FRASES DE CIENCIA

lunes, 26 de septiembre de 2011

¿En qué se diferencia una teoría de una ley científica?

Bertrand Russell dijo una vez:

"El problema con el mundo es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas"


Posiblemente ninguna otra frase represente las respuestas que te encuentras al preguntar por la calle sobre la diferencia entre una teoría y una ley científica.

Muchos están seguros de que conocen la respuesta a esta pregunta, y son capaces de afirmar sin ninguna miración que la teoría es algo que no está completamente demostrado, y que se trata de un paso previo antes de llegar a la ley científica, una calificación que se adquiere únicamente cuando la teoría queda completamente demostrada.

Lo que no tantos saben es que esa afirmación tan común es completamente errónea. Posiblemente el problema tras este razonamiento erróneo lo encontramos en el propio idioma, y que la gente no es consciente de que una teoría y ley son palabras que no significan lo mismo si llevan el adjetivo científico después. 

De hecho, el buscar el significado de teoría (aquí) y ley (aquí) en la RAE, únicamente conseguiría confundirnos un poco más.

No sé puede decir que una teoría y una ley científica sean términos completamente intercambiables, ya que las diferencias existen, pero merece la pena dejar claro que tienen una gran cantidad de puntos en común: 

Ambas están basadas en hipótesis probadas

Ambas están sustentadas por una gran cantidad de datos empíricos.

Ambas ayudan a unificar un campo en particular. 

Ambas están aceptadas por la gran mayoría de científicos (todos normalmente) de la disciplina que compete.

Ambas pueden demostrarse como no válidas o incompletas si se encuentran datos empíricos que lo sustenten.Entonces, ¿cuáles son las diferencias? 

Para entenderlas hay que adentrarse en la historia y comprender que el mundo, su modo de hacer ciencia y entender cómo han evolucionado las creencias con el paso de los siglos.

Todos estamos de acuerdo en que el concepto de ciencia dio un cambio radical a lo largo de los siglos XVI y XVII con la introducción del método científico, permitiendo desligar del campo de la ciencia creencias arrastradas desde tiempos helénicos como la alquimia o la astrología.Pero pese a la incorporación del método científico, el importante arraigo de las creencias y religiones no desaparecieron de la noche a la mañana. 

El concepto de un dios creador se mantuvo entre la sociedad prácticamente intacto hasta bien entrados en el siglo XVIII, y esto condicionó fuertemente a los científicos a la hora de exponer sus conclusiones. 

Newton y sus coetáneos creían en dios, y nunca dudaron de su existencia, por lo que todos sus estudios se orientaron a describir las leyes escritas por el gran legislador que consideraban a su dios.En cierto modo, no pretendían explicar la naturaleza, sino tan sólo describirla. 

Avances como la Ley de la Gravitación Universal sólo pretendía ser una descripción de una ley escrita por dios, que en su momento pretendía ser absoluta y válida, obviando completamente la posibilidad de que más tarde se demostrase como no válida o como incompleta. 

Bajo estas condiciones aparecieron otros avances científicos como las distintas leyes de las proporciones en el campo de la química, o la Ley de Mendel en el campo de la biología.Una vez el método científico se fue perpetuando más entre físicos, químicos o biólogos y las creencias se fueron desligando de la ciencia, comenzaron a formularse teorías. El mejor ejemplo posiblemente sea la Teoría de la Evolución de Charles Darwin. 

En este caso, Darwin no pretendía describir las leyes escritas por un dios, sino que quería explicar cómo funcionaba la naturaleza, dejando completamente al margen cualquier posible deidad que fuera más allá de lo que el método científico.

De nuevo, este cambio no fue algo radical, sino paulatino. 

Hasta mediados del siglo XIX fue muy común la formulación de nuevas leyes, sobretodo en el novedoso campo de la química, que Boyle había redibujado completamente a finales del siglo XVII. La química necesitaba ser descrita antes de ser explicada, razón por la cual aparecieron multitud de leyes a lo largo del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX.Resumiendo y concluyendo. 

Es cierto, una teoría y una ley científica no son exactamente lo mismo y no son términos intercambiables, pero ambos tienen la misma validez. 

Una teoría no es un paso previo a la determinación de una ley, ya que para eso tenemos otro término en el campo de la ciencia: la hipótesis. 

Todo esto podría ser algo irrelevante, sino fuera porque hay gente que intenta sacar partido de esta pequeña confusión para intentar inculcarnos sus creencias, como que dicen que el creacionismo es una opción válida porque la teoría de la evolución es todavía una teoría.

LAS LEYES CIENTÍFICAS PARA SUSTENTAR LA RELIGIÓN

Aún a día de hoy es fácil encontrarse con algunos fanáticos religiosos hablar sobre las leyes científicas, como si estas fueran verdades absolutas. Esto podría ser para muchos un paso de cara a la conciliación de la ciencia y la religión, pero muy lejos de la verdad se convierte en una gran brecha entre lo racional y lo irracional.


La existencia de leyes científicas es un argumento que determinados fanáticos utilizan como prueba irrefutable de la existencia divina. 


Para ello, únicamente se basan en la hipótesis de que la existencia de esas leyes rigiendo el universo que conocemos, solo es posible si también existe un ente superior que actúe como legislador, el cuál es considerado por varias religiones un ente divino, un Dios.


Este concepto de las leyes científicas tiene su origen en los años en los que la ciencia estaba concebida como un mecanismo para intentar explicar cómo funcionaban las cosas, con el fin de determinar en modo en el que Dios estableció las causas y efectos de todo aquello que nos rodea. 

De este modo, el universo al completo seguía estas reglas, consiguiendo que los humanos, una vez que entendiesen estas reglas, podrían determinar los movimientos de los objetos que le rodean con gran precisión. 


Así, se puede decir que la ciencia nació fuertemente ligada a la teología de la época.


John Hedley Brooke, un historiador de la Universidad de Oxford especialista en las relaciones entre la religión y la ciencia, publicó en 1991 un libro titulado “Science and Religion: Some Historical Perspectives“. 

En este libro, habla de cómo a lo largo de la historia la religión y la ciencia se han visto obligadas a coexistir y a complementarse, aunque también muchas otras veces han existido los conflictos, adaptándose en todo momento a las creencias de la época. 


En ese libro, también menciona brevemente las leyes científicas:


"… cuando los filósofos se referían a las leyes de la naturaleza, no estaban siendo del todo objetivos al elegir la metáfora. Las leyes son el resultado de una legislación por parte de una deidad inteligente. 

De este modo, el filósofo René Descartes insistió en qué él estaba descubriendo las leyes que Dios había puesto en la naturaleza. 


Más tarde, Newton declararía que la regulación del sistema solar suponía la presuposición de la dominación de un ser inteligente y poderoso…"


Esta es la razón por la que aún a día de hoy aún conocemos como leyes muchas de las descripciones científicas que hicieron varios personajes a lo largo de la historia, tales como las leyes de Newton, las leyes de Mendel o las leyes de Kepler. 


Todo esto se concibieron como leyes porque se suponía que habían sido escritas por el gran legislador antes de la creación del universo.


Pero la tendencia comenzó a cambiar a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, cuando las nuevas descripciones pasaron a llamarse teorías, razón por la cual Einstein nunca habló de su Ley de la relatividad, sino de su Teoría de la relatividad. 

En esta misma línea, nos encontramos como los creacionistas utilizan las palabras ley y teoría a su antojo, para poder decir abiertamente que la Teoría de la evolución no es más que una teoría, algo que está lejos de ser una ley científica, por lo cual no tienen que aceptarla. 


Pero son los mismos creacionistas los que cuando se habla de la Teoría atómica en ningún momento piensan en ella como algo distinto a las leyes científicas, simplemente se esconden tras las ambigüedades terminológicas para interpretarlas a su antojo.


Posiblemente la solución ideal habría sido eliminar el término ley por completo, relegando al olvido la posibilidad de que la ciencia sea simplemente el intento de describir las leyes de un legislador que rigen el universo. 


El problema es la gran tradición e historia hacen que este cambio no sea probable, por lo que las discusiones entre el verdadero significado de Teoría científica y ley científica se mantendrá entre ateos y religiosos.


http://recuerdosdepandora.com/ciencia/en-que-se-diferencia-una-teoria-de-una-ley-cientifica/

http://recuerdosdepandora.com/ciencia/las-leyes-cientificas-para-sustentar-la-religion/



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