El cuerpo humano se adapta a la gravedad. Si una persona pasa algún tiempo en una gravedad modificada, su cuerpo empieza a cambiar, según el exastronauta de la NASA Jay Buckey.
Por ejemplo, los miembros de las tripulaciones de naves espaciales no solo pierden el tono muscular y la inmunidad, sino que también experimentan otros problemas, como la caída del nivel de eritrocitos en sangre.
"¿Pero, qué pasaría si creciésemos en ausencia de gravedad? ¿Cómo se desarrollarían las partes del cuerpo humano que tradicionalmente dependen de la gravedad: los músculos, el sistema vestibular y el corazón?", se pregunta Buckey, que añade que en este caso el cuerpo evolucionaría de manera diferente.
El exastronauta menciona un experimento en el que a un gato recién nacido se le tapó un ojo. Pasadas dos semanas se descubrió que el órgano no funcionaba debido a que el animal no había aprendido a utilizarlo. Lo más probable es que los órganos del cuerpo humano respondan a la falta de gravedad de la misma manera.
Otro caso es la supuesta repentina desaparición de la gravedad. Según explica la astrónoma Karen Masters, si la gravedad se 'apagara', todo lo que está en la superficie del planeta se desvanecería en el espacio, empezando con agua y atmósfera.
"Y, por supuesto, todos vamos a morir", concluye, a su vez, Jolene Creighton, la editora del portal Futurism.
Una computadora cuántica no es solo una versión más poderosa de las computadoras que utilizamos hoy en día; es algo completamente distinto que se basa en nuevos conocimientos científicos, y más que un poco de incertidumbre. Adentrémonos en el país de las maravillas cuánticas con la TED Fellow Shohini Ghose y descubramos cómo esta tecnología tiene el potencial de transformar la medicina, crear un cifrado inquebrantable e incluso teletransportar información.
En esta conferencia TEDWomen 2018 (en inglés, con subtítulos en español) Shohini Ghose explica de manera sencilla lo que es una computadora cuántica.
"Una computadora cuántica no es solo una versión más poderosa de nuestras computadoras actuales , al igual que una bombilla no es una vela más poderosa", dice Ghose en el video. “No se puede construir una bombilla construyendo mejores y mejores velas. Una bombilla es una tecnología diferente, basada en una comprensión científica más profunda. Del mismo modo, una computadora cuántica es un nuevo tipo de dispositivo ".
En el video, Ghose discute las formas en que las computadoras cuánticas podrían revolucionar la ciencia de la información debido a la capacidad de los bits cuánticos para cambiar de manera fluida entre cero y uno, o ser una combinación de ambos, en lugar de ser uno u otro como lo son los bits normales. Una de las posibles aplicaciones es una mejor criptografía, que es el proceso de asegurar los datos y la comunicación en línea.
" La incertidumbre cuántica se podría usar para crear claves privadas para cifrar los mensajes enviados de una ubicación a otra para que los piratas informáticos no puedan copiar la clave perfectamente en secreto, debido a la incertidumbre cuántica ", dice Ghose. "Tendrían que romper las leyes de la física cuántica para hackear la clave".
Pero si los piratas informáticos pudieran hacerse con computadoras cuánticas , serían capaces de piratear cualquier criptografía estándar y no cuántica .
"Una computadora cuántica podría descifrar nuestros mejores protocolos de encriptación en cuestión de minutos, mientras que una computadora normal o incluso una red de supercomputadoras hoy día no podría hacerlo en meses".
Aún más alucinante es la posibilidad de teletransportar información de un lugar a otro sin transmitirla físicamente.
“Suena como ciencia ficción, pero es posible, porque estas identidades fluidas de las partículas cuánticas pueden enredarse en el espacio y el tiempo de tal manera que cuando cambias algo sobre una partícula, puede impactar a la otra, y eso crea una Canal de teletransportación ”, dice Ghose en el video. "Mi equipo está trabajando en estas posibilidades simulando una red cuántica en una computadora cuántica ".
«Somos exploradores del país de las maravillas cuánticas. Quién sabe qué aplicaciones descubriremos luego. Debemos pisar con cuidado y ser responsables, a medida que construimos nuestro futuro cuántico.
Personalmente, no veo la física cuántica como una mera herramienta para construir computadoras cuánticas. Veo las computadoras cuánticas como un medio para explorar los misterios de la naturaleza y revelar más acerca de este mundo oculto más allá de nuestras experiencias.
Es increíble que nosotros los humanos, con el acceso relativamente limitado al universo que tenemos, seamos capaces de ver más allá de nuestro horizontes tan solo con la imaginación y el ingenio. Y el universo nos recompensa mostrándonos lo increíblemente interesante y sorprendente que es». -Shohini Ghose
“Dejamos de Soñar” – por Neil deGrasse Tyson es un video cuya intención es indicar la importancia del avance de la frontera espacial, y se centra en despertar la curiosidad científica del público en general. Comparando los sueños de las generaciones anteriores con lo que vivimos hoy.
"¿Te refieres a ese rojo brillante?", Pregunta su hija en cambio
"Sí, puede que ya no esté allí. Puede que ya se haya ido, explotado o algo así. Su luz todavía está cruzando el espacio, acaba de llegar a nuestros ojos ahora. Pero no lo vemos como es, lo vemos como estaba."
Muchas personas experimentan una conmovedora sensación de asombro cuando se enfrentan por primera vez a esta simple verdad. ¿Por qué? ¿Por qué debería ser tan convincente?. Las inmensas distancias a las estrellas y las galaxias significan que vemos todo en el pasado. Algunas como eran antes de que la tierra viniera a ser. Los telescopios son máquinas del tiempo.
Hace mucho tiempo, cuando una galaxia temprana comenzó a arrojar luz a la oscuridad circundante, ningún testigo pudo haberlo sabido miles de millones de años después. Algunos grupos remotos de roca y metal, hielo y moléculas orgánicas se unirían para formar un lugar que llamamos tierra. Y seguramente nadie podría haber imaginado que la vida surgiría, y los seres pensantes evolucionarían, quienes un día capturarían una fracción de esa luz y tratarían de descifrar qué los envió en su camino.
Podemos reconocer aquí una deficiencia, en algunas circunstancias graves, en nuestra capacidad de entender el mundo. Característicamente, queramos o no parecemos obligados a proyectar nuestra propia naturaleza en la naturaleza. El hombre en su arrogancia se cree una gran obra digna de la interposición de una deidad. Darwin escribió en su cuaderno, más humilde, y creo que es más cierto que nos consideremos creados desde animales.
Somos como el último Johnny; vivimos en el barrio lejano cósmico; salimos de los microbios en el estiércol; Los simios son nuestros primos; nuestros pensamientos no son totalmente nuestros y, además de eso, estamos arruinando nuestro planeta y convirtiéndonos en un peligro para nosotros mismos.
La trampilla debajo de nuestros pies se abre. Nos encontramos en una caída libre sin fondo. Estamos perdidos en una gran oscuridad y no hay nadie para enviar un grupo de búsqueda. Dada una realidad tan dura, por supuesto nos inclinamos a cerrar los ojos y pretender que estamos a salvo y cómodos en casa, que la caída es solo un mal sueño. Si se necesita un pequeño mito y ritual para llevarnos a través de una noche que parece interminable, ¿quién de nosotros no puede simpatizar y comprender?
Anhelamos estar aquí para un propósito. Aunque, a pesar de mucho autoengaño, ninguno es evidente. La importancia de nuestras vidas y nuestro frágil planeta está determinada por nuestra propia sabiduría y coraje. Somos los custodios del significado de la vida. Anhelamos que los padres nos cuiden, que nos perdonen nuestros errores, que nos salven de nuestros errores infantiles. Pero el conocimiento es preferible a la ignorancia. Mejor, por supuesto, abrazar la cruda realidad que una fábula tranquilizadora.
La ciencia moderna ha sido un viaje a lo desconocido, con una lección de humildad esperando en cada parada. Nuestras intuiciones de sentido común pueden confundirse. Nuestras preferencias no cuentan. No vivimos en un marco de referencia privilegiado. Si anhelamos algún propósito cósmico, busquemos un objetivo digno.
Hawking pasó su vida trabajando en las leyes básicas que gobiernan el universo. Su capacidad mental lo llevó a demostrar la teoría general de la relatividad de Einstein era cierta, lo que implica que el tiempo y el espacio han de tener un principio en el big bang y un final dentro de agujeros negros. Pero si hay algo que el gran astrofísico no sabía, era sobre la gran cantidad de admiradores que tenía alrededor del mundo.
Han pasado ya casi un año desde que Hawking murió y la gente sigue dando muestras de su cariño y admiración. Como lo hizo John D. Boswell, desde su cuenta Melody Sheep, en Youtube.’ The Preciousness Of Time’ es un tributo a la aportación, y al gran ejemplo que fue el investigador de los hoyos negros.
Un vídeo de 2 minutos y medio, Boswell fusionó el discurso ‘Can It Be Done’ con diferentes imágenes de cosmos de fondo, dejando plasmada la esencia del gran corazón del físico. Con la propia narración de la mente más brillante en los últimos tiempos, destaca: “Viví perdido dentro de mis propios pensamientos, tratando de comprender cómo funciona el universo”
“A pesar de la enfermedad que sufro, he sido muy afortunado en casi todo. He tenido mucha suerte de trabajar teoría física en un época fascinante y es una de las pocas áreas en donde mi discapacidad no ha sido una desventaja”, continúa el científico.
Pero el protagonista de “La teoría del todo”, con su característico sentido del humor, también pasará a la historia porque su vida fue un claro ejemplo de superación. Hawkings, nos dejó un mensaje muy claro y seguramente pretendía que cada individuo en el planeta se la grabara y repitiera todos los días: “Recuerda que debes mirar hacia las estrellas y no hacia abajo a sus pies.”
Pocas genialidades he visto en mi vida tan maravillosas como esta “versión BIO” de “Despacito”. La he encontrado en el gran canal de You Tube “acapellascience” . Genética, fisiología, bioquímica… lo que van a ver es tan brutal que no voy a hacer hoy ningún comentario más. Les dejo con esta oda a la ciencia que les hará reír y aprender a la vez.
Los resultados de un estudio publicado en la revista Nature Human Behavior no debería sorprender a aquellos familiarizados con la ciencia: las personas con opiniones más extremas en contra de la ciencia son los que menos saben, pero paradójicamente son los más creen saber.
De acuerdo a la investigación realizada por un grupo de universidades en Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido, las personas a menudo sufren de algo llamado la “ilusión de conocimiento”. El ejemplo más claro se puede observar en la opinión que ciertas personas tienen sobre los alimentos modificados genéticamente (GMO). Mientras más se oponen, menos conocen.
No saben que no saben
El estudio analizó las respuestas de más de 2,000 adultos estadounidenses y europeos qué opinaban sobre los alimentos trasngénicos. También les preguntaron cuánto creían entender sobre los alimentos transgénicos, y una serie de 15 preguntas verdaderas y falsas para evaluar cuánto realmente sabían acerca de la genética y la ciencia en general.
Los investigadores descubrieron que los oponentes extremos de los alimentos GMO son los que menos saben sobre el tema, pero creen que son los que más saben. "Cuanto menos saben las personas, más se oponen al consenso científico", dijeron los autores en el estudio. "Los comunicadores de la ciencia han hecho esfuerzos concertados para educar al público con miras a alinear sus actitudes con los expertos".
Sin embargo, las personas con un sentido exagerado de lo que realmente saben, y la mayoría de quienes necesitan educación, también son las que tienen menos probabilidades de estar abiertas a la nueva información. Lamentablemente.
Las opiniones extremas a menudo vienen acompañadas de no apreciar la complejidad del tema: "no saber cuánto hay que saber", dice Philip Fernbach, autor principal del estudio y profesor de Marketing en la Universidad de Colorado Boulder. "Las personas que no saben mucho piensan que saben mucho, y esa es la base de sus opiniones extremas", añade.
Un patrón que se repite
Los hallazgos se mantuvieron en todos los niveles educativos y para personas de los dos espectros políticos. Los transgénicos no son un problema partidista, dijo Fernbach. “Las personas de derecha e izquierda odian los GMO”, aunque la mayoría de los científicos consideran que estos alimentos son tan seguros para el consumo humano, como los que se cultivan convencionalmente
"La ingeniería genética es una de las tecnologías más importantes que realmente está cambiando el mundo de una manera dramática y tiene el potencial de tener enormes beneficios para los seres humanos", dijo Fernbach. "Y sin embargo hay una oposición muy fuerte", se lamentó.
Los autores también exploraron otros temas como la terapia génica para corregir trastornos genéticos y la negación del cambio climático causada por el hombre. Encontraron los mismos efectos para la terapia génica, pero no para la negación del cambio climático.
Fernbach plantea la hipótesis de que el cambio climático se ha polarizado tanto políticamente que las personas se suscriben a lo que diga su grupo ideológico, independientemente de cuánto creen que saben. Sería interesante estudiar esa relación con otros campos de las ciencias y las pseudociencias.
La ilusión del conocimiento | Luis Losinno | TEDxRioCuarto
Luis nos invita a cuestionar nuestro conocimiento, a preguntarnos cómo percibimos y construimos la realidad. ¿Sabemos realmente todo lo que creemos saber o es una mera ilusión? ¿Podemos confiar en eso que sabemos? Preguntas para reflexionar en torno a nuestras creencias. Luis es doctor en ciencias veterinarias especializado en equinos. Profesor y consultor en distintas universidades alrededor del mundo, siempre está dispuesto a enfrentarse a sus propias ideas.
Quizás alguna vez se haya preguntado para qué sirve la ciencia. Qué interés tiene conocer el bosón de Higgs, la vida de las galaxias o los hábitos reproductivos de las hormigas. Por qué la NASA ha invertido casi 1.000 millones de dólares en enviar el último robot a Marte o por qué se invierte en un acelerador de partículas con la cantidad de desastres que hay por arreglar en nuestro planeta. En definitiva, ¿para qué sirve estudiar cosas que no son útiles? ¿Por qué gastar millones en ciencia cuando hay hambre en el mundo?
Estas preguntas parten ya de un sesgo considerable, puesto que podríamos preguntarnos lo mismo sobre cualquier actividad. ¿Por qué se gasta dinero en fichar jugadores de fútbol si no es útil? ¿Por qué invertimos nuestro dinero en ir al cine los sábados por la tarde o en hacer autovías si hay hambre en el mundo? En mi opinión, este sesgo que menciono es un indicio de que para algunas personas la ciencia es algo aburrido, innecesario y alejado de la realidad cotidiana.
Puedo entender por qué. La ciencia es invisible e intangible. Se comunica en un lenguaje extraño y difícil de entender.Los científicos son gente que no suele salir en la televisión o en los medios. Estudian cosas difíciles de creer y que parecen haber surgido de la imaginación de alguna rata de laboratorio. ¿No será que los científicos hacen ciencia para mantener sus subvenciones y sus puestos de trabajo? ¿No serán charlatanes?
Aunque de todo hay en la viña del Señor, la respuesta es un rotundo y mayúsculo “NO” (sobre todo teniendo en cuenta la precariedad crónica que les aflige, muy especialmente en España) que debe resonar durante unos cuantos segundos. Explicaré por qué.
La ciencia es una revolución
En primer lugar, la ciencia está por todas partes. Si resulta invisible es porque no reparamos en que toda la tecnología que nos rodea ha sido creada por científicos e ingenieros. Los automóviles, los trenes, los teléfonos móviles, la electricidad, el plástico, la ropa y hasta la comida. Todo esto se ha mejorado a través de la investigación científica. Si usted está leyendo esto es gracias al trabajo de un número inimaginable de personas que estudiaron, trabajaron y pensaron hasta desarrollar pantallas digitales, chips y comunicaciones vía satélite.
Probablemente, si está leyendo esto, es también gracias al milagro en la mejora de la esperanza (y calidad) de vida que ocurrió durante el siglo XX. Por ejemplo,en Estados Unidos la esperanza de vida se incrementó en 29,2 añosentre 1900 y 1999 y la mortalidad infantil cayó del 30,4% al 1,4. Pero más que por un milagro fue gracias a la ciencia. A finales del siglo XIX se descubrió el papel de los microorganismos en las enfermedades, se adoptaron mejoras en sanidad e higiene, se desarrollaron los antibióticos y se implementaron los programas de vacunación. Gracias a eso prácticamente se erradicaron enfermedades como la difteria, el tétanos, la poliomielitis, la viruela, las paperas o la rubeola.
La ciencia tiene consecuencias tan tangibles como el aumento de la producción agrícola
La investigación permitió el desarrollo de la revolución verde, que duplicó la producción de cereales en países en vías de desarrollo entre 1961 y 1985 ( si bien creó retos pendientes de resolver). Hizo más rápidos los aviones y más baratos los viajes por todo el mundo. Permitió que lleváramos un ordenador en el bolsillo y que hoy podamos pedir comida a domicilio, circular en coches eléctricos o comprar algo al otro lado del océano en unos pocos clicks. Si sufrimos una enfermedad, los médicos nos hacen análisis de sangre, radiografías o ecografías y usan técnicas de respiración asistida, suero y medicamentos. Todos ellos han sido investigados y puestos a punto por científicos (por cierto, en muchos casos recurriendo a la experimentación animal).
Se podría argumentar también que no todo lo que se investiga es útil. Por ejemplo, se trabaja en campos como las cosmología o la física de partículas, cuando ni los cuásares ni los quarks dan dan de comer a nadie. ¡Además se inventan muchas cosas que fracasan!
La ciencia no siempre es útil
En primer lugar, hay que tener en cuenta que, antes que se pueda desarrollar una aplicación concreta, hay que investigar y saber cómo funcionan las cosas, cuáles son los conceptos básicos o los fundamentos. Esto implica sencillamente investigar movido por la curiosidad, y no saber en ningún momento adónde se podrá llegar, si es que se podrá llegar a alguna parte. Esto, que se llama ciencia básica y que se diferencia de la ciencia aplicada, ya dirigida a aplicaciones concretas, es la base del conocimiento científico.
Como prueba de su importancia comentaré dos cosas. Hoy podemos usar el GPS en el móvil para encontrar el camino a casa gracias a que a principios de sigloAlbert Einstein formuló su teoría de la Relatividad. Él no pensó en nada parecido a un GPS (el primer satélite no se lanzó hasta el año 1957), pero gracias a sus cálculos, totalmente inútiles en aquel momento, hoy se sabe cómo funciona el espacio-tiempo y cómo un GPS ha de tenerlo en cuenta. Gracias a que Alexander Fleming tuvo curiosidadpor un hecho aparentemente baladí, después se desarrollaron los antibióticos. Gracias a que en los setenta Elizabeth Blackburn investigó la longitud de los extremos de los cromosomas, luego se averiguó que unas estructuras, conocidas como telómeros, tienen un papel clave en las enfermedades, el envejecimiento y el cáncer. Sin curiosidad inicial, el láser no se usaría hoypara comunicaciones, operaciones o procesos industriales. Y como estos, hay miles de ejemplos.
Pongamos uno más bastante llamativo. Todavía hay quienes piensan que jamás estuvimos en la Luna (al igual que hay quienes creen que la Tierra es plana o que la homeopatía tiene propiedades mágicas), pero elfamoso programa Apollono solo permitió que un astronauta pusiera una bandera en la Luna. Además de movilizar la ciencia, la tecnología y la industria de una nación entera, generó numerosos “spin-offs” o aplicaciones. El programa Apollo fue clave para el desarrollo de la tomografía axial computarizada (TAC), los microchips, las herramientas inalámbricas, los termómetros, la conservación de la comida por deshidratación, el aislamiento, el joystick, la televisión por satélite, las lentes anti-arañazos, los calzados más ergonómicos, los detectores de humo, los bañadores con menos rozamiento y los filtros de agua. Por no hablar de que aceleró la carrera espacial, nuestro conocimiento del Sistema Solar, la meteorología espacial y el lanzamiento de miles de satélites que hoy empleamos de forma cotidiana para comunicarnos, reconocer nuestro planeta o hacer transferencias bancarias.
La importancia de comprender
Pero no solo eso. La ciencia tiene una labor al menos tan importante como tratar de mejorar la salud y calidad de vida. Su principal cometido es comprender el Universo. De todo el Universo (incluso de usted). La ciencia estudia esas cosas que existen, por un motivo que desconocemos, y que se basan en leyes y regularidades. Esas cosas que están detrás de la vida, de las estrellas y del tiempo. Quiere entender no solo las galaxias, sino también las partículas subatómicas, las reacciones nucleares, las transformaciones químicas, el funcionamiento del organismo, el comportamiento de los gatos, la naturaleza de la luz del Sol que nos baña, cuántos asteroides caen en la Tierra, cómo diantres funciona el clima, qué transformaciones está sufriendo nuestro planeta y cómo cambiará, por qué los guepardos tienen manchas en su pelaje, hasta qué punto nuestro comportamiento depende de la biología, de dónde venimos, dónde vivimos, adónde vamos.
La ciencia se mueve por y para la necesidad de de comprender el Universo. En la imagen, los “pilares de la creación”, nubes de gas interestelar captadas a 7.000 años luz de la Tierra por el Hubble
Algo nos debe importar, porque llevamos toda nuestra existencia siendo curiosos y haciéndonos las mismas preguntas. De hecho, gracias a la ciencia hoy hablamos de cosas extrañas que jamás hemos visto por aquí, como agujeros negros, galaxias, exoplanetas, neandertales, “big-bangs”, átomos y células. ¿No forman parte ya de nuestra forma de entender quiénes somos?
La dificultad de hacer ciencia
Además, a diferencia de todos los otros sistemas de conocimiento, la ciencia depende su capacidad de poner a prueba nuestra ideas (hipótesis) con evidencias recogidas en el mundo natural. Se alimenta de los hechos para tratar de comprender la realidad. Pero con su trabajo solo saca conclusiones provisionales (cosa que le produce mucho agobio a los que creen que los investigadores son adivinos). Estas conclusiones están siempre sujetas a revisión permanente por millones de científicos de todo el mundo. Por tanto, está en las antípodas del pensamiento mágico, de las soluciones simples para los problemas complejos y de los “crecepelos” milagrosos. ¿No resulta todo esto especialmente importante en el momento en que vivimos ahora?
Sin embargo, todo esto no conlleva que no se vea afectada por las debilidades humanas típicas, como la corrupción o la ambición, o que no dependa de intereses políticos y económicos. Pero yo al menos no conozco otro sistema tan depurado y fiable como este, que sea revisado por personas de todo el globo y en el que los hechos tengan tanto peso.
Adentrarse en lo desconocido es difícil, porque nadie puede guiar nuestros pasos. Investigar el secreto escondido en la materia o la historia escrita en las estrellas requiere desarrollar nuevas tecnologías y estudiar durante muchos años (para aprovechar todo lo que otros ya descubrieron e ignoraron). El proceso es largo, tedioso y a veces extremadamente caro. Con el tiempo, las materias son más complicadas y requieren esfuerzos más colectivos. El dinero es un factor limitante, pero las experiencias pasadas muestran que la inversión puede redundar en un desarrollo social, académico e intelectual. Por lo visto hasta ahora, es muy frecuente que la ciencia acabe generando un retorno para la industria y la sociedad.
Es más, se puede decir que la ciencia es el motor de la prosperidad. EnEstados Unidos, se calculaque la tercera parte del crecimiento económico se logró gracias a la ciencia básica hecha desde finales de la Segunda Guerra Mundial. Y, aparte de eso: ¿Cuántos ingenieros, arquitectos, científicos y estudiantes se formaron gracias a ella? ¿Cómo cambió la forma de pensar de todo el país? ¿Cómo evolucionó el conocimiento, la política y la filosofía?
Por tanto, difundir la idea de que se gasta en ciencia mientras hay hambre en el mundo es crear una falsa dicotomía para ocultar el hecho de que se ignora la importancia y la utilidad de la ciencia. La ciencia es progreso, calidad de vida (al menos según nuestros estándares occidentales), la cura de enfermedades y la comprensión de dónde venimos y dónde estamos. La ciencia es la única que podría avisarnos antes de una potente erupción volcánica, del impacto de un asteroide, de un cambio climático capaz de derrumbar nuestro sistema económico, de una extinción masiva o del riesgo de llenar nuestros ríos y océanos de botellas de plástico.
Por eso, creo firmemente que la ciencia y la búsqueda de conocimiento que promueve es la única salida para el futuro tan peligroso que tenemos por delante. Sin ella, dudo que fuera posible emprender un esfuerzo global e informado para combatir el hambre, la polución, la destrucción del medio natural, el crecimiento demográfico descontrolado o el calentamiento global. Por favor, apoyen la ciencia.
¿Esto para qué sirve? – La importancia de la ciencia
“¿Esto para qué sirve?” Seguro que te has hecho esa pregunta ante un descubrimiento científico o una teoría sobre la vida, el universo y todo lo demás. Porque al fin y al cabo, saber cómo se forma una galaxia o cómo muere una estrella no va a arreglarte el coche si se te estropea. Pero… ¿y si te dijera que la ciencia que estudia el bosón de Higgs, los números primos o la superconductividad sí sirve para algo? Para mucho, de hecho. Te lo cuento aquí:
El mundo precisa de nuevos Clair Cameron Patterson, eminente geoquímico que no solo logró datar la fecha del nacimiento de la Tierra y el Sistema Solar, sino que puso la primera piedra para demostrar que la salud es más importante que el dinero.
¿SABES QUE TIENE QUE VER LA EDAD DE LA TIERRA CON LA TOXICIDAD DEL PLOMO?
Ambos se unen en la figura de Clair Cameron Patterson, eminente Geoquímico que no solo logró datar la fecha del nacimiento de la Tierra y el Sistema Solar, sino que puso la primera piedra para demostrar que la salud es más importante que el dinero.
Patterson logro datar la edad de nuestro planeta, unos 4,550 millones de años, a través del estudio de la transformación a lo largo del tiempo del uranio en plomo.
Tras la publicación en 1953 de los resultados de este estudio recibió el reconocimiento mundial y propuestas de ayuda financiera para profundizar en sus experimentos. Pero en ese proceso descubrió una realidad aterradora. Encontró que en los últimos cien años las concentraciones de plomo ambiental se habían duplicado por mil.
No le costó demasiado tiempo deducir las razones por las cuales la presencia de plomo se había disparado: el alto uso del plomo por su bajo coste, su facilidad de uso, su maleabilidad, lo habían convertido en un elemento de uso común en tuberías, en pinturas, en el sellado de las latas de conservas, en los tanques de agua, en los pesticidas, en los tubos dentífricos y en en muchos objetos de uso cotidiano, pero sobre todo por su uso en la gasolina de los motores de combustión cara a evitar la trepidación de los motores.
Patterson era perfecto conocedor de los devastadores efectos que poseía el plomo en la salud humana y por ello en 1963 público los resultados de su investigación sobre el plomo ambiental en un artículo firmado en colaboración con uno de sus mejores alumnos, poniendo su propio nombre en segundo lugar. Ello le acarreo graves consecuencias, dejó de recibir financiación de las grandes empresas, especialmente las petroleras, que presionaron a la Universidad de Pasadena para que fuera despedido. Incluso el Servicio de Salud de Estados Unidos cuestionó su trabajo.
La empresa automovilística contrató sus propios científicos y médicos para echar por tierra los estudios de Patterson, pero su perseverancia y metodología científica hicieron posible que el potente neurotóxico comenzara a desaparecer de la vida del ser humano. Le costó todo su prestigio y muchos años de lucha en contra del sector empresarial. Afortunadamente las evidencias y los estudios de Patterson por todo el mundo, convencieron a la Agencia de Protección del Medio Ambiente, que en 1973 dictaminó a su favor, determinando la reducción progresiva del plomo en los combustibles completada en 1986.
Desgraciadamente hoy día Patterson es un desconocido para el gran público ya que las grandes empresas y su poder lograron ocultar su talla intelectual, su moralidad y, sobre todo, su valía científica.
Para ver sobre la toxicidad del plomo ver:
http://cort.as/-ALun, Intoxicación por plomo y salud, Organización Mundial de la Salud.
http://cort.as/-ALvU, Intoxicación con plomo, Biblioteca Nacional de Medicina de los EEUU.
Vídeo:
Cosmos: 7- Tiempo antes del tiempo:
La tempestuosa juventud de la Tierra borró todas las huellas de sus orígenes. Para determinar la verdadera edad de la Tierra, el geoquímico Clair Patterson desarrolló el método de datación por uranio-plomo para hacer un descubrimiento-calcular la edad de 4,5 millones de años de la Tierra sin precedentes.
Pero descubrimientos innovadores de Patterson apenas comenzaban. Patterson hizo su misión para llamar la atención del público a los efectos perjudiciales de plomo en el medio ambiente y dedicado su carrera a la lucha contra la industria petrolera y química, con el tiempo lograr la victoria más grande del siglo 20 de la salud pública.
La tiranía del positivismo de la sociedad exige que los pacientes de cáncer se mantengan optimistas, que las mujeres no muestren ira y que los niños no lloren. Esta es una negación peligrosa del valor de las emociones, dice la psicóloga de Harvard, Susan David. Su conferencia TED acerca de la agilidad emocional proporciona un mapa de ruta hacia un futuro más resiliente y satisfactorio.
Muchas personas se juzgan a sí mismas por tener emociones como ira, pesar o tristeza. Esta nueva forma de moralidad correcta niega muchas emociones humanas y dicta el positivismo.
Reprimir o negar ciertas emociones las hace más fuertes. En cambio, acepte las emociones desagradables como parte de su contrato con la vida. Solo los muertos están libres de este tipo de incomodidades.
Practique la agilidad emocional, una correspondencia con su propio corazón para toda la vida. Sea curioso y compasivo con sus emociones y actúe con valentía según sus valores.
Reconozca y acepte sus emociones y entienda lo que ellas revelan acerca de sus valores. Clasifíquelas con precisión para identificar sus causas y provocar que su cerebro actúe.
Los lugares de trabajo que permiten distintas verdades emocionales ven un compromiso y una innovación más altos entre sus empleados.
El don y el poder del coraje emocional
A los 15 años de edad la psicóloga Susan David tuvo que lidiar con la muerte de su padre y se volvió “la maestra del estar bien”. Un profesor perspicaz la exhortó a escribir sinceramente acerca de sus sentimientos. Ello la enseñó a ser correspondiente con sus emociones. Los escenarios internos de las personas definen cómo aman, viven, crían y lideran. Una encuesta a más de 70 mil personas reveló que un tercio de ellas se autojuzgaban por sentir las llamadas emociones malas, como ira o pesar, o las negaban. La sociedad clasifica algunas emociones como legítimas y otras como vergonzosas. Esta rigidez es tóxica y alimenta a una cultura de positivismo tiránico. Enfrascar o negar las emociones las fortalece. El dolor interno siempre surge. Solo los muertos están libres de los sentimientos desagradables. Considere estas emociones como parte de su contrato con la vida. Adopte la agilidad emocional, una correspondencia con su corazón, que comienza al aceptar emociones delicadas y desordenadas. Deje de pensar lo que debe sentir y descubra lo que siente. La aceptación le llevará a la resiliencia y a la felicidad.
Clasifique con precisión sus emociones. Nombrar su emoción le ayuda a revelar su causa y hace que su cerebro tome los pasos correctos para usted. Sus emociones son datos de lo que valora y le permiten actuar según sus valores. Pero no deben dictar su comportamiento. Reconózcalas y aprenda de ellas sin permitir que tomen el control. Evite enmarcar cualquier emoción con una declaración de “estoy”, por ejemplo, “estoy frustrado”. Esto combina su identidad con su emoción. Mejor diga: “noto que me estoy sintiendo frustrado”. La agilidad emocional significa ser curioso y compasivo con sus emociones y tener la valentía de actuar según sus valores. Normalizar las emociones en el trabajo libera a los individuos para que se hagan preguntas necesarias como: “¿Qué me está diciendo mi emoción?” “¿Qué acción me llevará hacia mis valores?” Esta consideración impulsa a las personas a su mejor versión y las hace más comprometidas e innovadoras. Las organizaciones prosperan al promover la verdad emocional. La agilidad emocional promueve la resiliencia en las vicisitudes de la vida.
Dos tercios de la población creen en un mito que se ha propagado por más de un siglo: que utilizamos solo el 10% de nuestro cerebro.
Nuestro cerebro con una gran población de neuronas ha evolucionado para utilizar la menor cantidad de energía a la vez que procesa la mayor cantidad de información posible – una hazaña que requiere todo el cerebro. Richard E. Cytowic desmiente este neuromito y explica por qué no somos tan buenos con la multitarea.
Existen varias películas en la que utilizan temas sobre el funcionamiento del cerebro y en ellas explican distintos puntos de vista, pero como siempre y como son películas les agregan algo más, algo ficticio. La película más reciente o de la que yo he escuchado es acerca de LUCY en ella plantean un tipo de creencia peculiar. En esta película se desarrolla una trama que se desenvuelve bajo la creencia de que el ser humano utiliza el 10% del funcionamiento total de su cerebro y explican que si el ser humano se enfocara en ampliar el funcionamiento de su cerebro podría alcanzar la obtención de habilidades inimaginables e incluso un conocimiento superior. Básicamente lo que se explica en esta película es que el cerebro humano se encuentra bloqueado en un 90%.
Ahora bien, Con respecto a la afirmación anterior de que el ser humano utiliza el 10% de su cerebro desde hace algunos años se ha considerado como un mito. En relación a esto muchos atribuyen que este mito se creó bajo la mala interpretación que se hizo de la frase del Psicólogo Williams James cuando afirmaba que la mayoría de los seres humanos no usan todo el potencial de su cerebro. A su vez, la OCDE(Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) atribuye que este mito pudo haber surgido también cuando surgió el término “corteza silenciosa” después de que Karl Lashley realizará exploraciones en el cerebro empleando shocks eléctricos, debido a que algunas áreas no reaccionaban a los shocks eléctricos, sin embargo, esa teoría es falsa.
Con respecto a esto la OCDE (2009, p. 178) asegura que gracias a la tecnóloga de la imagenología se ha demostrado que el cerebro funciona en un 100% a lo largo del día. A su vez, el neurólogo Richard E. Cytowic en el 2014 explica y desmiente este mito sobre el 10% del uso del cerebro en un video realizado para TED Ed.
Richard E. Cytowic explica que si el 90% del cerebro no se estuviera utilizando las neuronas pertenecientes a este porcentaje a lo largo de la evolución hubieran desaparecido.
De igual manera Cytowic (2014) explica que:
El cerebro funciona en un 100%, sin embargo, no todas las neuronas y células funcionan al mismo tiempo debido a que esto requeriría mucha energía, incluso más energía de la que el cuerpo podría sostener.
Por este motivo el cerebro activa una pequeña porción de las células de cada región para que exista una mejor comunicación entre neuronas y una mejor fluidez en su funcionamiento, de esta manera se utiliza la menor cantidad de energía y a su vez se transmite muchísima más información.
De igual manera Cytowic (2014) plantea que:
Para que exista una mejor eficiencia en el funcionamiento del cerebro las células que deberían estar activas al mismo tiempo oscilan entre el 1% y 16%.
En definitiva y para concluir, no es que el ser humano utilice solo un 10% de su cerebro, es que nuestro cerebro crea un plan energético para que las células de todas las áreas del cerebro se activen en pequeñas porciones al mismo tiempo para obtener un mejor funcionamiento y rendimiento.
Un mito perdurable dice que tan utilizamos sólo el 10% de nuestro cerebro. El otro 90% permanece ocioso, disponible como reserva. Mercanchifles prometen desbloquear ese potencial oculto con métodos “basados en la neurociencia,” pero lo que realmente desbloquean es su billetera.
Dos tercios de la población y casi la mitad de los profesores de ciencias creen erróneamente en el mito del 10%. En los años 1890, William James, el padre de la psicología Americana, decía, “La mayoría de nosotros no conocemos nuestro potencial mental.”
James planteaba esto como un reto, no como una crítica al desuso del cerebro. Pero se creó un malentendido. Además, los científicos no pudieron determinar por mucho tiempo el propósito de nuestros enormes lóbulos frontales o de amplias zonas del lóbulo parietal.
El daño cerebral no causaba déficits motores o sensoriales, así que las autoridades concluyeron que no hacían nada, durante décadas estas áreas fueron denominadas como zonas silenciosas, sus funciones eran esquivas.
Actualmente hemos comprendido que acentúan capacidades ejecutivas e integrativas, sin las cuales, difícilmente seriamos humanos. Son cruciales para el razonamiento abstracto, la planeación, la toma de decisiones y la flexibilidad para adaptarse a las circunstancias.
La idea que 9/10 partes de nuestro cerebro están de inactivas carece de fundamento cuando calculamos cómo el cerebro usa la energía. Los cerebros de roedores y caninos consumen 5% del total de la energía corporal. El cerebro de los monos usa el 10%. El cerebro de un adulto, que representa sólo el 2% de la masa corporal, consume el 20% de la glucosa diaria metabolizada, en niños esa cifra es del 50%, y en bebes del 60%.
Esto es mucho más de lo esperado para el tamaño relativo nuestros cerebros, en escala a la proporción del tamaño del cuerpo. El de los humanos pesa 1.5 kilogramos, el cerebro de los elefantes 5 kg y el cerebro de las ballenas 9 kg, sin embargo en relación al peso, el de los humanos contiene más neuronas que cualquier otra especie.
Esta mayor densidad es lo que nos convierte en más inteligentes. Hay una compensación entre el tamaño corporal y el numero de neuronas de un primate incluidos nosotros puede sostener. Un mono 25 kg tiene que comer 8 horas al día para mantener un cerebro con 53 mil millones de neuronas.
La invención de la cocción, un millón y medio de años atrás, nos dio una gran ventaja. Los alimentos cocinados son blandos y pre digeridos fuera del cuerpo. Nuestro sistema digestivo absorbe más fácilmente su energía. Cocinar libera tiempo y proporciona más energía que consumir alimentos crudos y así podemos sostener nuestros cerebros con una densidad de 86 billones de neuronas, 40% más que el mono.
Así es como funciona: La mitad de las calorías que el cerebro metaboliza son básicamente para mantener intacta su estructura mediante el bombeo de iones de sodio y potasio a través de membranas para mantener una carga eléctrica.
Para ello, el cerebro tiene que ser un cerdo de energía que consume la asombrosa cantidad de 3.4 x 1021 moléculas de ATP (Adenosin Trifosfato) por minuto, los ATP son los carbones del horno del cuerpo.
El alto costo de mantenimiento de potenciales de reposo de las 86 mil millones de neuronas significa que poca energía queda para impulsar las señales desde los axones y la sinapsis, para las descargas nerviosas que realmente son realizadas.
Aunque sólo un pequeño porcentaje de las neuronas son encendidas en una región dada en un momento determinado, la carga de energía de los potenciales de acción sobre todo el cerebro simultáneamente seria insostenible.
Aquí es donde entra en juego la eficiencia energética. Dejar que sólo una pequeña proporción de células envíen señales en un momento dado, conocida como “codificación aislada”, la cual utiliza la menor cantidad de energía, pero trasmite la mayor cantidad de información. Debido a que un pequeño número de señales tienen miles de posibles caminos por los cuales distribuirse.
Un inconveniente de la codificación aislada dentro de un gran número de neuronas es su coste. Peor aún, si una gran proporción de células nunca se disparan, entonces se convierten en innecesarias y la evolución debería haberlas eliminado hace mucho tiempo.
La solución es encontrar la proporción óptima de células que el cerebro pueda tener activas constantemente. Para maximizar la eficiencia, entre el 1% y el 16% de las células pueden estar activas en un momento determinado. Este es el límite de la energía que tenemos para vivir con el fin de ser conscientes en absoluto.
La necesidad de conservar los recursos es la razón por cual la mayor parte de las operaciones del cerebro debe ocurrir fuera de la conciencia. Es por ello que la multitarea es un engaño tonto, simplemente no tenemos energía para hacer dos cosas a la vez por no hablar de tres o cinco. Aunque lo intentamos, no somos capaces de hacerlo, así utilicemos toda nuestra atención. Los números están en contra de nosotros.
Su cerebro es realmente inteligente y poderoso. Tan poderoso, que necesita una gran cantidad de energía para permanecer potente y tan inteligente que se ha construido sobre un plan de eficiencia energética. Así que no dejes que un mito fraudulento te haga sentir culpable por tu supuestamente perezoso cerebro. La culpa sería un desperdicio de energía. Después de todo, ¿No te das cuenta que es necio desperdiciar energía mental?, Tienes millones de neuronas poderosas y hambrientas que mantener.