El Rincón de la Ciencia, Tecnología y el Conocimiento

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Publicado por El Rincón de la Ciencia, Tecnología y el Conocimiento en Jueves, 21 de julio de 2016

FRASES DE CIENCIA

lunes, 31 de octubre de 2011

¿Hombre o mujer?

Tranquilos que no me voy a dedicar a hacer un artículo sexista. Dejadme que me explique y lo entenderéis. Hoy me salgo del terreno habitual y entro en el de las ciencias biológicas, con el permiso de biólogos y demás.
 
¿Cómo se distingue entre un hombre y una mujer? A primera vista, es sólo cuestión externa y sencilla. ¿Es simplemente eso? Si operamos a una hembra y la hacemos de aspecto externo como un macho o viceversa, ¿han cambiado?. Pues no. El aspecto externo no implica que el sexo del individuo haya cambiado. Ya vemos que es algo más complejo de lo que parecía a primera vista. ¿Dónde está el sexo? Pues en los cromosomas.



Los cromosomas son como diminutas varitas flexibles que existen dentro de nuestras células. Sólo son visibles al microscopio y aun con él son difíciles de ver. Además, son traslúcidos, lo que todavía explica más la complicación y la causa que hizo que los microscopistas no pudieran verlos durante siglo y medio.
 
Hace aproximadamente un siglo, los biólogos empezaron a tratar las células con colorantes. Como distintas partes de la célula tienen diferentes composiciones químicas unas partes absorben ciertos colorantes y otras no. Así es como se empezó a poder ver la estructura de la célula.
 
En 1880 un biólogo alemán llamado Walter Flemming usó un tinte rojo que sólo se adhería al núcleo de la misma. A esos trozos de materia nuclear coloreados los llamó “cromatina”, que viene de una palabra griega que significa “color”. Pronto se descubrió que era el núcleo el que gobernaba la división de la célula. Flemming quiso averiguar si la cromatina tenía algo que ver con el gobierno de la división celular del núcleo. El problema es que la cromatina sólo puede ser vista cuando es teñida de colorante y éste mata la célula.
 
Pero tuvo una genial idea: estudió finos cortes de tejidos en rápido crecimiento en los cuales había células en todas las fases de la división. Ordenó debidamente las diferentes etapas que encontró y pudo ver los detalles de la misma. Observó que la cromatina se apelotonaba en una especie de revoltijo formado de pedazos cortos, como fideos gruesos cocidos. Esos pedazos recibieron el nombre de “cromosomas”.
 
En el momento crítico de la división los cromosomas se separan en dos grupos iguales que van a parar a extremos opuestos de la célula. En ese momento, la célula se parte por la mitad y resultan dos nuevas “células hijas”. Cada especie viva contiene el mismo número de cromosomas en cada una de sus células (salvo una excepción a la que luego haré referencia). Conocer el número de cromosomas llevó su tiempo pues pueden juntarse y enredarse; pero hoy día se hacen unos tratamientos para que se hinchen y separen. En las células humanas hay 46 cromosomas que se agrupan en 23 pares.
 
Al partirse no es que las hijas queden con 23 cromosomas cada una sino que antes de dividirse la célula se duplican llegando a ser 92. Tras las división cada hija tiene 46 de nuevo. Y es que en mitad del proceso llamado “reduplicación” cada par de cromosomas produce una réplica de sí mismo. Cada cromosoma está formado por un cordón de genes que se responsabilizan de una determinada reacción química que tiene lugar en nuestro cuerpo. Llevan, por así decirlo, las instrucciones para su debido cumplimiento. Esto por lo que respecta a las células dentro del cuerpo.
 
Pero para iniciar un nuevo ser humano a partir de los padres la naturaleza lo hace de manera que la hembra produce óvulos y el hombre espermatozoos. Unos y otros llevan la mitad de cromosomas (células de la excepción antes mencionada). El óvulo es mucho más grande que el espermatozoide pues aparte de sus cromosomas lleva alimentos. Los cromosomas de la pareja no son exactamente iguales y pueden presentar estructura molecular diferente en los genes.
 
El cromosoma del que os quiero hablar es de la pareja 23. Un macho tiene “XY” y las mujeres “XX”. Parece ser que esa diferencia pone al cuerpo en diferentes caminos que le llevan a ser macho o hembra. Cuando una hembra forma óvulos el par “XX se desdobla y se generan los dos nuevos óvulos semejantes. Cuando un macho forma espermatozoos la mitad reciben el “X” y la otra mitad el “Y”. Dependiendo del espermatozoide que fertilice el óvulo, tendremos un macho o una hembra. El cromosoma “Y” del macho es apenas funcional, de modo que el “X” del mismo macho no tiene compañero de reserva. Por ello los machos son más vulnerables a anomalías genéticas, como es el caso de la hemofilia que aparecen en machos y raras veces en hembras. En las hembras, un error en uno de sus cromosomas “X” puede ser compensado por el otro “X”.
 
Todo lo anterior es cuando la cosa va bien, pero la Naturaleza no es perfecta y puede cometer errores. Un óvulo, por ejemplo, puede tener dos cromosomas “X” o ninguno. Un espermatozoo puede no tener ninguno. Podríamos tener huevos fertilizados con el cromosoma 23 con “XXY”, sólo “X”, sólo “Y”, “XXX”, “XYY”, etc. No son frecuentes porque los embriones rara vez completan su desarrollo. Una persona con “XXY” en sus células tiene el aspecto de macho subdesarrollado. Las que llevan “X” parecen tener las características de una hembra subdesarrollada. Los médicos tienen catalogadas todos estos tipos de afecciones genéticas y conocen bastante bien las características de los desarrollos de las mismas.
 
Hasta aquí, nuestra historia de hoy no deja de ser un mero hecho informativo. Pero ahora viene la curiosidad. Corría el año 1964 cuando se hicieron los juegos olímpicos de Tokio. Una excepcional atleta polaca llamada Ewa Klobukowska de 21 años ganó el bronce en 100 metros lisos y el oro en relevos. Aunque era plana de pecho su cuerpo exteriormente era de mujer. Decían que tenía algunas características masculinas como músculos más largos y más fuertes que los de las mujeres en general. Se le hizo un análisis en 1967 por 3 médicos rusos y 3 húngaros. Llegaron unánimemente a la misma conclusión: “había un cromosoma de más”. Pobre Ewa, ella no tenía ninguna culpa de ser como era, pero tampoco sería justo y deportivo enfrentarla a mujeres, ¿no os parece?. Su nombre todavía figura en el registro olímpico.
 
¿Qué hacer ante esta situación?.
 
Fuentes:
“Los lagartos terribles y otros ensayos científicos”, Isaac Asimov
http://www.sportline.it/sydney2000.nsf/refstorie/1964_5
http://www.biotech.bioetica.org/ap48.htm
http://www.cancer.gov/cancertopics/understandingcancer/espanol/genomica/Slide47
http://mchneighborhood.ichp.edu/pacnorgg/media/Sex_Chrom/XYYSPAN.PDF

Fuente: 

Wikipedia

El trastorno de desarrollo sexual

¿Hombre o mujer? Un problema de la genética que hace que el desarrollo sexual de algunas personas tenga algunos defectos y es entonces cuando se presentan casos como el de Semenya


Un bebé no nace completamente varón o mujer. El antiguo término era hermafrodita y después intersexo. Ahora se llama trastorno del desarrollo sexual.

A veces la persona con la afección no lo sabe y lo descubre dolorosamente en público.
El caso Semenya
Ese ha sido el trágico destino de un puñado de atletas mujeres en la historia del deporte. Y parece ser la situación de la estelar corredora sudafricana Caster Semenya.
Dos periódicos australianos reportaron que de acuerdo con los exámenes médicos, la campeona mundial no tiene ovario ni útero y tiene testículos internos que producen buena cantidad de testosterona. La federación deportiva internacional que encargó los exámenes no confirmó las versiones.
Los expertos dicen que Semenya debería ser autorizada a competir como mujer y se lamentan de la exposición pública. Temen que deje huellas sicológicas. Hace dos años, una atleta cuyos exámenes revelaron masculinidad intentó suicidarse.
A menos que haya tomado alguna sustancia ilícita, Semenya es una mujer con un defecto de nacimiento y nada más, dijo el doctor Myron Genel, profesor emérito de pediatría en la Universidad de Yale. Integró un panel especial de expertos convocado por la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo en 1990 que ayudó a poner fin a muchos de los exámenes de género.
"En cierto sentido no es diferente de un niño que nace con un orificio en el corazón", dijo Genel. "Son por cierto defectos de nacimiento en una zona del cuerpo con la que mucha gente se siente incómoda".
Hay más casos en el mundo
Semenya no está sola. Aunque los cálculos varían, se supone que un 1% de la gente nace con órganos sexuales anormales, dicen los expertos. Pueden tener las características físicas de ambos sexos, un trastorno cromosómico o sencillamente rasgos ambiguos.
A veces un problema del desarrollo sexual es demasiado evidente en el nacimiento. Otras veces, el trastorno en las niñas podría no notarse hasta la pubertad, cuando no empieza sus períodos menstruales. Y aun en otras ocasiones, especialmente con el síndrome de insensibilidad andrógena que los expertos atribuyen a Semenya, sigue inadvertido hasta que intenta quedar embarazada. O en el caso de una atleta, hasta que la someten a un examen genético.
Las pruebas genéticas a lo largo de cinco olimpíadas hallaron anomalías de género en 27 de 11 mil 373 mujeres examinadas, según un artículo en el 2000 en el Journal of the American Medical Association. Pero ninguna de ellas era un varón que deliberadamente se hacía pasar por mujer, como temen las competidoras.
El doctor Joe Leigh Simpson, ex presidente del Colegio Estadounidense de Genética Médica y miembro del panel de la federación de atletismo, además de decano adjunto en la Universidad Internacional de la Florida, dijo que la cuestión debía ser si había varones haciéndose pasar por mujeres. Pero Semenya es claramente mujer, afirmó.
Agregó que casi todos los trastornos se deben a mutaciones genéticas que suelen ocurrir en las ocho primeras semanas del embarazo.
Hay muchos tipos de trastornos del desarrollo sexual, todos ellos poco frecuentes, pero se van sumando, dicen los expertos. De acuerdo con el trastorno particular y las condiciones del individuo, el tratamiento podría requerir cirugía, tratamiento hormonal o ambos. La cuestión suele ser no sólo qué sexo asignar al niño, sino cuándo. Los médicos solían presionar por una solución quirúrgica, pero ahora muchas veces prefieren esperar, a veces hasta que el paciente tiene la edad suficiente como para tomar una decisión.
Fuente: esmas.com


Vídeo:
Discovery Channel
¡Ni hombre ni mujer!… Historias de personas intersexuales, que no son del todo hombres o mujeres, y cuestiona si la forma en que entendemos el sexo es la correcta


Ni Hombre ni Mujer from ebimed on Vimeo.

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