El Rincón de la Ciencia, Tecnología y el Conocimiento

“Ahora para encontrar trabajo hace falta un máster. ¿Qué será lo próximo? ¿El Nobel? Entrevista al educador Ken Robinson

Publicado por El Rincón de la Ciencia, Tecnología y el Conocimiento en Jueves, 21 de julio de 2016

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sábado, 1 de enero de 2022

La explicación de Neil deGrasse Tyson sobre lo que pasa después de morir

 



Somos energía. Nos alimentamos para tener nivelado nuestra temperatura y poder funcionar. Es como si los animales y vegetales de los que devoramos nos prestaran la energía

¿Te gustaría vivir por siempre?

Si tu respuesta es un “sí” inmediato, podrías no estar pensando con claridad. Sólo imagina esto: pasan los años, 50, 60, 100, ves morir a la gente que amas y sabes que la gente que amarás también morirá. ¿No sería horrible?

Podrías responder, “bueno, pero que seamos inmortales todos”. Además de la imposibilidad demográfica que ello implica, piensa lo siguiente: ¿te sentirías motivado para pararte de la cama, ir a la escuela, hacer tarea, conseguir un empleo, esforzarte por tu salud, procurar ir periódicamente a la playa para ver un atardecer, decirles a tus amigos, hermanos o padres cuánto los amas si sabes que siempre estarán vivos?

Neil deGrasse Tyson no es un astrofísico y divulgador de la ciencia cualquiera. Con una sensibilidad muy particular, sabe colocarnos dentro de la vertiginosa corriente que las dudas que el Universo trae consigo. ¿Qué es la muerte?, ¿cuál es el propósito de
nuestra existencia sobre la Tierra?, ¿cuáles son las leyes del mundo que gobiernan desde la más pequeña partícula de nuestro cuerpo hasta la más lejana nebulosa? Si bien estas preguntas son complejas y difíciles de responder, deGrasse encuentra una manera de explicar, de forma simple, el meollo de la discusión.

En conferencias o entrevistas, el investigador echa luz sobre los tópicos que, a menudo, nos hacemos a lo largo de nuestra vida, pero pocas veces sabemos responder:


Epicuro decía que no habría que temer a la muerte porque, cuando nosotros vivimos, ella no está y cuando llega, nosotros ya no estamos. Un poco similar es este razonamiento de Neil deGrasse Tyson quien replantea uno de los argumentos del filósofo griego: ¿cómo podemos temer el dejar de existir si cuando no existíamos aún — antes de nacer— no nos angustiaba? 

Sin embargo, como lo hace ver el interlocutor, esta respuesta puede no funcionar del todo,  pues una vez que hemos tenido vida y consciencia comenzamos a temer a la muerte. Esto es algo irresoluble. No obstante, sabemos que nuestros temores están sustentados en una serie de creencias. Regresando a Epicuro, es ilógico temer a la muerte porque no sabemos nada, nadie la ha experimentado y posteriormente regresado a contarnos cómo es.

Un poco ese es el argumento de deGrasse cuando advierte que hay cosas que deben temerse más, «Ten vergüenza de morir, hasta que hayas conseguido una victoria para la humanidad», dice, citando a Horace Mann.

«¿No teme a lo desconocido?
¡Amo lo desconocido!»

El científico insiste en que tenemos una idea equivocada sobre la pérdida de vida. ¿Qué pasa después de la muerte?, él ensaya una atractiva respuesta:

Somos energía. Nos alimentamos para tener nivelada nuestra temperatura y poder funcionar. Es como si los animales y vegetales que devoramos nos prestaran la energía que devolveremos al momento de la muerte. Todo es cíclico; nuestras moléculas tienen energía que obtuvimos alimentándonos del mundo exterior y tras la muerte,  esta energía regresa de una u otra manera al planeta: luego de morir, nuestros cuerpos son incinerados o enterrados, si es el primer caso, la energía se irradiará con el calor, si es el segundo, los gusanos aprovecharán esa energía para alimentarse, la Tierra la reabsorberá y creará más vida. El ciclo empieza otra vez.

«Se que va a suceder porque se puede medir dónde va la energía y qué es».

Ahora bien, ¿esto quiere decir que somos inmortales? Sí y no: sí porque en ese sentido, nuestra materialidad estará circulando infinitamente en el Universo —cabe recordar que, en ese sentido, hemos existido desde siempre o, al menos, desde el surgimiento del cosmos—. Sin embargo, al no estar conscientes en las transformaciones de nuestra materia en otros elementos de la naturaleza, probablemente no pueda llamarse "inmortalidad", es decir, seguiríamos existiendo pero no lo sabríamos.

Sea como sea, la mortalidad es el horizonte a partir del cual la vida adquiere otro tipo de sentido. No es sino porque morimos, que vivimos con entusiasmo. Si miras tus manos en este momento y piensas que bastarán unos años para que los tejidos que las conforman se desintegren debajo de la tierra, probablemente pensarás en lo valiosas que son ahora que las tienes, en lo importante que es este momento donde estás vivo y que jamás volverás a recuperar.

Pronto podrás tranquilizarte si consideras que esas mismas manos que ves se reintegrarán a la vida de una manera que ahora desconoces, pero la energía seguirá circulando para siempre en el Universo, quizá en algunos años dándole vida a un diente de león.

La ciencia no sólo se encarga de responder a preguntas trascendentes en nuestra vida, a veces también cumple la tarea de cuestionarnos, sacarnos de nuestras certezas, ponernos a pensar cosas que antes no hubiéramos imaginado. Sin embargo, hay cosas que aún no puede explicar, como algunos aspectos sobre el cerebro y la conducta humana, no obstante, ha sentado las bases para la interpretación del Universo,  tal como  lo explican las teorías de Kepler.

Referencias:

Think Inc


Fuente: Cultura Colectiva.




martes, 20 de abril de 2021

La explicación de Carl Sagan a su hija sobre la inmortalidad y porqué somos polvo de estrellas

 


"Mis padres me enseñaron que a pesar de que se trata de una condición efímera, estar vivo es algo profundamente bello por lo cual cada uno de nosotros debe sentirse muy agradecido. Si viviéramos para siempre, no sería tan maravilloso" Sasha Sagan

Carl Sagan falleció el 20 de diciembre de 1996, después de toda una vida entregada a descubrir y divulgar los misterios del cosmos. Durante la última etapa de su vida compartió escritos, investigaciones y sus mayores pasiones con Ann Druyan, su esposa, mientras cuidaba y mostraba el mundo a su pequeña hija y único fruto de ese matrimonio, Sasha Sagan.


Defensor del pensamiento crítico y científico ateo; activista a favor de la legalización de la marihuana; asesor de la NASA en los programas Apolo, Viking, Pioneer y Voyager; apasionado divulgador de la ciencia y escritor de ciencia ficción, Sagan inspiró el corazón de millones de personas de todo el mundo a través de un lenguaje sencillo y ameno, todo sin olvidar el rigor que requiere el conocimiento científico.

Las aportaciones de Carl Sagan a la difusión de la ciencia son invaluables y su mensaje sigue motivando a generaciones a dedicar su vida al estudio de los misterios que el Universo tiene para ofrecer a través del mejor método que conocemos para ello. El caso de su hija menor no fue la excepción.

Una tarde de invierno, Sasha de apenas 6 años se acercó a Carl y, fiel a la curiosidad innata de nuestra especie de ir tras la respuesta a cualquier interrogante, especialmente durante la infancia, le preguntó sobre sus padres. Ella conocía a sus abuelos maternos y convivía regularmente con ellos, pero nunca experimentó algo parecido desde el lado paterno.


–"Papá, ¿Por qué no conozco a tus papás como a mis otros abuelos?"


Para la hija menor de un hombre dedicado a divulgar el conocimiento científico, no existía nadie mejor que papá para explicarle porqué llovía, porqué debía ir a la escuela o cómo se formaba un arcoiris. Todas las preguntas que alimentan las ansias de cualquier niño en su descubrimiento del mundo, eran respondidas por él con amor y la misma fascinación por la naturaleza que su padre plasmó durante toda su vida.

Ante la interrogante repentina de Sasha, Sagan (que solía tomarse un par de segundos para pensar las respuestas más convenientes y ajustarlas a la comprensión infantil de su hija) miró a la pequeña y respondió con un tono de melancolía:


–"Porque murieron"


La inocente Sasha pudo percatarse del cambio en el semblante de su padre, que después de un profundo suspiro, sonrió al mirarse reflejado en las enormes pupilas de la niña. Ella lo observó con detenimiento, atención y una desbordante curiosidad, misma que caracterizó al escritor de "Dragons of Eden" (1977) durante toda su vida. Carl afirmó que no había nada que deseara más en el mundo que ver a su madre y a su padre de nuevo, pero que no tenía ninguna razón ni prueba para creer que podría ser así y por lo tanto, no podía caer en la tentación de un autoengaño.

Sin comprender del todo, Sasha frunció las cejas en señal de confusión y soltó un escueto "¿por qué?". Su padre la miró con ternura, pero con el convencimiento de que ella sería capaz de entender a lo que se refería y le explicó cuán peligroso podía ser creer cosas sólo porque queramos que sean verdad. "Es muy fácil ser engañado si no te cuestionas a ti mismo y a otros, especialmente a las personas con una posición de autoridad", continuó. "Todo lo que es real puede resistir a cualquier prueba".


La joven Sasha experimentó algo parecido a su primer acercamiento a una crisis existencial. El desconcierto de su hija ante tal revelación llevó a Sagan y Druyan a acercarse de nuevo donde Sasha y el astrónomo inició:


"Tú estás viva en este segundo. Eso es algo increíble", le dijo. La pequeña se mantuvo escéptica y su padre continuó:


"Si tenemos en cuenta el número casi infinito de posibilidades y caminos que conducen a nacer a una sola persona, debes estar agradecida de ser tú misma este preciso instante. Piensa en el enorme número de posibles universos alternativos en los que, por ejemplo, tus tatara-tatarabuelos nunca se encontraron y tú nunca llegaste a existir. Tienes el placer de vivir en un planeta en el que has evolucionado para respirar el aire, beber el agua y adorar el calor de la estrella más cercana. Estás conectada con todas las generaciones y los seres vivos de este mundo a través del ADN. También con el universo, porque cada célula de tu cuerpo fue creada en los corazones de las estrellas".


A lo largo de su vida, Sasha Sagan había escuchado más de una decena de veces la frase "somos polvo de estrellas", pero nunca logró siquiera imaginar su significado. Sabía que la autoría pertenecía a su padre, la había visto subrayada en cuadernos y hojas sueltas, pero nunca antes comprendido la magnitud de tal declaración, hasta entonces.

Pocos años después, cuando Sasha tenía 14 años y comenzaba a descubrir la grandeza del pensamiento de su papá a través de su visión del mundo y lo que aprendía en la escuela, Sagan dejó este mundo sin ninguna promesa religiosa de por medio. El corazón del autor de "A Pale Blue Dot" (1994) dejó de latir en una cama del Centro de Investigación de Cáncer Fred Hutchinson en Seattle, Washington. Al poco rato, su cerebro envió las últimas señales eléctricas y la muerte médica fue decretada en un acta de defunción.

Los restos mortales de Sagan fueron enviados a su natal Nueva York, mientras el calcio de sus huesos, el nitrógeno de sus proteínas en forma de aire, el hierro de su sangre y el hidrógeno, que combinado forma el compuesto más abundante en el cuerpo humano, y al mismo tiempo, es el combustible gracias al que brillan cada una de las estrellas que percibimos en una noche despejada, seguirán su curso en la vastedad del tiempo y la inmensidad del espacio. Sólo para hacernos recordar que, en palabras de Sagan, somos polvo estelar.



Referencia: NYMag

domingo, 14 de abril de 2019

Katie Bouman: así explica fácilmente el algoritmo usado para revelar primera foto del agujero negro

La charla TED de 2016 en que Katie Bouman adelantaba cómo lograrían fotografiar el agujero negro.


Explicar la compleja labor mediante la cual 200 matemáticos, físicos, ingenieros y astrónomos de todo el mundo lograron obtener la primera imagen real de un agujero negro, fue un reto más que la joven científica informática Katie Bouman asumió en noviembre del 2016.

Cuando aún era estudiante de doctorado en el Laboratorio de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial (CSAIL) del reputado Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), Katie Bouman ofreció una magnífica conferencia en la que explicó los alcances de este asombroso proyecto.

Uno de los nombres que tomó fuerza luego del anuncio de la primera imagen en la historia de un agujero negro, es el de Katie Bouman.

Se trata de una científica de 29 años, experta en ciencias de la computación, que ayudó a crear el algoritmo con el que se originó la fotografía.

Tal como recoge el medio digital ABC, Bouman fue la persona encargada de liderar el desarrollo del programa informático.

“Observó incrédula mientras la primera imagen que hice de un agujero negro va tomando forma”, escribió el miércoles esta chica de 29 años en su página de Facebook, publicación que posteriormente se volvió viral.
Katie Bouman | Facebook


Apoyada en referencias a la cultura popular, el cine de ciencia ficción y las redes sociales, Bouman generó interés en su trabajo no solo en el selecto grupo de asistentes a la conferencia TED dictada en Massachusetts, Estados Unidos, sino en cientos de miles de usuarios de YouTube que reprodujeron la conferencia y la tradujeron a distintos idiomas, incluido el español.

Para obtener la imagen del agujero negro, ocho telescopios en el mundo, unidos gracias al proyecto Telescopio del Horizonte de Sucesos (Event Horizon Telescope, EHT, en inglés), colocaron en su punto de mira de forma simultánea el agujero negro supermasivo ubicado en el centro de la galaxia M87, a una distancia de 53,3 millones de años luz de la Tierra.

“Citando a Mick Jagger, ‘No siempre consigues lo que quieres, pero si lo intentas, a veces ves que consigues lo que necesitas’, dijo Katie Bouman al explicar que la labor combinada de los ochos telescopio ayudó a crear un “telescopio computacional”. Esta labor sincronizada ayudó a salvar el postulado según el cual para obtener la codiciada imagen se requerirá un telescopio del tamaño de la Tierra.

Bouman -junto a un equipo de astrónomos- propusieron una nueva alternativa para obtener una imagen del agujero negro supermasivo ubicado en el corazón de la Vía Láctea sin depender de un telescopio del tamaño de la Tierra.

“En la película Interestelar podemos ver de cerca un agujero negro supermasivo. Puesto frente a un fondo de gas brillante, la enorme fuerza gravitatoria del agujero negro curva la luz en forma de anillo”, comenzó señalando Bouman en aquella oportunidad.

“Pero esto no es una fotografía de verdad, sino una representación gráfica hecha por computador, una interpretación artística del aspecto que podría tener un agujero negro”, agregó.

“Hace 100 años Albert Einstein publicó su teoría de la relatividad general. Desde entonces los científicos han hallado cantidad de pruebas que la respaldan”, afirmaba entonces la científica.

“Pero una de las cosas predichas por esta teoría, los agujeros negros, aún no se ha observado directamente”, sostenía.

Junto con señalar que aunque tenían una idea aproximada del aspecto de un agujero negro, aclaraba que nunca antes se había podido tomar una fotografía de alguno. “Quizá les sorprenda saber que eso puede estar a punto de cambiar”, advertía.

Ese trabajo combinado se efectuó el año 2017: durante diez noches los ocho telescopios apuntaron en una sola dirección y obtuvieron una monumental cantidad de datos -alrededor de 350 terabytes diarios, por cada telescopio-, que debían procesarse a fin de obtener la imagen del monstruo cósmico.
La científica Katie Bouman junto a las torres de discos duros con los datos sin procesar que contienen la imagen de agujero negro. (Foto vía Twitter: @MIT_CSAIL)
Es en este punto en que Katie Bouman se convierte en figura clave: ella lideró el equipo responsable de crear los algoritmos que encuentren entre toda esa data “la imagen más razonable que encaje con los datos de los telescopios”.

De manera simple, la doctora Bouman lo explica así: “Igual que un artista forense usa descripciones limitadas para componer una imagen aplicando sus conocimientos sobre estructura facial, los algoritmos de obtención de imágenes que desarrolló ayudan a usar los datos limitados de los telescopios hasta conseguir una imagen que se parezca a cosas de nuestro universo. Usando estos algoritmos, podemos componer imágenes a partir de estos datos escasos y sucios”.

De acuerdo con la científica, el algoritmo utilizado para completar la primera imagen real de un agujero negro jugó con "probabilidades". Entre las imágenes procesadas se seleccionó la que más probabilidades tenían de parecerse a esta.

“Digamos que estábamos intentando construir un sistema que nos diga las probabilidades de que una imagen esté en Facebook. Seguramente nos gustaría que el sistema nos dijera que es poco probable que alguien suba la imagen llena de ruido de la izquierda, y muy probable que publique un selfie como éste de la derecha. La imagen central está borrosa, así que aunque fuese más probable verla en Facebook que la imagen con ruido, es menos probable que el selfie”, explicó apoyada en esta imagen (abajo).
Parte de la explicación de cómo funcionan los algoritmos de Katie Bourman. 


En este punto hay un gran dilema: nunca nadie vio un agujero negro, así que ¿cuál es una imagen probable de un agujero negro?: “Una manera de resolver esto es imponer características de varios tipos de imágenes, y ver cómo el tipo de imagen que suponemos afecta a nuestras reconstrucciones. Si todos los tipos de imágenes producen imágenes similares, podemos empezar a estar seguros de que nuestras conjeturas no están deformando tanto la imagen”.

Para una mejor comprensión, Katie Bouman apeló a esta comparación: “Es parecido a dar la misma descripción a tres artistas de diferentes lugares. Si todos producen un rostro similar, podemos empezar a estar seguros de que no están forzando sus propios prejuicios culturales en los dibujos”.

A partir de aquí, la explicación se hace más clara con ayuda audiovisual así que mira el video y comprende mejor cómo los algoritmos de la entonces estudiante Katie Bouman hicieron posible la construcción de la primera imagen de un agujero negro.
“Aún me asombra que aunque empecé este proyecto sin saber astrofísica, lo que hemos logrado a través de esta colaboración única podría resultar en las primeras imágenes de un agujero negro”, dijo la científica al cierre de su conferencia el 2016, y así fue. El selfie que Katie Bouman publicó ayer en Facebook no deja espacio a las dudas; su emoción por esta conquista es tan real como la impresionante imagen que ella y su equipo nos regaló.

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