajamos a Pormpuraaw y les dimos a los residentes un juego de imágenes que mostraba progresiones temporales (por ejemplo, fotos de un hombre en diferentes edades, o una banana que está siendo comida). Su trabajo era arreglar en el piso las fotos en el orden temporal correcto. Cada persona repitió el ejercicio desde un punto cardinal diferente. Cuando se hizo la prueba con personas que hablan inglés, ordenaron las imágenes de izquierda a derecha. Los que hablan hebreo lo hicieron de derecha a izquierda (el hebreo se escribe de derecha a izquierda).

En Pormpuraaw, las personas arreglaron las imágenes según el punto cardinal que estaban mirando. Por ejemplo, si miraban al sur las ordenaron de oriente a occidente (izquierda a derecha). Cuando miraban hacia el norte, las imágenes quedaron de derecha a izquierda. Mirando al oriente, las fotos quedaron ordenadas hacia su cuerpo, y así sucesivamente. Nunca les dijimos hacia qué dirección estaban mirando, pero no sólo ya lo sabían, sino que usaron espontáneamente esa orientación espacial para construir su representación del tiempo. Y en los idiomas del mundo existen muchas otras formas de organizar el tiempo. En mandarín, el futuro puede estar debajo y el pasado arriba. En el aimara, que se habla en los Andes, el futuro está atrás y el pasado al frente.

Además de espacio y tiempo, los idiomas también configuran cómo entendemos la causalidad. Por ejemplo, en inglés, los eventos son descritos en términos de agentes haciendo cosas "John rompió el florero", incluso para describir accidentes. Los que hablan español o japonés seguro dirán "se rompió el florero". Diferencias como estas tienen consecuencias profundas en la forma de entender los hechos, construir nociones de causalidad y agente, en los recuerdos como testigos y en la forma de culpar y castigar a otros.

Los patrones idiomáticos también configuran muchos otros dominios del pensamiento. Quienes hablan ruso, que hace una distinción adicional entre el azul claro y el oscuro, tienden a visualizar mejor los tonos de azul. La tribu Piraha en el Amazonas brasileño, cuya lengua evita palabras para expresar números a cambio de términos como "poco" o "mucho", no puede registrar cantidades exactas.

Claro, los idiomas son creaciones humanas, herramientas que inventamos y afinamos para que se ajusten a nuestras necesidades. Mostrar simplemente que quienes hablan idiomas diferentes piensan diferente no nos dice si es el idioma el que moldea el pensamiento o a la inversa. Para demostrar el papel causal del idioma, se necesitan estudios que manipulen directamente el lenguaje y busquen sus efectos en la cognición.

Uno de los avances clave en años recientes ha sido precisamente la demostración de este enlace causal. Resulta que si se cambia la forma en que la gente habla, también cambia cómo piensa. Si una persona aprende otro idioma, también aprende una forma nueva de ver el mundo.

Cuando alguien bilingüe cambia de un idioma a otro, empieza a pensar diferente. Y si quita la habilidad de las personas de usar el lenguaje en lo que podría ser una tarea simple no lingüística, su desempeño puede cambiar radicalmente, algunas veces haciendo que parezcan tan inteligentes como un bebé.

Las nuevas investigaciones indican que los idiomas que hablamos no sólo reflejan o expresan nuestros pensamientos, sino que también configuran las ideas que deseamos expresar. Las estructuras que existen en nuestros idiomas marcan profundamente la forma en la que construimos la realidad.

—Lera Boroditsky es profesora de psicología en la Universidad de Stanford y jefa editorial de la publicación 'Frontiers in Cultural Psychology'.

domingo, 14 de abril de 2019

Katie Bouman: así explica fácilmente el algoritmo usado para revelar primera foto del agujero negro

La charla TED de 2016 en que Katie Bouman adelantaba cómo lograrían fotografiar el agujero negro.


Explicar la compleja labor mediante la cual 200 matemáticos, físicos, ingenieros y astrónomos de todo el mundo lograron obtener la primera imagen real de un agujero negro, fue un reto más que la joven científica informática Katie Bouman asumió en noviembre del 2016.

Cuando aún era estudiante de doctorado en el Laboratorio de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial (CSAIL) del reputado Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), Katie Bouman ofreció una magnífica conferencia en la que explicó los alcances de este asombroso proyecto.

Uno de los nombres que tomó fuerza luego del anuncio de la primera imagen en la historia de un agujero negro, es el de Katie Bouman.

Se trata de una científica de 29 años, experta en ciencias de la computación, que ayudó a crear el algoritmo con el que se originó la fotografía.

Tal como recoge el medio digital ABC, Bouman fue la persona encargada de liderar el desarrollo del programa informático.

“Observó incrédula mientras la primera imagen que hice de un agujero negro va tomando forma”, escribió el miércoles esta chica de 29 años en su página de Facebook, publicación que posteriormente se volvió viral.
Katie Bouman | Facebook


Apoyada en referencias a la cultura popular, el cine de ciencia ficción y las redes sociales, Bouman generó interés en su trabajo no solo en el selecto grupo de asistentes a la conferencia TED dictada en Massachusetts, Estados Unidos, sino en cientos de miles de usuarios de YouTube que reprodujeron la conferencia y la tradujeron a distintos idiomas, incluido el español.

Para obtener la imagen del agujero negro, ocho telescopios en el mundo, unidos gracias al proyecto Telescopio del Horizonte de Sucesos (Event Horizon Telescope, EHT, en inglés), colocaron en su punto de mira de forma simultánea el agujero negro supermasivo ubicado en el centro de la galaxia M87, a una distancia de 53,3 millones de años luz de la Tierra.

“Citando a Mick Jagger, ‘No siempre consigues lo que quieres, pero si lo intentas, a veces ves que consigues lo que necesitas’, dijo Katie Bouman al explicar que la labor combinada de los ochos telescopio ayudó a crear un “telescopio computacional”. Esta labor sincronizada ayudó a salvar el postulado según el cual para obtener la codiciada imagen se requerirá un telescopio del tamaño de la Tierra.

Bouman -junto a un equipo de astrónomos- propusieron una nueva alternativa para obtener una imagen del agujero negro supermasivo ubicado en el corazón de la Vía Láctea sin depender de un telescopio del tamaño de la Tierra.

“En la película Interestelar podemos ver de cerca un agujero negro supermasivo. Puesto frente a un fondo de gas brillante, la enorme fuerza gravitatoria del agujero negro curva la luz en forma de anillo”, comenzó señalando Bouman en aquella oportunidad.

“Pero esto no es una fotografía de verdad, sino una representación gráfica hecha por computador, una interpretación artística del aspecto que podría tener un agujero negro”, agregó.

“Hace 100 años Albert Einstein publicó su teoría de la relatividad general. Desde entonces los científicos han hallado cantidad de pruebas que la respaldan”, afirmaba entonces la científica.

“Pero una de las cosas predichas por esta teoría, los agujeros negros, aún no se ha observado directamente”, sostenía.

Junto con señalar que aunque tenían una idea aproximada del aspecto de un agujero negro, aclaraba que nunca antes se había podido tomar una fotografía de alguno. “Quizá les sorprenda saber que eso puede estar a punto de cambiar”, advertía.

Ese trabajo combinado se efectuó el año 2017: durante diez noches los ocho telescopios apuntaron en una sola dirección y obtuvieron una monumental cantidad de datos -alrededor de 350 terabytes diarios, por cada telescopio-, que debían procesarse a fin de obtener la imagen del monstruo cósmico.
La científica Katie Bouman junto a las torres de discos duros con los datos sin procesar que contienen la imagen de agujero negro. (Foto vía Twitter: @MIT_CSAIL)
Es en este punto en que Katie Bouman se convierte en figura clave: ella lideró el equipo responsable de crear los algoritmos que encuentren entre toda esa data “la imagen más razonable que encaje con los datos de los telescopios”.

De manera simple, la doctora Bouman lo explica así: “Igual que un artista forense usa descripciones limitadas para componer una imagen aplicando sus conocimientos sobre estructura facial, los algoritmos de obtención de imágenes que desarrolló ayudan a usar los datos limitados de los telescopios hasta conseguir una imagen que se parezca a cosas de nuestro universo. Usando estos algoritmos, podemos componer imágenes a partir de estos datos escasos y sucios”.

De acuerdo con la científica, el algoritmo utilizado para completar la primera imagen real de un agujero negro jugó con "probabilidades". Entre las imágenes procesadas se seleccionó la que más probabilidades tenían de parecerse a esta.

“Digamos que estábamos intentando construir un sistema que nos diga las probabilidades de que una imagen esté en Facebook. Seguramente nos gustaría que el sistema nos dijera que es poco probable que alguien suba la imagen llena de ruido de la izquierda, y muy probable que publique un selfie como éste de la derecha. La imagen central está borrosa, así que aunque fuese más probable verla en Facebook que la imagen con ruido, es menos probable que el selfie”, explicó apoyada en esta imagen (abajo).
Parte de la explicación de cómo funcionan los algoritmos de Katie Bourman. 


En este punto hay un gran dilema: nunca nadie vio un agujero negro, así que ¿cuál es una imagen probable de un agujero negro?: “Una manera de resolver esto es imponer características de varios tipos de imágenes, y ver cómo el tipo de imagen que suponemos afecta a nuestras reconstrucciones. Si todos los tipos de imágenes producen imágenes similares, podemos empezar a estar seguros de que nuestras conjeturas no están deformando tanto la imagen”.

Para una mejor comprensión, Katie Bouman apeló a esta comparación: “Es parecido a dar la misma descripción a tres artistas de diferentes lugares. Si todos producen un rostro similar, podemos empezar a estar seguros de que no están forzando sus propios prejuicios culturales en los dibujos”.

A partir de aquí, la explicación se hace más clara con ayuda audiovisual así que mira el video y comprende mejor cómo los algoritmos de la entonces estudiante Katie Bouman hicieron posible la construcción de la primera imagen de un agujero negro.
“Aún me asombra que aunque empecé este proyecto sin saber astrofísica, lo que hemos logrado a través de esta colaboración única podría resultar en las primeras imágenes de un agujero negro”, dijo la científica al cierre de su conferencia el 2016, y así fue. El selfie que Katie Bouman publicó ayer en Facebook no deja espacio a las dudas; su emoción por esta conquista es tan real como la impresionante imagen que ella y su equipo nos regaló.

domingo, 31 de marzo de 2019

La gravedad y el cuerpo humano - Jay Buckey



El cuerpo humano se adapta a la gravedad. Si una persona pasa algún tiempo en una gravedad modificada, su cuerpo empieza a cambiar, según el exastronauta de la NASA Jay Buckey.

Por ejemplo, los miembros de las tripulaciones de naves espaciales no solo pierden el tono muscular y la inmunidad, sino que también experimentan otros problemas, como la caída del nivel de eritrocitos en sangre.

"¿Pero, qué pasaría si creciésemos en ausencia de gravedad? ¿Cómo se desarrollarían las partes del cuerpo humano que tradicionalmente dependen de la gravedad: los músculos, el sistema vestibular y el corazón?", se pregunta Buckey, que añade que en este caso el cuerpo evolucionaría de manera diferente.


El exastronauta menciona un experimento en el que a un gato recién nacido se le tapó un ojo. Pasadas dos semanas se descubrió que el órgano no funcionaba debido a que el animal no había aprendido a utilizarlo. Lo más probable es que los órganos del cuerpo humano respondan a la falta de gravedad de la misma manera.

Otro caso es la supuesta repentina desaparición de la gravedad. Según explica la astrónoma Karen Masters, si la gravedad se 'apagara', todo lo que está en la superficie del planeta se desvanecería en el espacio, empezando con agua y atmósfera.

"Y, por supuesto, todos vamos a morir", concluye, a su vez, Jolene Creighton, la editora del portal Futurism.

Fuente: Ted-Ed 




domingo, 3 de marzo de 2019

Computación cuántica explicada en diez minutos


Una computadora cuántica no es solo una versión más poderosa de las computadoras que utilizamos hoy en día; es algo completamente distinto que se basa en nuevos conocimientos científicos, y más que un poco de incertidumbre. Adentrémonos en el país de las maravillas cuánticas con la TED Fellow Shohini Ghose y descubramos cómo esta tecnología tiene el potencial de transformar la medicina, crear un cifrado inquebrantable e incluso teletransportar información.

La Dra. Shohini Ghose es profesora de astrofísica en la Universidad Wilfrid Laurier (Canadá). Es especialista en física cuántica. Ha trabajado en entrelazamiento y construcción de túneles. En la actualidad, su trabajo se centra en la ciencia de la información cuántica.

En esta conferencia TEDWomen 2018 (en inglés, con subtítulos en español) Shohini Ghose explica de manera sencilla lo que es una computadora  cuántica.

"Una computadora cuántica no es solo una versión más poderosa de nuestras computadoras actuales , al igual que una bombilla no es una vela más poderosa", dice Ghose en el video. “No se puede construir una bombilla construyendo mejores y mejores velas. Una bombilla es una tecnología diferente, basada en una comprensión científica más profunda. Del mismo modo, una computadora cuántica es un nuevo tipo de dispositivo ".

En el  video, Ghose discute las formas en que las computadoras cuánticas podrían revolucionar la ciencia de la información debido a la capacidad de los bits cuánticos para cambiar de manera fluida entre cero y uno, o ser una combinación de ambos, en lugar de ser uno u otro como lo son los bits normales. Una de las posibles aplicaciones es una mejor criptografía, que es el proceso de asegurar los datos y la comunicación en línea.

" La incertidumbre cuántica se podría usar para crear claves privadas para cifrar los mensajes enviados de una ubicación a otra para que los piratas informáticos no puedan copiar la clave perfectamente en secreto, debido a la incertidumbre cuántica ", dice Ghose. "Tendrían que romper las leyes de la física cuántica para hackear la clave".

Pero si los piratas informáticos pudieran hacerse con computadoras cuánticas , serían capaces de piratear cualquier criptografía estándar y no cuántica .

"Una computadora cuántica podría descifrar nuestros mejores protocolos de encriptación en cuestión de minutos, mientras que una computadora normal o incluso una red de supercomputadoras hoy día no podría hacerlo en meses".

Aún más alucinante es la posibilidad de teletransportar información de un lugar a otro sin transmitirla físicamente.

“Suena como ciencia ficción, pero es posible, porque estas identidades fluidas de las partículas cuánticas pueden enredarse en el espacio y el tiempo de tal manera que cuando cambias algo sobre una partícula, puede impactar a la otra, y eso crea una Canal de teletransportación ”, dice Ghose en el video. "Mi equipo está trabajando en estas posibilidades simulando una red cuántica en una computadora cuántica ".

«Somos exploradores del país de las maravillas cuánticas. Quién sabe qué aplicaciones descubriremos luego. Debemos pisar con cuidado y ser responsables, a medida que construimos nuestro futuro cuántico. 
Personalmente, no veo la física cuántica como una mera herramienta para construir computadoras cuánticas. Veo las computadoras cuánticas como un medio para explorar los misterios de la naturaleza y revelar más acerca de este mundo oculto más allá de nuestras experiencias. 
Es increíble que nosotros los humanos, con el acceso relativamente limitado al universo que tenemos, seamos capaces de ver más allá de nuestro horizontes tan solo con la imaginación y el ingenio. Y el universo nos recompensa mostrándonos lo increíblemente interesante y sorprendente que es». -Shohini Ghose

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