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Publicado por El Rincón de la Ciencia, Tecnología y el Conocimiento en Jueves, 21 de julio de 2016

FRASES DE CIENCIA

martes, 10 de enero de 2012

Relacionan niveles bajos de glucosa con daños cerebrales

Los bajos niveles de glucosa pueden estar relacionados con la muerte neuronal, y esto a su vez afectar el estado de conciencia, memoria o razonamiento de las personas. Así lo determina una investigación que actualmente realizan científicos del Instituto de Fisiología Celular de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).


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El estudio busca conocer las reacciones neuronales cuando la concentración sanguínea de glucosa se encuentra de manera constante en niveles por debajo de los considerados como normales, tal como sucede con los pacientes con diabetes.

Hasta el momento las pruebas se han realizado en roedores, ya que los grupos genéticos de éstos son parecidos a los del humano y es posible que también desarrollen las enfermedades que afectan a la mayoría de la población.

La doctora Lourdes Massieu-Trigo, titular del proyecto, explicó que “en las personas con diabetes puede alterarse la respuesta de defensa y presentar estados de hipoglucemia (baja en glucosa en sangre). Es por ello que la investigación se interesó en establecer un modelo que reproduzca esta condición, someter a los animales a periodos donde su torrente sanguíneo registre bajos niveles de azúcar de manera moderada e identificar lo variación que sufre el cerebro. Además, conocer los ejecutores más importantes de la muerte neuronal en estas circunstancias para inhibirlos o atenuar su actividad y así poder interrumpir su proceso con algún fármaco”, añadió.

El patrón a seguir de la investigadora de la UNAM se basó en dos modelos. El primero consistió en inyectar insulina al roedor para bajar las concentraciones de glucosa y esperar a que presentara signos de inconciencia; a continuación se monitoreó la actividad eléctrica cerebral y cuando disminuía completamente (el animal estaba inconsciente) se tomó la decisión de reanimar el objeto de estudio mediante la administración de glucosa vía intravenosa e intraperitoneal (el peritoneo es la membrana que cubre gran parte de los órganos del abdomen).

“De esa manera se pudo saber qué sucedió en el cerebro cuando la concentración de glucosa disminuyó, aun cuando el animal presentó o no estado de coma por diferentes periodos de tiempo”, agregó la investigadora de la UNAM.

A decir de Massieu-Trigo, se sabe que si esta fase se prolonga por media hora o más se producirá muerte neuronal severa y masiva en ciertas regiones del cerebro. Sin embargo, diversas investigaciones indican que existen algunos signos de daño celular aun cuando el animal no alcance el estado de inconciencia o el periodo sea corto (de cinco a 15 minutos), donde se puede afectar principalmente la corteza cerebral.

El segundo modelo consistió en aislar neuronas de partes específicas del cerebro, que crecieron en un plato de cultivo o caja de Petri; una vez ahí se les sustrajo la glucosa y fue cuando pudo observarse cómo ocurría su muerte. Cabe mencionar que en el modelo implementado se logró controlar mejor las condiciones experimentales.

Al utilizar este sistema pudieron observarse distintos mecanismos de muerte neuronal y es importante conocer cuál de ellos es el que predomina, si se quiere prevenir que las células se dañen por falta de glucosa.

“Uno de los agentes que puede ocasionar muerte en las neuronas en esta condición es el glutamato (aminoácido que en el cerebro funciona como neurotransmisor), si se acumula en grandes cantidades produce la muerte de estas células, ya que al actuar sobre sus receptores y activarlas de manera prolongada permite la entrada de calcio al interior de ellas, lo que inicia diversos procesos que dañan a las membranas de las mismas y promueven el rompimiento de los distintos componentes celulares. Al fragmentarse las neuronas liberan otros elementos que pueden ser tóxicos para las células vecinas, lo que produce su fallecimiento”, detalló la investigadora de la UNAM.

Massieu-Trigo mencionó dos tipos de muerte neuronal, la apoptótica y autofágica, la primera afecta células individuales y ocurre lentamente, además de que el proceso se efectúa de una manera ordenada. En tanto, la segunda presenta deficiencia al no contar con suficientes nutrientes, en consecuencia la célula se consume a sí misma a fin de obtener energía.

Complicaciones con la disminución de glucosa

La concentración normal de glucosa oscila entre 90 y 110 miligramos por decilitro en sangre, y cuando disminuyen estos niveles se activa una serie de mecanismos de defensa que corrigen esta condición, pero si los niveles de azúcar continúan su descenso el organismo secretará otra hormona pancreática llamada glucagón, que promoverá las síntesis de glucosa o que las reservas existentes de glucógeno (sustancia de reserva que en el momento de ser utilizada por el organismo se transforma en glucosa) se metabolicen para producirla.

Si estas respuestas no son suficientes y los niveles de glucosa siguen a la baja, entonces se activa una respuesta más intensa presentando síntomas como irritabilidad, problemas de visión, ansiedad, mareos y hambre, entre otros, que alertan al individuo para que ingiera alimentos y corrija así la hipoglucemia a fin de que no llegue a niveles inferiores a los 50 miligramos por decilitro, de esta forma se evitan alteraciones como la presencia de convulsiones o incluso un estado de inconciencia o coma.

“Cuando éstos se prolongan el resultado es muerte neuronal. Lo anterior afecta al cerebro en zonas sensibles a la falta de glucosa, como la corteza cerebral encargada de las actividades cognitivas, y el hipocampo, cuyas funciones se relacionan con memoria y aprendizaje.”, reiteró la doctora Massieu-Trigo. (AgenciaID)

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