El Rincón de la Ciencia, Tecnología y el Conocimiento

“Ahora para encontrar trabajo hace falta un máster. ¿Qué será lo próximo? ¿El Nobel? Entrevista al educador Ken Robinson

Publicado por El Rincón de la Ciencia, Tecnología y el Conocimiento en Jueves, 21 de julio de 2016

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domingo, 21 de abril de 2019

CÓMO EL IDIOMA INFLUYE EN NUESTRA MANERA DE PENSAR



Hay alrededor de 7.000 idiomas que se hablan en todo el mundo, y todos tienen diferentes sonidos, vocabularios y estructuras. Pero, ¿le dan forma a nuestra forma de pensar?

La científica cognitiva Lera Boroditsky comparte ejemplos de lenguaje -desde una comunidad aborigen en Australia que usa direcciones cardinales en lugar de izquierda y derecha hasta las múltiples palabras para azul en ruso- que sugieren que la respuesta es un sí rotundo. “La belleza de la diversidad lingüística es que nos revela cuán ingeniosa y flexible es la mente humana”, dice Boroditsky. “Las mentes humanas no han inventado un universo cognitivo, sino 7.000”.



Por Lera Boroditsky

Los idiomas que hablamos moldean nuestra manera de pensar? ¿Simplemente expresan nuestros pensamientos, o las estructuras de las lenguas (sin nuestro conocimiento ni consentimiento) dan forma a los mismos pensamientos que deseamos expresar?

Por ejemplo, en el poema infantil de Rafael Pombo La pobre viejecita, una parte dice: "Nunca tuvo en qué sentarse…". Esta pequeña frase deja ver cuán diferente es un idioma del otro. En español e inglés tenemos que indicar el tiempo del verbo. En este caso decimos "tuvo" en lugar de "tiene". En indonesio no hay necesidad (de hecho, no se puede) cambiar el verbo para marcar el tiempo.

En ruso se tiene que señalar el tiempo y el género; en turco tendría que incluir en el verbo la forma en que adquirió la información. Por ejemplo, si vio a la viejecita con sus propios ojos, usaría una forma de verbo, pero si sólo leyó o escuchó sobre ella, usaría otra forma.

La pregunta es si quienes hablan español, inglés, ruso, indonesio y turco ponen atención, entienden y recuerdan sus experiencias de forma diferente simplemente porque hablan un idioma distinto.

Estas preguntas abordan todas las principales controversias en el estudio de la mente, con implicaciones importantes para la política, las leyes y la religión. Aun así, hasta hace poco no se habían hecho muchos trabajos empíricos al respecto. La idea de que el idioma puede moldear el pensamiento fue considerada por mucho tiempo algo que no se podía probar y a menudo simplemente loca y errónea. Ahora, una ola de nuevas investigaciones científicas del conocimiento muestra que, de hecho, el idioma influye profundamente en cómo vemos el mundo.

Claro, no sólo porque las personas hablen diferente, piensan diferente. En la última década, los científicos han empezado a medir no sólo cómo habla la gente, sino cómo piensa, preguntando si nuestra comprensión de incluso dominios de experiencias fundamentales como espacio, tiempo y causalidad puede ser construida por el idioma.

Por ejemplo, los lenguajes indígenas en Pormpuraaw, una comunidad remota en Australia, no tienen términos como "izquierda" o "derecha". En cambio, utilizan los puntos cardinales absolutos, lo que significa que alguien puede decir "tiene una hormiga en su pierna sudoeste".

Casi un tercio de los idiomas del mundo (unos 7.000) depende de direcciones absolutas para espacio. Como resultado, los que hablan estas lenguas son asombrosamente buenos en orientarse y ubicarse, incluso en lugares poco familiares. Realizan hazañas de navegación que los científicos pensaban estaban por encima de las capacidades humanas. Esta es una manera fundamentalmente distinta de conceptualizar espacio según el idioma.

Las diferencias en la forma en que la gente piensa sobre espacio no terminan allí. Las personas dependen del conocimiento espacial para construir muchas otras representaciones complejas o abstractas, incluyendo tiempo, cantidad, tono musical, relaciones familiares, moralidad y emociones. Así que si los habitantes de Pormpuraaw piensan diferente sobre el espacio, ¿también lo hacen sobre otras cosas, como el tiempo?

Para descubrirlo, mi colega Alice Gaby y yo viajamos a Pormpuraaw y les dimos a los residentes un juego de imágenes que mostraba progresiones temporales (por ejemplo, fotos de un hombre en diferentes edades, o una banana que está siendo comida). Su trabajo era arreglar en el piso las fotos en el orden temporal correcto. Cada persona repitió el ejercicio desde un punto cardinal diferente. Cuando se hizo la prueba con personas que hablan inglés, ordenaron las imágenes de izquierda a derecha. Los que hablan hebreo lo hicieron de derecha a izquierda (el hebreo se escribe de derecha a izquierda).

En Pormpuraaw, las personas arreglaron las imágenes según el punto cardinal que estaban mirando. Por ejemplo, si miraban al sur las ordenaron de oriente a occidente (izquierda a derecha). Cuando miraban hacia el norte, las imágenes quedaron de derecha a izquierda. Mirando al oriente, las fotos quedaron ordenadas hacia su cuerpo, y así sucesivamente. Nunca les dijimos hacia qué dirección estaban mirando, pero no sólo ya lo sabían, sino que usaron espontáneamente esa orientación espacial para construir su representación del tiempo. Y en los idiomas del mundo existen muchas otras formas de organizar el tiempo. En mandarín, el futuro puede estar debajo y el pasado arriba. En el aimara, que se habla en los Andes, el futuro está atrás y el pasado al frente.

Además de espacio y tiempo, los idiomas también configuran cómo entendemos la causalidad. Por ejemplo, en inglés, los eventos son descritos en términos de agentes haciendo cosas "John rompió el florero", incluso para describir accidentes. Los que hablan español o japonés seguro dirán "se rompió el florero". Diferencias como estas tienen consecuencias profundas en la forma de entender los hechos, construir nociones de causalidad y agente, en los recuerdos como testigos y en la forma de culpar y castigar a otros.

Los patrones idiomáticos también configuran muchos otros dominios del pensamiento. Quienes hablan ruso, que hace una distinción adicional entre el azul claro y el oscuro, tienden a visualizar mejor los tonos de azul. La tribu Piraha en el Amazonas brasileño, cuya lengua evita palabras para expresar números a cambio de términos como "poco" o "mucho", no puede registrar cantidades exactas.

Claro, los idiomas son creaciones humanas, herramientas que inventamos y afinamos para que se ajusten a nuestras necesidades. Mostrar simplemente que quienes hablan idiomas diferentes piensan diferente no nos dice si es el idioma el que moldea el pensamiento o a la inversa. Para demostrar el papel causal del idioma, se necesitan estudios que manipulen directamente el lenguaje y busquen sus efectos en la cognición.

Uno de los avances clave en años recientes ha sido precisamente la demostración de este enlace causal. Resulta que si se cambia la forma en que la gente habla, también cambia cómo piensa. Si una persona aprende otro idioma, también aprende una forma nueva de ver el mundo.

Cuando alguien bilingüe cambia de un idioma a otro, empieza a pensar diferente. Y si quita la habilidad de las personas de usar el lenguaje en lo que podría ser una tarea simple no lingüística, su desempeño puede cambiar radicalmente, algunas veces haciendo que parezcan tan inteligentes como un bebé.

Las nuevas investigaciones indican que los idiomas que hablamos no sólo reflejan o expresan nuestros pensamientos, sino que también configuran las ideas que deseamos expresar. Las estructuras que existen en nuestros idiomas marcan profundamente la forma en la que construimos la realidad.

—Lera Boroditsky es profesora de psicología en la Universidad de Stanford y jefa editorial de la publicación 'Frontiers in Cultural Psychology'.

domingo, 31 de marzo de 2019

La gravedad y el cuerpo humano - Jay Buckey



El cuerpo humano se adapta a la gravedad. Si una persona pasa algún tiempo en una gravedad modificada, su cuerpo empieza a cambiar, según el exastronauta de la NASA Jay Buckey.

Por ejemplo, los miembros de las tripulaciones de naves espaciales no solo pierden el tono muscular y la inmunidad, sino que también experimentan otros problemas, como la caída del nivel de eritrocitos en sangre.

"¿Pero, qué pasaría si creciésemos en ausencia de gravedad? ¿Cómo se desarrollarían las partes del cuerpo humano que tradicionalmente dependen de la gravedad: los músculos, el sistema vestibular y el corazón?", se pregunta Buckey, que añade que en este caso el cuerpo evolucionaría de manera diferente.


El exastronauta menciona un experimento en el que a un gato recién nacido se le tapó un ojo. Pasadas dos semanas se descubrió que el órgano no funcionaba debido a que el animal no había aprendido a utilizarlo. Lo más probable es que los órganos del cuerpo humano respondan a la falta de gravedad de la misma manera.

Otro caso es la supuesta repentina desaparición de la gravedad. Según explica la astrónoma Karen Masters, si la gravedad se 'apagara', todo lo que está en la superficie del planeta se desvanecería en el espacio, empezando con agua y atmósfera.

"Y, por supuesto, todos vamos a morir", concluye, a su vez, Jolene Creighton, la editora del portal Futurism.

Fuente: Ted-Ed 




martes, 29 de enero de 2019

“Evo-Devo”… la genial parodia científica de “Despacito”

Pocas genialidades he visto en mi vida tan maravillosas como esta “versión BIO” de “Despacito”. La he encontrado en el gran canal de You Tube “acapellascience” . Genética, fisiología, bioquímica… lo que van a ver es tan brutal que no voy a hacer hoy ningún comentario más. Les dejo con esta oda a la ciencia que les hará reír y aprender a la vez.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Así evolucionaron los dinosaurios hasta convertirse en aves

Algunos parientes del Tyrannosaurus rex encogieron durante 50 millones de años y se hicieron capaces de volar, planear o trepar por los árboles. Por ello, sobrevivieron al cataclismo que acabó con los dinosaurios


Los dinosaurios eran criaturas poderosas que dominaban la tierra, el mar y el aire. Los enormes cuerpos de los herbívoros les permitían alcanzar la copa de altos árboles y los carnívoros necesitaban montañas de carne para alimentarse. Y sin embargo, se cree que algunos de ellos fueron los ancestros de los «pequeños pájaros de hoy... ¿Cómo es posible?

Según un estudio publicado hoy en la revista Science y elaborado por científicos de la universidad de Southampton, las aves aparecieron a partir de un grupo de dinosaurios carnívoros y bípedos (o sea, que caminaban sobre dos patas) que encogió más y más durante 50 millones de años.

«Estos ancestros de las aves desarrollaron nuevas adaptaciones, como plumas, espolones y alas, cuatro veces más rápido que otros dinosaurios», ha explicado Darren Naish, un paleontólogo que ha participado en la investigación.

El grupo «abuelo de las aves» es el de los terópodos, una extensa rama del árbol de los dinosaurios que incluye a ejemplares de lo más variopinto: del enorme Tyrannosaurus rex, con sus 14 o 15 metros de altura y que se alimentaba de otros grandes dinosaurios, al Compsognathus, que medía solo medio metro de alto y se alimentaba de pequeños reptiles e insectos. Pero a fin de cuentas tanto uno como otro eran bípedos y se alimentaban de carne. Cada uno a su modo, claro.

Para averiguar esto, la investigación ha analizado 1.500 rasgos anatómicos de los dinosaurios para reconstruir su árbol genealógico. Y lo han hecho recurriendo a un sofisticado modelo matemático para analizar los cambios a lo largo del tiempo.
Ser pequeño puede ser la salvación
«Ser más pequeño y más ligero en el territorio de los gigantes, con rápidas adaptaciones anatómicas, les dio a los ancestros de los pájaros nuevas oportunidades ecológicas», ha explicado Michael Lee, el director de la investigación. «Esta flexibilidad evolutiva le permitió a los pájaros sobrevivir al impacto del meteorito que mató a todos sus primos dinosaurios».

O dicho en otras palabras, en lugar de seguir la corriente general de los grandes dinosaurios, algunos de ellos innovaron y se hicieron capaces de cosas que otros no podían. «Los dinosaurios más cercanos a las aves son pequeños, y muchos, como el Microraptor, tenían alguna habilidad para escalar o planear», ha dicho Gareth Dyke, otro de los participantes en el estudio.

El estudio de Science reconstruye el linaje de los dinosaurios que encogieron y evolucionaron hasta aves - Davide Bonnadonna

Fuente: ABC.es

lunes, 23 de octubre de 2017

'La era de la estupidez', las consecuencias del cambio climático

estupidez

  • Un documental que nos invita a reflexionar sobre el trato que estamos dando a nuestro planeta

  • Presentado por el actor Pete Postlethwaite

¿Cómo viviremos en el año 2055 si no revertimos el cambio climático? Una pregunta que debería preocuparnos a todos , el documental La era de la estupidez, que nos invita a reflexionar sobre el trato que estamos dando a nuestro planeta.

¿Qué pasará si desaparecen nuestras costas? ¿Si las estaciones quedan reducidas a olas de calor y de frío? ¿Si la mayor parte de agua está contaminada? Reservas de combustibles fósiles agotadas, inestabilidad meteorológica, huracanes, tifones destructores, inundaciones, sequías devastadoras...,etc.

¿Cómo viviremos dentro de 40 años cuando la situación sea irreversible? En algún momento tuvimos la oportunidad de hacer algo, pero no se hizo ...
El Londres del futuro si no lo remediamos
Protagonizado por el actor Pete Postlehwaite
Año 2055. Un archivero del futuro, el fallecido actor Pete Postlethwaite, guarda en una torre en alta mar los restos de la humanidad y empieza a ver viejo material de archivo en vídeo desde el año 2008 para entender porqué la humanidad no hizo nada para frenar los efectos del cambio climático cuando aún había margen para revertir el desastre y el colapso de la sociedad.

La Era de la Estupidez (The Age of Stupid) es un documental en clave de ficción que nos invita a reflexionar sobre cómo será la vida cuando acabemos con los recursos de la Tierra y no hayamos conseguido, aunque pudimos, parar el cambio climático.

Del director de documentales Franny Armstrong, la película se estrenó con éxito de crítica en el 2009 y fue pionera en autofinanciarse gracias al modelo de "crowdfunding".

La era de la estupidez llegó a las pantallas para intentar sacudir conciencias, sobre todo las de los responsables políticos y repasar a algunas de las “estupideces” que estamos cometiendo como especie.
El Sidney del futuro si no lo remediamos
Realista y dramática
Durante 4 años el equipo del documental grabó las historias de 7 personajes reales que se mezclan con el personaje de ficción de Pete Postlethwaite: un empresario indio que lanza una nueva aerolínea de bajo coste, un empleado de Shell en Nueva Orleans que rescató a más de 100 personas durante el huracán Katrina, un guía de montaña francés de 82 años testigo del deshielo de sus amados glaciares, dos niños refugiados iraquíes en busca de su hermano mayor, una mujer médico que vive en la pobreza extrema en el mayor área de explotación de petróleo de Nigeria y un desarrollador de parques eólicos en el Reino Unido que lucha con su familia por reducir su huella ecológica y contra los vecinos que no quieren molinos de viento junto a sus casas.

La película documental advierte en sus primeros minutos que está basada en "las predicciones de la ciencia dominante".

"Todo lo mostrado sobre el presente y el pasado son noticias reales y grabaciones de archivo". Es decir, que todo lo que vemos en este documental son predicciones hechas por los mejores científicos del planeta para las próximas dos décadas y pintan un escenario realista, dramático y apocalíptico que nos debería hacer reaccionar.
El Taj Mahal tampoco se salvará de la destrucción

Fuente: RTVE.es

Vídeo:

La era de la estupidez – Documental

La era de la estupidez (Age of stupid) es un documental dirigido por Fanny Armstrong, una documentalista británica, activista contra el cambio climático. Desde el comienzo la película advierte que lo que mostrará del futuro está basado en predicciones científicas y que lo que se verá del presente son imágenes verídicas, documentales. Tras esa advertencia la película shockea con un planeta Tierra devastado en el año 2055. Australia está en llamas. Las Vegas cubierto por la arena. El ártico es un océano fuera de control y sin hielo. Londres está bajo el agua. El Taj Mahal, en India, destruido por vaya a saber qué guerra.

En la película, el británico Pete Postlethwaite (“el mejor actor del mundo”, según Steven Spielberg), es un archivista que se encargó de preservar todo aquello que ya desapareció de la faz de la Tierra en una base elevada cientos de metros sobre el océano Ártico. En esta especie de Arca de Noé del futuro conviven embalsamados los animales que jamás volverán a caminar sobre el planeta con los documentos y piezas que registran miles de años de historia humana. Allí el archivista graba un mensaje para la posteridad, revisando imágenes documentales y periodísticas del año 2007, tratando de comprender qué hacía el hombre mientras destruía el planeta y se encaminaba hacia su final.

“No fuimos la primera forma viviente en desaparecer. Pero lo que es único es que lo hicimos sabiéndolo. ¿Qué es lo que eso dice sobre nosotros? La pregunta que me he estado haciendo es ¿por qué no nos salvamos cuando pudimos hacerlo?”, dice apesadumbrado mientras graba su video con la esperanza de que alguien, en algún lugar del espacio escuche su historia y no repita nuestros errores.




Fuente: RTVE.es

martes, 3 de octubre de 2017

El poder invisible de los microbios

Peste, tifus o tuberculosis: en el curso de la historia, las enfermedades causadas por bacterias se han cobrado la vida de infinidad de personas. No obstante, sólo el uno por ciento de las bacterias conocidas son agentes patógenos. El reportaje trata de microorganismos que habitan en el cuerpo de seres vivos, en insectos minúsculos y en mamíferos como el ser humano.

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Las bacterias están en todas partes: en el suelo, en el agua y en el aire. 

Desde el insecto más pequeño hasta el ser humano, no hay ningún ser vivo en la Tierra que no esté poblado por bacterias. La ciencia comienza hoy a comprender paulatinamente su complejo papel. Sin bacterias, el aparato digestivo humano, el sistema inmunológico e incluso el aparato reproductor no funcionarían. En el cuerpo humano hay diez veces más bacterias que células, y ahora la ciencia empieza a entender por qué. Sin estos minúsculos habitantes muchas cosas no funcionarían. Parece que las bacterias tuvieron una función mucho más importante en la evolución y en el origen de las especies de lo que se suponía hasta el momento. Gracias a la simbiosis con las bacterias, el calamar enano que habita en Hawái puede iluminarse en su interior y vencer a sus enemigos. Un gusano de mar que vive frente a las costas del Elba es capaz de alimentarse sin disponer de aparato digestivo, y también la reproducción en una especie de avispa es unisexual gracias a una bacteria. ¿Hasta dónde llega el poder invisible de los microbios? Un fascinante reportaje sobre los microorganismos.


Fuente:  DW (Español)

domingo, 24 de septiembre de 2017

Conoce la vida microscópica de tu hogar… y de tu cara

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La Dra. Anne Madden trabaja en el Laboratorio Dunn de la Universidad Estatal de Carolina del Nortey colabora con investigadores de la Universidad de Colorado. Estudia la vida microscópica que nos rodea y cómo puede emplearse para mejorar nuestra vida, desde nuevos medicamentos hasta diferentes sabores en alimentos y bebidas.

Es, además, socia y coinventora en la empresa de levadura de cerveza Lachancea LLC donde utiliza sus conocimientos de microbiología para mejorar el sabor de esta bebida.

En esta conferencia TED 2017 (en inglés, con subtítulos en castellano), Anne Madden explica en que consiste su trabajo. En particular, intenta convencer a su auditorio de que los miles de microorganismos que habitan en nuestros cuerpos y hogares pueden representar la llegada de nuevas tecnologías y medicamentos venideros.
Contempla la selva microscópica que existe en ti y a tu alrededor: organismos diminutos que viven en tus mejillas, debajo de tu sofá y en el suelo del patio trasero. Tenemos una relación antagónica con estos microbios; los desinfectamos, los exterminamos, pero según la microbióloga Anne Madden, son fuente de nuevas tecnologías y medicinas que esperan ser descubiertas. Estos alquimistas microscópicos no son algo sucio, dice Madden, son el futuro.
Fuente: TED

domingo, 16 de julio de 2017

Suzana Herculano-Houzel: ¿Qué tiene de especial el cerebro humano?

El cerebro humano es desconcertante. Es curiosamente grande dado el tamaño de nuestro cuerpo, utiliza una cantidad tremenda de energía para su peso y tiene una corteza cerebral singularmente densa. Pero, ¿por qué? La neurocientífica Suzana Herculano-Houzel se pone su gorra de detective y nos guía en este misterio. Al hacer “sopa de cerebro”, llega a una conclusión sorprendente.

CEREBRO

Suzana Herculano-Houzel es una neurocientífica que trabaja en neuroanatomía comparada. Sus hallazgos incluyen un método para contar neuronas en cerebros de seres humanos y animales, y la relación entre el área de la corteza cerebral y el grosor y número de los pliegues corticales.

Ella sugiere que fue la invención de la cocina de nuestros antepasados ​​- lo que hace que el rendimiento de alimentos mucho más energía metabólica – que permitió a los humanos a desarrollar el cerebro más grande de los primates. Ella está ahora trabajando en elefantes y ballenas cerebros para probar su hipótesis.

En esta conferencia TED Global 2013 (en inglés, con subtítulos en español), Suzana Herculano-Houzel habla sobre lo desconcertante que es el cerebro humano. Es grande en relación al tamaño de nuestro cuerpo, usa una enorme cantidad de energía para su peso y tiene una corteza cerebral excesivamente densa. ¿Por qué?
“Nosotros cocinamos. Ningún otro animal cocina sus alimentos. Solo los humanos lo hacen. Y creo que es cómo llegamos a ser humanos”.

Fuente: TED

domingo, 21 de mayo de 2017

¿Por qué las mujeres tienen períodos?


La menstruación (del latín mensis, mes) es la expulsión mensual y regular del tejido endometrial en la mujer. La menstruación ocurre durante toda la vida fértil de una mujer, desde la pubertad hasta la menopausia y está asociada al sangrado vaginal. Otras denominaciones para la menstruación son periodo o regla.
La menstruación (periodo) es parte del ciclo menstrual. El ciclo menstrual comprende el período entre el día del primer sangrado hasta el día anterior a la siguiente menstruación y se repite aproximadamente cada 28 días. Es decir, aproximadamente cada cuatro semanas, se produce un sangrado menstrual. Con todo se pueden producir variaciones temporales individuales que dependen de distintos factores.

  1. Descripción:

    Un puñado de especies en la Tierra comparten un rasgo aparentemente misterioso: un ciclo menstrual. Somos uno de los pocos mamíferos en la Tierra que menstrúan, y también lo hacemos más que cualquier otro animal, a pesar de que es una pérdida de nutrientes, y puede ser un inconveniente físico. Entonces, ¿cuál es el sentido de este raro proceso biológico? TED-Ed describe la historia y evolución de la menstruación.

    Lección de TED-Ed, animación de TED-Ed.


  2. 0:07 - 0:11 Pocas especies en el planeta comparten un rasgo aparentemente misterioso:

  3. 0:11 - 0:13 un ciclo menstrual.

  4. 0:13 - 0:15 Somos uno de los pocos elegidos.

  5. 0:15 - 0:20 Monos, simios, murciélagos, humanos, y, posiblemente, musarañas elefante

  6. 0:20 - 0:23 son los únicos mamíferos terrestres que menstrúan.

  7. 0:23 - 0:25 También lo hacemos más que cualquier otro animal,

  8. 0:25 - 0:30 a pesar de ser una pérdida de nutrientes y que puede ser un inconveniente físico.

  9. 0:30 - 0:34 Entonces, ¿cuál es el sentido de este raro proceso biológico?

  10. 0:34 - 0:36 La respuesta comienza con el embarazo.

  11. 0:36 - 0:40 Durante este proceso, los recursos del cuerpo se usan hábilmente para crear

  12. 0:40 - 0:42 un entorno adecuado para el feto,

  13. 0:42 - 0:47 un refugio interno para que la madre pueda nutrir a su niño en crecimiento.

  14. 0:47 - 0:50 A este respecto, el embarazo es impresionante,

  15. 0:50 - 0:53 pero eso es solo la mitad de la historia.

  16. 0:53 - 0:58 La otra mitad revela que el embarazo pone a la madre y a su hijo en pugna.

  17. 0:58 - 1:00 Como todo ser viviente,

  18. 1:00 - 1:04 el cuerpo humano evolucionó para promover la propagación de sus genes.

  19. 1:04 - 1:07 Para la madre, significa que debe intentar abastecer igualmente

  20. 1:07 - 1:09 a toda su descendencia.

  21. 1:09 - 1:13 Pero una madre y su feto no comparten exactamente los mismos genes.

  22. 1:13 - 1:16 El feto hereda genes de su padre también

  23. 1:16 - 1:19 y esos genes pueden promocionar sus propios genes extrayendo

  24. 1:19 - 1:23 más recursos de la cuenta de su madre.

  25. 1:23 - 1:25 Este conflicto de intereses evolutivo

  26. 1:25 - 1:29 pone a la mujer y a su hijo por nacer en pie de guerra biológica

  27. 1:29 - 1:32 que ocurre dentro del útero.

  28. 1:32 - 1:35 Un factor que contribuye a esta pelea interna

  29. 1:35 - 1:39 es la placenta, el órgano fetal conectado al suministro de sangre de la madre

  30. 1:39 - 1:42 y que nutre al feto mientras crece.

  31. 1:42 - 1:48 En la mayoría de los mamíferos, está tras una barrera de células maternas.

  32. 1:48 - 1:52 Esta barrera permite el control del suministro de nutrientes al feto.

  33. 1:52 - 1:55 Pero en humanos y en otras pocas especies,

  34. 1:55 - 1:59 la placenta penetra en el sistema circulatorio de la madre

  35. 1:59 - 2:02 para acceder directamente a su torrente sanguíneo.

  36. 2:02 - 2:05 A través de la placenta, el feto bombea hormonas en las arterias de la madre

  37. 2:05 - 2:11 para abrirlas y asegurar un flujo permanente de sangre rica en nutrientes.

  38. 2:11 - 2:14 Un feto con dicho acceso sin restricciones puede fabricar hormonas

  39. 2:14 - 2:18 para aumentar el azúcar en la sangre de la madre, dilatar sus arterias,

  40. 2:18 - 2:21 y aumentar su presión arterial.

  41. 2:21 - 2:26 La mayoría de los mamíferos expulsan o reabsorben embriones, si es necesario,

  42. 2:26 - 2:29 pero en humanos, una vez que el feto se conecta al torrente sanguíneo,

  43. 2:29 - 2:33 cortar esa conexión puede resultar en hemorragia.

  44. 2:33 - 2:36 Si el feto se desarrolla mal o muere,

  45. 2:36 - 2:39 la salud de la madre está en peligro.

  46. 2:39 - 2:43 Conforme crece, el feto en busca de recursos puede provocar fatiga intensa,

  47. 2:43 - 2:45 alta presión sanguínea,

  48. 2:45 - 2:49 y enfermedades como diabetes y preeclampsia.

  49. 2:49 - 2:50 Debido a estos riesgos,

  50. 2:50 - 2:56 el embarazo es siempre una enorme, y a veces peligrosa, inversión.

  51. 2:56 - 2:59 Por eso es lógico que el cuerpo examine cuidadosamente los embriones

  52. 2:59 - 3:02 para detectar cuáles merecen el desafío.

  53. 3:02 - 3:04 Aquí entra en juego la menstruación.

  54. 3:04 - 3:07 El embarazo comienza con un proceso de implantación,

  55. 3:07 - 3:12 donde el embrión se incrusta en el endometrio que recubre el útero.

  56. 3:12 - 3:15 El endometrio evolucionó para dificultar la implantación

  57. 3:15 - 3:19 de manera que sólo los embriones sanos puedan sobrevivir.

  58. 3:19 - 3:21 Pero al hacerlo,

  59. 3:21 - 3:24 también selecciona los embriones vigorosamente más invasores,

  60. 3:24 - 3:28 creando un ciclo de retroalimentación evolutiva.

  61. 3:28 - 3:33 El embrión tiene un diálogo hormonal complejo exquisitamente sincronizado

  62. 3:33 - 3:38 que transforma el endometrio para permitir la implantación.

  63. 3:38 - 3:41 ¿Qué pasa cuando un embrión no pasa la prueba?

  64. 3:41 - 3:43 Todavía podría lograr adherirse,

  65. 3:43 - 3:46 o incluso ingresar parcialmente al endometrio.

  66. 3:46 - 3:50 Mientras muere lentamente, podría dejar a su madre vulnerable a la infección,

  67. 3:50 - 3:56 y todo el tiempo, podría emitir señales hormonales que interrumpan sus tejidos.

  68. 3:56 - 4:01 El cuerpo evita este problema simplemente eliminando cada posible riesgo.

  69. 4:01 - 4:05 Cada vez que la ovulación no termina en un embarazo saludable,

  70. 4:05 - 4:08 el útero se deshace de su revestimiento endometrial,

  71. 4:08 - 4:13 junto con óvulos no fecundados, enfermos, moribundos o embriones muertos.

  72. 4:13 - 4:16 Ese proceso de protección se conoce como menstruación,

  73. 4:16 - 4:19 y lleva al periodo.

  74. 4:19 - 4:22 Este rasgo biológico, por extraño que sea,

  75. 4:22 - 4:27 nos pone en camino para continuar la raza humana.

Vía: TED-Ed

miércoles, 3 de mayo de 2017

Frans de Waal: Comportamiento moral en los animales


Empatía, cooperación, equidad y reciprocidad, cuidar el bienestar de otros, parece un rasgo muy humano. Pero Frans de Waal comparte algunos sorprendentes videos de pruebas de comportamiento en primates y otros mamíferos, que muestran cómo muchas de estas actitudes morales las compartimos todos.

En su libro Primates y Filósofos (2006), el holandés Frans de Waal demuestra que la empatía, la cooperación, la equidad y la reciprocidad, cuidar del bienestar de los otros, parecen rasgos muy humanos. Frans de Waal comparte algunos sorprendentes videos que prueban el comportamiento de primates y otros mamíferos, que muestran cómo muchas de estas actitudes morales las compartimos todos. Argumenta que los animales poseen una  capacidad de comportamiento proto-moral: poseen los rudimentos de la moral, aunque  no sean son seres morales como nosotros.

El argumento que de Waal lleva años defendiendo se ve reforzado por el hecho de que varios estudios recientes comienzan a esbozar una mejor descripción del tipo de procesamiento cognitivo necesario para experimentar empatía. Resulta que la empatía no es tan compleja como se pensaba, y ese es el motivo por el que, además de los humanos, también otros animales son capaces de experimentarla. Así pues, ¿si tener un comportamiento moral es tan fácil, podemos despachar la religión definitivamente?

Ese es un experimento que aún nadie ha llevado a cabo, y que a de Waal le parece fascinante. El problema, como señala en el vídeo (con subtítulos en español), es que, en las grandes sociedades actuales, en las que «no podemos vigilarnos los unos a los otros», necesitamos que alguien nos vigile:




Fuente; TED

domingo, 2 de abril de 2017

Lo que no sabemos sobre la leche materna

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Katie Hinde es doctora en antropología. Trabaja en el Departamento de Biología Evolutiva Humana de la Universidad de Harvard, donde su equipo investiga cómo la variación en la leche materna y los cuidados influye en la vida de los bebés, desde la etapa postnatal hasta la edad adulta y las generaciones posteriores.

En esta conferencia TEDWomen2016 (en inglés, con subtítulos en castellano), Katie Hinde explica que leche materna contribuye al buen desarrollo de los bebés, proporciona inmunofactores esenciales y protección ante hambrunas y enfermedades. Sin embargo, se conoce poco de ella; por su enorme importancia, la investigadora afirma que la ciencia debería dedicar más esfuerzos a la investigación en leche materna.
Mientras las mujeres en el mundo luchan para lograr igualdad política, social y económica, debemos reimaginar la maternidad no como aspecto central, nuclear de la condición de mujer, sino como una de múltiples facetas que en potencia hacen geniales a las mujeres.
Transcripción de la conferencia en castellano.

Edición realizada por Marta Macho Stadler

Lo que no sabemos sobre la leche materna

La leche materna desarrolla los cuerpos de los bebés, fomenta el neurodesarrollo, proporciona inmunofactores esenciales y salvaguardas contra la hambruna y la enfermedad. ¿Por qué, entonces, la ciencia sabe más de los tomates que la leche materna? Katie Hinde comparte ideas sobre esta compleja y vivificante sustancia y discute las principales deficiencias que la investigación científica aún necesita cubrir para que podamos entenderla mejor.

lunes, 6 de febrero de 2017

¿Qué nos hace inhumanos?


ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO
* Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, Burgos
Hace más de 120 años, el médico holandés Eugène Dubois se enroló en la marina para viajar hasta las islas de Indonesia. Su objetivo era poder trabajar en la búsqueda de su eslabón perdido entre los orangutanes y la humanidad actual. Dubois mantenía que debería de existir una especie intermedia entre los orangutanes y nosotros, y su origen estaría en el sureste asiático.

Ahora ya sabemos que nuestro origen es africano y que nuestros parientes vivos más cercanos son los chimpancés. Compartimos con ellos un ancestro común, que vivió en África hace unos seis millones de años. También sabemos que nuestra historia evolutiva es muy compleja y que las especies (eslabones) de nuestra genealogía más directa han sido unas cuantas.

Hemos de retroceder hasta hace unos 14 millones de años para encontrar un ancestro común con los orangutanes. Y aún así, compartimos con estos simios aproximadamente el 97% de nuestro genoma. Nos lo acaba de contar un equipo internacional en la revista Science, tras presentar la secuencia genómica de las dos especies de orangutanes, Pongo abelii y Pongo pygmaeus, que viven en Sumatra y Borneo, respectivamente. Como en el caso del chimpancé, la pregunta inevitable es la siguiente: ¿qué parte de nuestro genoma nos hace humanos?Sin embargo, yo pienso que la pregunta tiene que reformularse: ¿qué nos hace diferentes a las demás especies de simios?

Porque nuestra complejidad cultural ha creado una barrera cada vez más elevada entre la naturaleza y la percepción que tenemos de nosotros mismos (y que ciertas organizaciones se empeñan en mantener bien viva). Para certificar las diferencias entre el mundo natural y el nuestro hemos acuñado el término “humano”, que está lleno de connotaciones de índole muy diversa. De hecho, es muy curioso ver cómo los antropólogos que trabajamos con especies extintas categorizamos entre los fósiles humanos y los no-humanos (todos los demás).Por descontado, tenemos un cerebro muy grande, somos bípedos, usamos un lenguaje complejo y tenemos una enorme sensibilidad artística.

Esto nos hace diferentes a otros simios. Pero cuando analizamos nuestro comportamiento descubrimos que somos  muy similares a ellos. Entre otros aspectos, somos territoriales, jerárquicos, tribales y nuestros patrones de comportamiento sexual apenas han variado con respecto a los de los chimpancés. Pero además, organizamos guerras encarnizadas, practicamos el genocidio, el canibalismo en sus múltiples facetas, la violencia de género, etc. Estos aspectos tan negativos también forman parte de las diferencias. ¿No deberíamos centrarnos en saber que parte de nuestro genoma nos hace inhumanos?

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