El Rincón de la Ciencia, Tecnología y el Conocimiento

“Ahora para encontrar trabajo hace falta un máster. ¿Qué será lo próximo? ¿El Nobel? Entrevista al educador Ken Robinson

Publicado por El Rincón de la Ciencia, Tecnología y el Conocimiento en Jueves, 21 de julio de 2016

Historia del Universo

Diagrama representativo de la historia del universo.

Para todas las mentes curiosas

con inquietud de conocimiento.

Neuronas

Conexiones sinápticas.

Química

Tabla Periódica de los elementos.

Tecnología

Al alcance de nuestras manos.

Moléculas y el espacio

FRASES DE CIENCIA

jueves, 27 de junio de 2019

Los Elementos de la Creatividad



No inventé nada nuevo. Simplemente reúno siglos de trabajo de hombres que me precedieron. Si yo hubiera trabajado 50, 10 o incluso 5 años antes, habría fallado. Lo mismo ocurre con cada cosa nueva. El progreso ocurre cuando todos los factores que lo hacen, están listos, y entonces es inevitable. Enseñar que, relativamente, pocos hombres son los responsables de los mayores avances de la humanidad es la mayor tontería.   
Henry Ford


Con estas palabras finaliza Kirby Ferguson su tercer video “Los elementos de la Creatividad”, de la serie “Everything is a Remix”. Copiando es cómo aprendemos, nadie comienza siendo original, este es el planteo central de K. Ferguson. No podemos iniciar nada nuevo hasta que no dominamos nuestra área de conocimiento, y hacemos eso a través de la imitación. Éstos son los elementos básicos de la creatividad copiar, transformar y combinar.



El video está lleno de ejemplos de grandes “descubrimientos” o “innovaciones”, pero el enfatiza de que más que ideas originales son puntos de inflexión en una línea continua de invención, donde muchas personas diferentes están involucradas. Y por eso los grandes avances de la humanidad se dan cuando las ideas se combinan. Mediante la conexión de ideas, se pueden lograr saltos creativos.

Henry Ford y su compañía, no inventaron la línea de ensamblaje, o las partes intercambiables, ni siquiera el automóvil mismo. Pero sí combinaron todos estos elementos en 1908 para producir el primer auto del mercado de masas: el Modelo T.



El ejemplo perfecto de la combinación de ideas la tenemos con las Computadores Personales y narra una fascinante historia que va desde Xerox, inventor de la PC moderna hasta Apple. La ALTO lanzada por Xerox a comienzo de los ’70 tenía un sistema manejado con un mouse y con una interfaz gráfica de usuario y La Star lanzada a comienzos de los ‘80, usaba una metáfora de escritorio con iconos para los documentos y carpetas. Tenía un cursor, barras de desplazamiento y los menús pop-up. Éstas eran enormes innovaciones y la Mac copió cada una de ellas.



Charles Darwin propuso la teoría de la evolución a través de la selección natural, pero Alfred Russel Wallace tenía más o menos la misma idea prácticamente al mismo tiempo.

Y Alexander Graham Bell y Elisha Gray presentaron la solicitud de la patente del teléfono el mismo día.

Para cerrar el tema vienen a mi mente aquellas famosas palabras de Isaac Newton:

“Si he visto más lejos que otros, es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes”

Vídeos:

Todo es un Remix, parte 3: Los elementos de la Creatividad

Copiando es cómo aprendemos, nadie comienza siendo original

Creada por Kirby Ferguson este es el planteo central del documental. No podemos iniciar nada nuevo hasta que no dominamos nuestra área de conocimiento, y hacemos eso a través de la imitación. Éstos son los elementos básicos de la creatividad copiar, transformar y combinar.

domingo, 21 de abril de 2019

CÓMO EL IDIOMA INFLUYE EN NUESTRA MANERA DE PENSAR



Hay alrededor de 7.000 idiomas que se hablan en todo el mundo, y todos tienen diferentes sonidos, vocabularios y estructuras. Pero, ¿le dan forma a nuestra forma de pensar?

La científica cognitiva Lera Boroditsky comparte ejemplos de lenguaje -desde una comunidad aborigen en Australia que usa direcciones cardinales en lugar de izquierda y derecha hasta las múltiples palabras para azul en ruso- que sugieren que la respuesta es un sí rotundo. “La belleza de la diversidad lingüística es que nos revela cuán ingeniosa y flexible es la mente humana”, dice Boroditsky. “Las mentes humanas no han inventado un universo cognitivo, sino 7.000”.



Por Lera Boroditsky

Los idiomas que hablamos moldean nuestra manera de pensar? ¿Simplemente expresan nuestros pensamientos, o las estructuras de las lenguas (sin nuestro conocimiento ni consentimiento) dan forma a los mismos pensamientos que deseamos expresar?

Por ejemplo, en el poema infantil de Rafael Pombo La pobre viejecita, una parte dice: "Nunca tuvo en qué sentarse…". Esta pequeña frase deja ver cuán diferente es un idioma del otro. En español e inglés tenemos que indicar el tiempo del verbo. En este caso decimos "tuvo" en lugar de "tiene". En indonesio no hay necesidad (de hecho, no se puede) cambiar el verbo para marcar el tiempo.

En ruso se tiene que señalar el tiempo y el género; en turco tendría que incluir en el verbo la forma en que adquirió la información. Por ejemplo, si vio a la viejecita con sus propios ojos, usaría una forma de verbo, pero si sólo leyó o escuchó sobre ella, usaría otra forma.

La pregunta es si quienes hablan español, inglés, ruso, indonesio y turco ponen atención, entienden y recuerdan sus experiencias de forma diferente simplemente porque hablan un idioma distinto.

Estas preguntas abordan todas las principales controversias en el estudio de la mente, con implicaciones importantes para la política, las leyes y la religión. Aun así, hasta hace poco no se habían hecho muchos trabajos empíricos al respecto. La idea de que el idioma puede moldear el pensamiento fue considerada por mucho tiempo algo que no se podía probar y a menudo simplemente loca y errónea. Ahora, una ola de nuevas investigaciones científicas del conocimiento muestra que, de hecho, el idioma influye profundamente en cómo vemos el mundo.

Claro, no sólo porque las personas hablen diferente, piensan diferente. En la última década, los científicos han empezado a medir no sólo cómo habla la gente, sino cómo piensa, preguntando si nuestra comprensión de incluso dominios de experiencias fundamentales como espacio, tiempo y causalidad puede ser construida por el idioma.

Por ejemplo, los lenguajes indígenas en Pormpuraaw, una comunidad remota en Australia, no tienen términos como "izquierda" o "derecha". En cambio, utilizan los puntos cardinales absolutos, lo que significa que alguien puede decir "tiene una hormiga en su pierna sudoeste".

Casi un tercio de los idiomas del mundo (unos 7.000) depende de direcciones absolutas para espacio. Como resultado, los que hablan estas lenguas son asombrosamente buenos en orientarse y ubicarse, incluso en lugares poco familiares. Realizan hazañas de navegación que los científicos pensaban estaban por encima de las capacidades humanas. Esta es una manera fundamentalmente distinta de conceptualizar espacio según el idioma.

Las diferencias en la forma en que la gente piensa sobre espacio no terminan allí. Las personas dependen del conocimiento espacial para construir muchas otras representaciones complejas o abstractas, incluyendo tiempo, cantidad, tono musical, relaciones familiares, moralidad y emociones. Así que si los habitantes de Pormpuraaw piensan diferente sobre el espacio, ¿también lo hacen sobre otras cosas, como el tiempo?

Para descubrirlo, mi colega Alice Gaby y yo viajamos a Pormpuraaw y les dimos a los residentes un juego de imágenes que mostraba progresiones temporales (por ejemplo, fotos de un hombre en diferentes edades, o una banana que está siendo comida). Su trabajo era arreglar en el piso las fotos en el orden temporal correcto. Cada persona repitió el ejercicio desde un punto cardinal diferente. Cuando se hizo la prueba con personas que hablan inglés, ordenaron las imágenes de izquierda a derecha. Los que hablan hebreo lo hicieron de derecha a izquierda (el hebreo se escribe de derecha a izquierda).

En Pormpuraaw, las personas arreglaron las imágenes según el punto cardinal que estaban mirando. Por ejemplo, si miraban al sur las ordenaron de oriente a occidente (izquierda a derecha). Cuando miraban hacia el norte, las imágenes quedaron de derecha a izquierda. Mirando al oriente, las fotos quedaron ordenadas hacia su cuerpo, y así sucesivamente. Nunca les dijimos hacia qué dirección estaban mirando, pero no sólo ya lo sabían, sino que usaron espontáneamente esa orientación espacial para construir su representación del tiempo. Y en los idiomas del mundo existen muchas otras formas de organizar el tiempo. En mandarín, el futuro puede estar debajo y el pasado arriba. En el aimara, que se habla en los Andes, el futuro está atrás y el pasado al frente.

Además de espacio y tiempo, los idiomas también configuran cómo entendemos la causalidad. Por ejemplo, en inglés, los eventos son descritos en términos de agentes haciendo cosas "John rompió el florero", incluso para describir accidentes. Los que hablan español o japonés seguro dirán "se rompió el florero". Diferencias como estas tienen consecuencias profundas en la forma de entender los hechos, construir nociones de causalidad y agente, en los recuerdos como testigos y en la forma de culpar y castigar a otros.

Los patrones idiomáticos también configuran muchos otros dominios del pensamiento. Quienes hablan ruso, que hace una distinción adicional entre el azul claro y el oscuro, tienden a visualizar mejor los tonos de azul. La tribu Piraha en el Amazonas brasileño, cuya lengua evita palabras para expresar números a cambio de términos como "poco" o "mucho", no puede registrar cantidades exactas.

Claro, los idiomas son creaciones humanas, herramientas que inventamos y afinamos para que se ajusten a nuestras necesidades. Mostrar simplemente que quienes hablan idiomas diferentes piensan diferente no nos dice si es el idioma el que moldea el pensamiento o a la inversa. Para demostrar el papel causal del idioma, se necesitan estudios que manipulen directamente el lenguaje y busquen sus efectos en la cognición.

Uno de los avances clave en años recientes ha sido precisamente la demostración de este enlace causal. Resulta que si se cambia la forma en que la gente habla, también cambia cómo piensa. Si una persona aprende otro idioma, también aprende una forma nueva de ver el mundo.

Cuando alguien bilingüe cambia de un idioma a otro, empieza a pensar diferente. Y si quita la habilidad de las personas de usar el lenguaje en lo que podría ser una tarea simple no lingüística, su desempeño puede cambiar radicalmente, algunas veces haciendo que parezcan tan inteligentes como un bebé.

Las nuevas investigaciones indican que los idiomas que hablamos no sólo reflejan o expresan nuestros pensamientos, sino que también configuran las ideas que deseamos expresar. Las estructuras que existen en nuestros idiomas marcan profundamente la forma en la que construimos la realidad.

—Lera Boroditsky es profesora de psicología en la Universidad de Stanford y jefa editorial de la publicación 'Frontiers in Cultural Psychology'.

domingo, 14 de abril de 2019

Katie Bouman: así explica fácilmente el algoritmo usado para revelar primera foto del agujero negro

La charla TED de 2016 en que Katie Bouman adelantaba cómo lograrían fotografiar el agujero negro.


Explicar la compleja labor mediante la cual 200 matemáticos, físicos, ingenieros y astrónomos de todo el mundo lograron obtener la primera imagen real de un agujero negro, fue un reto más que la joven científica informática Katie Bouman asumió en noviembre del 2016.

Cuando aún era estudiante de doctorado en el Laboratorio de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial (CSAIL) del reputado Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), Katie Bouman ofreció una magnífica conferencia en la que explicó los alcances de este asombroso proyecto.

Uno de los nombres que tomó fuerza luego del anuncio de la primera imagen en la historia de un agujero negro, es el de Katie Bouman.

Se trata de una científica de 29 años, experta en ciencias de la computación, que ayudó a crear el algoritmo con el que se originó la fotografía.

Tal como recoge el medio digital ABC, Bouman fue la persona encargada de liderar el desarrollo del programa informático.

“Observó incrédula mientras la primera imagen que hice de un agujero negro va tomando forma”, escribió el miércoles esta chica de 29 años en su página de Facebook, publicación que posteriormente se volvió viral.
Katie Bouman | Facebook


Apoyada en referencias a la cultura popular, el cine de ciencia ficción y las redes sociales, Bouman generó interés en su trabajo no solo en el selecto grupo de asistentes a la conferencia TED dictada en Massachusetts, Estados Unidos, sino en cientos de miles de usuarios de YouTube que reprodujeron la conferencia y la tradujeron a distintos idiomas, incluido el español.

Para obtener la imagen del agujero negro, ocho telescopios en el mundo, unidos gracias al proyecto Telescopio del Horizonte de Sucesos (Event Horizon Telescope, EHT, en inglés), colocaron en su punto de mira de forma simultánea el agujero negro supermasivo ubicado en el centro de la galaxia M87, a una distancia de 53,3 millones de años luz de la Tierra.

“Citando a Mick Jagger, ‘No siempre consigues lo que quieres, pero si lo intentas, a veces ves que consigues lo que necesitas’, dijo Katie Bouman al explicar que la labor combinada de los ochos telescopio ayudó a crear un “telescopio computacional”. Esta labor sincronizada ayudó a salvar el postulado según el cual para obtener la codiciada imagen se requerirá un telescopio del tamaño de la Tierra.

Bouman -junto a un equipo de astrónomos- propusieron una nueva alternativa para obtener una imagen del agujero negro supermasivo ubicado en el corazón de la Vía Láctea sin depender de un telescopio del tamaño de la Tierra.

“En la película Interestelar podemos ver de cerca un agujero negro supermasivo. Puesto frente a un fondo de gas brillante, la enorme fuerza gravitatoria del agujero negro curva la luz en forma de anillo”, comenzó señalando Bouman en aquella oportunidad.

“Pero esto no es una fotografía de verdad, sino una representación gráfica hecha por computador, una interpretación artística del aspecto que podría tener un agujero negro”, agregó.

“Hace 100 años Albert Einstein publicó su teoría de la relatividad general. Desde entonces los científicos han hallado cantidad de pruebas que la respaldan”, afirmaba entonces la científica.

“Pero una de las cosas predichas por esta teoría, los agujeros negros, aún no se ha observado directamente”, sostenía.

Junto con señalar que aunque tenían una idea aproximada del aspecto de un agujero negro, aclaraba que nunca antes se había podido tomar una fotografía de alguno. “Quizá les sorprenda saber que eso puede estar a punto de cambiar”, advertía.

Ese trabajo combinado se efectuó el año 2017: durante diez noches los ocho telescopios apuntaron en una sola dirección y obtuvieron una monumental cantidad de datos -alrededor de 350 terabytes diarios, por cada telescopio-, que debían procesarse a fin de obtener la imagen del monstruo cósmico.
La científica Katie Bouman junto a las torres de discos duros con los datos sin procesar que contienen la imagen de agujero negro. (Foto vía Twitter: @MIT_CSAIL)
Es en este punto en que Katie Bouman se convierte en figura clave: ella lideró el equipo responsable de crear los algoritmos que encuentren entre toda esa data “la imagen más razonable que encaje con los datos de los telescopios”.

De manera simple, la doctora Bouman lo explica así: “Igual que un artista forense usa descripciones limitadas para componer una imagen aplicando sus conocimientos sobre estructura facial, los algoritmos de obtención de imágenes que desarrolló ayudan a usar los datos limitados de los telescopios hasta conseguir una imagen que se parezca a cosas de nuestro universo. Usando estos algoritmos, podemos componer imágenes a partir de estos datos escasos y sucios”.

De acuerdo con la científica, el algoritmo utilizado para completar la primera imagen real de un agujero negro jugó con "probabilidades". Entre las imágenes procesadas se seleccionó la que más probabilidades tenían de parecerse a esta.

“Digamos que estábamos intentando construir un sistema que nos diga las probabilidades de que una imagen esté en Facebook. Seguramente nos gustaría que el sistema nos dijera que es poco probable que alguien suba la imagen llena de ruido de la izquierda, y muy probable que publique un selfie como éste de la derecha. La imagen central está borrosa, así que aunque fuese más probable verla en Facebook que la imagen con ruido, es menos probable que el selfie”, explicó apoyada en esta imagen (abajo).
Parte de la explicación de cómo funcionan los algoritmos de Katie Bourman. 


En este punto hay un gran dilema: nunca nadie vio un agujero negro, así que ¿cuál es una imagen probable de un agujero negro?: “Una manera de resolver esto es imponer características de varios tipos de imágenes, y ver cómo el tipo de imagen que suponemos afecta a nuestras reconstrucciones. Si todos los tipos de imágenes producen imágenes similares, podemos empezar a estar seguros de que nuestras conjeturas no están deformando tanto la imagen”.

Para una mejor comprensión, Katie Bouman apeló a esta comparación: “Es parecido a dar la misma descripción a tres artistas de diferentes lugares. Si todos producen un rostro similar, podemos empezar a estar seguros de que no están forzando sus propios prejuicios culturales en los dibujos”.

A partir de aquí, la explicación se hace más clara con ayuda audiovisual así que mira el video y comprende mejor cómo los algoritmos de la entonces estudiante Katie Bouman hicieron posible la construcción de la primera imagen de un agujero negro.
“Aún me asombra que aunque empecé este proyecto sin saber astrofísica, lo que hemos logrado a través de esta colaboración única podría resultar en las primeras imágenes de un agujero negro”, dijo la científica al cierre de su conferencia el 2016, y así fue. El selfie que Katie Bouman publicó ayer en Facebook no deja espacio a las dudas; su emoción por esta conquista es tan real como la impresionante imagen que ella y su equipo nos regaló.

domingo, 31 de marzo de 2019

La gravedad y el cuerpo humano - Jay Buckey



El cuerpo humano se adapta a la gravedad. Si una persona pasa algún tiempo en una gravedad modificada, su cuerpo empieza a cambiar, según el exastronauta de la NASA Jay Buckey.

Por ejemplo, los miembros de las tripulaciones de naves espaciales no solo pierden el tono muscular y la inmunidad, sino que también experimentan otros problemas, como la caída del nivel de eritrocitos en sangre.

"¿Pero, qué pasaría si creciésemos en ausencia de gravedad? ¿Cómo se desarrollarían las partes del cuerpo humano que tradicionalmente dependen de la gravedad: los músculos, el sistema vestibular y el corazón?", se pregunta Buckey, que añade que en este caso el cuerpo evolucionaría de manera diferente.


El exastronauta menciona un experimento en el que a un gato recién nacido se le tapó un ojo. Pasadas dos semanas se descubrió que el órgano no funcionaba debido a que el animal no había aprendido a utilizarlo. Lo más probable es que los órganos del cuerpo humano respondan a la falta de gravedad de la misma manera.

Otro caso es la supuesta repentina desaparición de la gravedad. Según explica la astrónoma Karen Masters, si la gravedad se 'apagara', todo lo que está en la superficie del planeta se desvanecería en el espacio, empezando con agua y atmósfera.

"Y, por supuesto, todos vamos a morir", concluye, a su vez, Jolene Creighton, la editora del portal Futurism.

Fuente: Ted-Ed 




domingo, 3 de marzo de 2019

Computación cuántica explicada en diez minutos


Una computadora cuántica no es solo una versión más poderosa de las computadoras que utilizamos hoy en día; es algo completamente distinto que se basa en nuevos conocimientos científicos, y más que un poco de incertidumbre. Adentrémonos en el país de las maravillas cuánticas con la TED Fellow Shohini Ghose y descubramos cómo esta tecnología tiene el potencial de transformar la medicina, crear un cifrado inquebrantable e incluso teletransportar información.

La Dra. Shohini Ghose es profesora de astrofísica en la Universidad Wilfrid Laurier (Canadá). Es especialista en física cuántica. Ha trabajado en entrelazamiento y construcción de túneles. En la actualidad, su trabajo se centra en la ciencia de la información cuántica.

En esta conferencia TEDWomen 2018 (en inglés, con subtítulos en español) Shohini Ghose explica de manera sencilla lo que es una computadora  cuántica.

"Una computadora cuántica no es solo una versión más poderosa de nuestras computadoras actuales , al igual que una bombilla no es una vela más poderosa", dice Ghose en el video. “No se puede construir una bombilla construyendo mejores y mejores velas. Una bombilla es una tecnología diferente, basada en una comprensión científica más profunda. Del mismo modo, una computadora cuántica es un nuevo tipo de dispositivo ".

En el  video, Ghose discute las formas en que las computadoras cuánticas podrían revolucionar la ciencia de la información debido a la capacidad de los bits cuánticos para cambiar de manera fluida entre cero y uno, o ser una combinación de ambos, en lugar de ser uno u otro como lo son los bits normales. Una de las posibles aplicaciones es una mejor criptografía, que es el proceso de asegurar los datos y la comunicación en línea.

" La incertidumbre cuántica se podría usar para crear claves privadas para cifrar los mensajes enviados de una ubicación a otra para que los piratas informáticos no puedan copiar la clave perfectamente en secreto, debido a la incertidumbre cuántica ", dice Ghose. "Tendrían que romper las leyes de la física cuántica para hackear la clave".

Pero si los piratas informáticos pudieran hacerse con computadoras cuánticas , serían capaces de piratear cualquier criptografía estándar y no cuántica .

"Una computadora cuántica podría descifrar nuestros mejores protocolos de encriptación en cuestión de minutos, mientras que una computadora normal o incluso una red de supercomputadoras hoy día no podría hacerlo en meses".

Aún más alucinante es la posibilidad de teletransportar información de un lugar a otro sin transmitirla físicamente.

“Suena como ciencia ficción, pero es posible, porque estas identidades fluidas de las partículas cuánticas pueden enredarse en el espacio y el tiempo de tal manera que cuando cambias algo sobre una partícula, puede impactar a la otra, y eso crea una Canal de teletransportación ”, dice Ghose en el video. "Mi equipo está trabajando en estas posibilidades simulando una red cuántica en una computadora cuántica ".

«Somos exploradores del país de las maravillas cuánticas. Quién sabe qué aplicaciones descubriremos luego. Debemos pisar con cuidado y ser responsables, a medida que construimos nuestro futuro cuántico. 
Personalmente, no veo la física cuántica como una mera herramienta para construir computadoras cuánticas. Veo las computadoras cuánticas como un medio para explorar los misterios de la naturaleza y revelar más acerca de este mundo oculto más allá de nuestras experiencias. 
Es increíble que nosotros los humanos, con el acceso relativamente limitado al universo que tenemos, seamos capaces de ver más allá de nuestro horizontes tan solo con la imaginación y el ingenio. Y el universo nos recompensa mostrándonos lo increíblemente interesante y sorprendente que es». -Shohini Ghose

martes, 29 de enero de 2019

“Dejamos de Soñar” por Neil deGrasse Tyson​


“Dejamos de Soñar” – por Neil deGrasse Tyson es un video cuya intención es indicar la importancia del avance de la frontera espacial, y se centra en despertar la curiosidad científica del público en general. Comparando los sueños de las generaciones anteriores con lo que vivimos hoy.

El hombre en su arrogancia - Un gran discurso por Carl Sagan


"¿Ves esa estrella?"

"¿Te refieres a ese rojo brillante?", Pregunta su hija en cambio
"Sí, puede que ya no esté allí. Puede que ya se haya ido, explotado o algo así. Su luz todavía está cruzando el espacio, acaba de llegar a nuestros ojos ahora. Pero no lo vemos como es, lo vemos como estaba."

Muchas personas experimentan una conmovedora sensación de asombro cuando se enfrentan por primera vez a esta simple verdad. ¿Por qué? ¿Por qué debería ser tan convincente?. Las inmensas distancias a las estrellas y las galaxias significan que vemos todo en el pasado. Algunas como eran antes de que la tierra viniera a ser. Los telescopios son máquinas del tiempo.

Hace mucho tiempo, cuando una galaxia temprana comenzó a arrojar luz a la oscuridad circundante, ningún testigo pudo haberlo sabido miles de millones de años después. Algunos grupos remotos de roca y metal, hielo y moléculas orgánicas se unirían para formar un lugar que llamamos tierra. Y seguramente nadie podría haber imaginado que la vida surgiría, y los seres pensantes evolucionarían, quienes un día capturarían una fracción de esa luz y tratarían de descifrar qué los envió en su camino.

Podemos reconocer aquí una deficiencia, en algunas circunstancias graves, en nuestra capacidad de entender el mundo. Característicamente, queramos o no parecemos obligados a proyectar nuestra propia naturaleza en la naturaleza. El hombre en su arrogancia se cree una gran obra digna de la interposición de una deidad. Darwin escribió en su cuaderno, más humilde, y creo que es más cierto que nos consideremos creados desde animales.

Somos como el último Johnny; vivimos en el barrio lejano cósmico; salimos de los microbios en el estiércol; Los simios son nuestros primos; nuestros pensamientos no son totalmente nuestros y, además de eso, estamos arruinando nuestro planeta y convirtiéndonos en un peligro para nosotros mismos.

La trampilla debajo de nuestros pies se abre. Nos encontramos en una caída libre sin fondo. Estamos perdidos en una gran oscuridad y no hay nadie para enviar un grupo de búsqueda. Dada una realidad tan dura, por supuesto nos inclinamos a cerrar los ojos y pretender que estamos a salvo y cómodos en casa, que la caída es solo un mal sueño. Si se necesita un pequeño mito y ritual para llevarnos a través de una noche que parece interminable, ¿quién de nosotros no puede simpatizar y comprender?

Anhelamos estar aquí para un propósito. Aunque, a pesar de mucho autoengaño, ninguno es evidente. La importancia de nuestras vidas y nuestro frágil planeta está determinada por nuestra propia sabiduría y coraje. Somos los custodios del significado de la vida. Anhelamos que los padres nos cuiden, que nos perdonen nuestros errores, que nos salven de nuestros errores infantiles. Pero el conocimiento es preferible a la ignorancia. Mejor, por supuesto, abrazar la cruda realidad que una fábula tranquilizadora.

La ciencia moderna ha sido un viaje a lo desconocido, con una lección de humildad esperando en cada parada. Nuestras intuiciones de sentido común pueden confundirse. Nuestras preferencias no cuentan. No vivimos en un marco de referencia privilegiado. Si anhelamos algún propósito cósmico, busquemos un objetivo digno.

La preciosidad del tiempo, un tributo de Stephen Hawking.



Hawking pasó su vida trabajando en las leyes básicas que gobiernan el universo. Su capacidad  mental lo llevó a demostrar la teoría general de la relatividad de Einstein era cierta, lo que implica que el tiempo y el espacio han de tener un principio en el big bang y un final dentro de agujeros negros. Pero si hay algo que el gran astrofísico no sabía, era sobre la gran cantidad de admiradores que tenía alrededor del mundo.
Han pasado ya casi un año desde que Hawking murió y la gente sigue dando muestras de su cariño y admiración. Como lo hizo John D. Boswell, desde su cuenta  Melody Sheep, en Youtube.’ The Preciousness Of Time’ es un tributo a la aportación, y  al gran ejemplo que fue el investigador de los hoyos negros.
Un vídeo de 2 minutos y medio, Boswell fusionó el discurso ‘Can It Be Done’ con diferentes imágenes de cosmos de fondo, dejando plasmada la esencia del gran corazón del físico. Con la propia narración de la mente más brillante en los últimos tiempos, destaca: “Viví perdido dentro  de mis propios pensamientos, tratando de comprender cómo funciona el universo”
“A pesar de la enfermedad que sufro, he sido muy afortunado en casi todo. He tenido mucha suerte de trabajar teoría física en un época fascinante y es una de las pocas áreas en donde mi discapacidad no ha sido una desventaja”, continúa  el científico.
Pero el protagonista de “La teoría del todo”, con su característico sentido del humor, también pasará a la historia porque su vida fue un claro ejemplo de superación. Hawkings, nos dejó un mensaje muy claro y seguramente pretendía que cada individuo en el planeta se la grabara y repitiera  todos los días: “Recuerda que debes mirar hacia las estrellas y no hacia abajo a sus pies.”

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“Evo-Devo”… la genial parodia científica de “Despacito”

Pocas genialidades he visto en mi vida tan maravillosas como esta “versión BIO” de “Despacito”. La he encontrado en el gran canal de You Tube “acapellascience” . Genética, fisiología, bioquímica… lo que van a ver es tan brutal que no voy a hacer hoy ningún comentario más. Les dejo con esta oda a la ciencia que les hará reír y aprender a la vez.

martes, 15 de enero de 2019

La gente que menos sabe sobreciencia más se opone a ella, pero es la que más cree saber

LA GENTE NO SABE
Los resultados de un estudio publicado en la revista Nature Human Behavior no debería sorprender a aquellos familiarizados con la ciencia: las personas con opiniones más extremas en contra de la ciencia son los que menos saben, pero paradójicamente son los más creen saber.

De acuerdo a la investigación realizada por un grupo de universidades en Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido, las personas a menudo sufren de algo llamado la “ilusión de conocimiento”. El ejemplo más claro se puede observar en la opinión que ciertas personas tienen sobre los alimentos modificados genéticamente (GMO). Mientras más se oponen, menos conocen.

No saben que no saben

El estudio analizó las respuestas de más de 2,000 adultos estadounidenses y europeos qué opinaban sobre los alimentos trasngénicos. También les preguntaron cuánto creían entender sobre los alimentos transgénicos, y una serie de 15 preguntas verdaderas y falsas para evaluar cuánto realmente sabían acerca de la genética y la ciencia en general.

Los investigadores descubrieron que los oponentes extremos de los alimentos GMO son los que menos saben sobre el tema, pero creen que son los que más saben. "Cuanto menos saben las personas, más se oponen al consenso científico", dijeron los autores en el estudio. "Los comunicadores de la ciencia han hecho esfuerzos concertados para educar al público con miras a alinear sus actitudes con los expertos".

Sin embargo, las personas con un sentido exagerado de lo que realmente saben, y la mayoría de quienes necesitan educación, también son las que tienen menos probabilidades de estar abiertas a la nueva información. Lamentablemente.

Las opiniones extremas a menudo vienen acompañadas de no apreciar la complejidad del tema: "no saber cuánto hay que saber", dice Philip Fernbach, autor principal del estudio y profesor de Marketing en la Universidad de Colorado Boulder. "Las personas que no saben mucho piensan que saben mucho, y esa es la base de sus opiniones extremas", añade.

Un patrón que se repite

Los hallazgos se mantuvieron en todos los niveles educativos y para personas de los dos espectros políticos. Los transgénicos no son un problema partidista, dijo Fernbach. “Las personas de derecha e izquierda odian los GMO”, aunque la mayoría de los científicos consideran que estos alimentos son tan seguros para el consumo humano, como los que se cultivan convencionalmente

"La ingeniería genética es una de las tecnologías más importantes que realmente está cambiando el mundo de una manera dramática y tiene el potencial de tener enormes beneficios para los seres humanos", dijo Fernbach. "Y sin embargo hay una oposición muy fuerte", se lamentó.

Los autores también exploraron otros temas como la terapia génica para corregir trastornos genéticos y la negación del cambio climático causada por el hombre. Encontraron los mismos efectos para la terapia génica, pero no para la negación del cambio climático.

Fernbach plantea la hipótesis de que el cambio climático se ha polarizado tanto políticamente que las personas se suscriben a lo que diga su grupo ideológico, independientemente de cuánto creen que saben. Sería interesante estudiar esa relación con otros campos de las ciencias y las pseudociencias.

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

Vídeo:

La ilusión del conocimiento | Luis Losinno | TEDxRioCuarto

Luis nos invita a cuestionar nuestro conocimiento, a preguntarnos cómo percibimos y construimos la realidad. ¿Sabemos realmente todo lo que creemos saber o es una mera ilusión? ¿Podemos confiar en eso que sabemos? Preguntas para reflexionar en torno a nuestras creencias. Luis es doctor en ciencias veterinarias especializado en equinos. Profesor y consultor en distintas universidades alrededor del mundo, siempre está dispuesto a enfrentarse a sus propias ideas.


lunes, 31 de diciembre de 2018

¿Por qué se gasta en ciencia si hay hambre en el mundo?

Por Gonzalo López  Sánchez  gonzalolopez


Quizás alguna vez se haya preguntado para qué sirve la ciencia. Qué interés tiene conocer el bosón de Higgs, la vida de las galaxias o los hábitos reproductivos de las hormigas. Por qué la NASA ha invertido casi 1.000 millones de dólares en enviar el último robot a Marte o por qué se invierte en un acelerador de partículas con la cantidad de desastres que hay por arreglar en nuestro planeta. En definitiva, ¿para qué sirve estudiar cosas que no son útiles? ¿Por qué gastar millones en ciencia cuando hay hambre en el mundo?

Estas preguntas parten ya de un sesgo considerable, puesto que podríamos preguntarnos lo mismo sobre cualquier actividad. ¿Por qué se gasta dinero en fichar jugadores de fútbol si no es útil? ¿Por qué invertimos nuestro dinero en ir al cine los sábados por la tarde o en hacer autovías si hay hambre en el mundo? En mi opinión, este sesgo que menciono es un indicio de que para algunas personas la ciencia es algo aburrido, innecesario y alejado de la realidad cotidiana.

Puedo entender por qué. La ciencia es invisible e intangible. Se comunica en un lenguaje extraño y difícil de entender. Los científicos son gente que no suele salir en la televisión o en los medios. Estudian cosas difíciles de creer y que parecen haber surgido de la imaginación de alguna rata de laboratorio. ¿No será que los científicos hacen ciencia para mantener sus subvenciones y sus puestos de trabajo? ¿No serán charlatanes?

Aunque de todo hay en la viña del Señor, la respuesta es un rotundo y mayúsculo “NO” (sobre todo teniendo en cuenta la precariedad crónica que les aflige, muy especialmente en España) que debe resonar durante unos cuantos segundos. Explicaré por qué.

La ciencia es una revolución

En primer lugar, la ciencia está por todas partes. Si resulta invisible es porque no reparamos en que toda la tecnología que nos rodea ha sido creada por científicos e ingenieros. Los automóviles, los trenes, los teléfonos móviles, la electricidad, el plástico, la ropa y hasta la comida. Todo esto se ha mejorado a través de la investigación científica. Si usted está leyendo esto es gracias al trabajo de un número inimaginable de personas que estudiaron, trabajaron y pensaron hasta desarrollar pantallas digitales, chips y comunicaciones vía satélite.

Probablemente, si está leyendo esto, es también gracias al milagro en la mejora de la esperanza (y calidad) de vida que ocurrió durante el siglo XX. Por ejemplo, en Estados Unidos la esperanza de vida se incrementó en 29,2 años entre 1900 y 1999 y la mortalidad infantil cayó del 30,4% al 1,4. Pero más que por un milagro fue gracias a la ciencia. A finales del siglo XIX se descubrió el papel de los microorganismos en las enfermedades, se adoptaron mejoras en sanidad e higiene, se desarrollaron los antibióticos y se implementaron los programas de vacunación. Gracias a eso prácticamente se erradicaron enfermedades como la difteria, el tétanos, la poliomielitis, la viruela, las paperas o la rubeola.
La ciencia tiene consecuencias tan tangibles como el aumento de la producción agrícola
La investigación permitió el desarrollo de la revolución verde, que duplicó la producción de cereales en países en vías de desarrollo entre 1961 y 1985 ( si bien creó retos pendientes de resolver). Hizo más rápidos los aviones y más baratos los viajes por todo el mundo. Permitió que lleváramos un ordenador en el bolsillo y que hoy podamos pedir comida a domicilio, circular en coches eléctricos o comprar algo al otro lado del océano en unos pocos clicks. Si sufrimos una enfermedad, los médicos nos hacen análisis de sangre, radiografías o ecografías y usan técnicas de respiración asistida, suero y medicamentos. Todos ellos han sido investigados y puestos a punto por científicos (por cierto, en muchos casos recurriendo a la experimentación animal).

Se podría argumentar también que no todo lo que se investiga es útil. Por ejemplo, se trabaja en campos como las cosmología o la física de partículas, cuando ni los cuásares ni los quarks dan dan de comer a nadie. ¡Además se inventan muchas cosas que fracasan!

La ciencia no siempre es útil

En primer lugar, hay que tener en cuenta que, antes que se pueda desarrollar una aplicación concreta, hay que investigar y saber cómo funcionan las cosas, cuáles son los conceptos básicos o los fundamentos. Esto implica sencillamente investigar movido por la curiosidad, y no saber en ningún momento adónde se podrá llegar, si es que se podrá llegar a alguna parte. Esto, que se llama ciencia básica y que se diferencia de la ciencia aplicada, ya dirigida a aplicaciones concretas, es la base del conocimiento científico.

Como prueba de su importancia comentaré dos cosas. Hoy podemos usar el GPS en el móvil para encontrar el camino a casa gracias a que a principios de siglo Albert Einstein formuló su teoría de la Relatividad. Él no pensó en nada parecido a un GPS (el primer satélite no se lanzó hasta el año 1957), pero gracias a sus cálculos, totalmente inútiles en aquel momento, hoy se sabe cómo funciona el espacio-tiempo y cómo un GPS ha de tenerlo en cuenta. Gracias a que Alexander Fleming tuvo curiosidad por un hecho aparentemente baladí, después se desarrollaron los antibióticos. Gracias a que en los setenta Elizabeth Blackburn investigó la longitud de los extremos de los cromosomas, luego se averiguó que unas estructuras, conocidas como telómeros, tienen un papel clave en las enfermedades, el envejecimiento y el cáncer. Sin curiosidad inicial, el láser no se usaría hoy para comunicaciones, operaciones o procesos industriales. Y como estos, hay miles de ejemplos.

Pongamos uno más bastante llamativo. Todavía hay quienes piensan que jamás estuvimos en la Luna (al igual que hay quienes creen que la Tierra es plana o que la homeopatía tiene propiedades mágicas), pero el famoso programa Apollo no solo permitió que un astronauta pusiera una bandera en la Luna. Además de movilizar la ciencia, la tecnología y la industria de una nación entera, generó numerosos “spin-offs” o aplicaciones. El programa Apollo fue clave para el desarrollo de la tomografía axial computarizada (TAC), los microchips, las herramientas inalámbricas, los termómetros, la conservación de la comida por deshidratación, el aislamiento, el joystick, la televisión por satélite, las lentes anti-arañazos, los calzados más ergonómicos, los detectores de humo, los bañadores con menos rozamiento y los filtros de agua. Por no hablar de que aceleró la carrera espacial, nuestro conocimiento del Sistema Solar, la meteorología espacial y el lanzamiento de miles de satélites que hoy empleamos de forma cotidiana para comunicarnos, reconocer nuestro planeta o hacer transferencias bancarias.

La importancia de comprender

Pero no solo eso. La ciencia tiene una labor al menos tan importante como tratar de mejorar la salud y calidad de vida. Su principal cometido es comprender el Universo. De todo el Universo (incluso de usted). La ciencia estudia esas cosas que existen, por un motivo que desconocemos, y que se basan en leyes y regularidades. Esas cosas que están detrás de la vida, de las estrellas y del tiempo. Quiere entender no solo las galaxias, sino también las partículas subatómicas, las reacciones nucleares, las transformaciones químicas, el funcionamiento del organismo, el comportamiento de los gatos, la naturaleza de la luz del Sol que nos baña, cuántos asteroides caen en la Tierra, cómo diantres funciona el clima, qué transformaciones está sufriendo nuestro planeta y cómo cambiará, por qué los guepardos tienen manchas en su pelaje, hasta qué punto nuestro comportamiento depende de la biología, de dónde venimos, dónde vivimos, adónde vamos.
La ciencia se mueve por y para la necesidad de de comprender el Universo. En la imagen, los “pilares de la creación”, nubes de gas interestelar captadas a 7.000 años luz de la Tierra por el Hubble
Algo nos debe importar, porque llevamos toda nuestra existencia siendo curiosos y haciéndonos las mismas preguntas. De hecho, gracias a la ciencia hoy hablamos de cosas extrañas que jamás hemos visto por aquí, como agujeros negros, galaxias, exoplanetas, neandertales, “big-bangs”, átomos y células. ¿No forman parte ya de nuestra forma de entender quiénes somos?

La dificultad de hacer ciencia

Además, a diferencia de todos los otros sistemas de conocimiento, la ciencia depende su capacidad de poner a prueba nuestra ideas (hipótesis) con evidencias recogidas en el mundo natural. Se alimenta de los hechos para tratar de comprender la realidad. Pero con su trabajo solo saca conclusiones provisionales (cosa que le produce mucho agobio a los que creen que los investigadores son adivinos). Estas conclusiones están siempre sujetas a revisión permanente por millones de científicos de todo el mundo. Por tanto, está en las antípodas del pensamiento mágico, de las soluciones simples para los problemas complejos y de los “crecepelos” milagrosos. ¿No resulta todo esto especialmente importante en el momento en que vivimos ahora?

Sin embargo, todo esto no conlleva que no se vea afectada por las debilidades humanas típicas, como la corrupción o la ambición, o que no dependa de intereses políticos y económicos. Pero yo al menos no conozco otro sistema tan depurado y fiable como este, que sea revisado por personas de todo el globo y en el que los hechos tengan tanto peso.

Adentrarse en lo desconocido es difícil, porque nadie puede guiar nuestros pasos. Investigar el secreto escondido en la materia o la historia escrita en las estrellas requiere desarrollar nuevas tecnologías y estudiar durante muchos años (para aprovechar todo lo que otros ya descubrieron e ignoraron). El proceso es largo, tedioso y a veces extremadamente caro. Con el tiempo, las materias son más complicadas y requieren esfuerzos más colectivos. El dinero es un factor limitante, pero las experiencias pasadas muestran que la inversión puede redundar en un desarrollo social, académico e intelectual. Por lo visto hasta ahora, es muy frecuente que la ciencia acabe generando un retorno para la industria y la sociedad.

Es más, se puede decir que la ciencia es el motor de la prosperidad. En Estados Unidos, se calcula que la tercera parte del crecimiento económico se logró gracias a la ciencia básica hecha desde finales de la Segunda Guerra Mundial. Y, aparte de eso: ¿Cuántos ingenieros, arquitectos, científicos y estudiantes se formaron gracias a ella? ¿Cómo cambió la forma de pensar de todo el país? ¿Cómo evolucionó el conocimiento, la política y la filosofía?

Por tanto, difundir la idea de que se gasta en ciencia mientras hay hambre en el mundo es crear una falsa dicotomía para ocultar el hecho de que se ignora la importancia y la utilidad de la ciencia. La ciencia es progreso, calidad de vida (al menos según nuestros estándares occidentales), la cura de enfermedades y la comprensión de dónde venimos y dónde estamos. La ciencia es la única que podría avisarnos antes de una potente erupción volcánica, del impacto de un asteroide, de un cambio climático capaz de derrumbar nuestro sistema económico, de  una extinción masiva o del riesgo de llenar nuestros ríos y océanos de botellas de plástico.

Por eso, creo firmemente que la ciencia y la búsqueda de conocimiento que promueve es la única salida para el futuro tan peligroso que tenemos por delante. Sin ella, dudo que fuera posible emprender un esfuerzo global e informado para combatir el hambre, la polución, la destrucción del medio natural, el crecimiento demográfico descontrolado o el calentamiento global. Por favor, apoyen la ciencia.

Fuente: Blogs ABC

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¿Esto para qué sirve? – La importancia de la ciencia

“¿Esto para qué sirve?” Seguro que te has hecho esa pregunta ante un descubrimiento científico o una teoría sobre la vida, el universo y todo lo demás. Porque al fin y al cabo, saber cómo se forma una galaxia o cómo muere una estrella no va a arreglarte el coche si se te estropea. Pero… ¿y si te dijera que la ciencia que estudia el bosón de Higgs, los números primos o la superconductividad sí sirve para algo? Para mucho, de hecho. Te lo cuento aquí:

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