FRASES DE CIENCIA

martes, 7 de agosto de 2012

El cerebro femenino

Mediante pruebas científicas se ha comprobado lo que ya se sabía desde hace tiempo: que el cerebro femenino es diferente de su homólogo masculino. La distribución neuronal y el empleo de diferentes hormonas dan lugar a una realidad propia en las mujeres, configurando lo que podría denominarse ‘el universo femenino’, y una manera diferente de valorar la vida.

cerebro femenino

En origen todos hemos sido iguales. Puntualizo: hasta las ocho semanas de gestación todos los fetos parecen tener un cerebro unisex que muchos científicos consideran femenino.

Al parecer, la naturaleza elige el género femenino por defecto y dos de los nueve meses que hemos pasado en el útero todos hemos tenido ese cerebro en concreto. Cuando llega esa octava semana, se define el sexo del futuro bebé y con ello cambian los planos de construcción, en caso de ser niño.

Porque si el bebé es varón, empezará a llegar gran cantidad de testosterona al feto, lo cual matará neuronas que ya tenía en los centros de comunicación y paralelamente hará crecer más neuronas en los centros sexuales y de agresión. De esta manera, configurará un cerebro diferente, masculino.

Mientras que si el futuro bebé es niña, su cerebro seguirá creciendo como una continuación de las ocho primeras semanas, desarrollando más conexiones en los centros de comunicación y las áreas que procesan la emoción.

Hugo Liaño, jefe del servicio de neurología del Hospital Puerta de Hierro y autor del libro Cerebro de hombre, cerebro de mujer lo explica diciendo que "el influjo de la testosterona cuando el feto está formándose en el útero materno hace mucho más que esclarecer las características sexuales externas. En concreto, la testosterona potencia un cerebro masculino y la ausencia de ésta lo feminiza".
Los centros del cerebro femenino para el lenguaje y el oído tienen un 11% más de neuronas que los hombres, y también es mayor el centro de la memoria.

Al final, ese hombre y esa mujer resultantes compartirán más del 99% del código genético. Pero ese índice menor del 1% que les diferenciará será determinante, aunque parezca pequeño, ya que ese porcentaje influye en todos sus genes, comenzando por las neuronas.

Un cerebro para la comunicación

Físicamente, el cerebro de una mujer es más pequeño que el de un hombre -incluso después de la corrección por tamaño corporal-, y eso hizo pensar durante siglos que las mujeres eran inferiores o menos inteligentes que sus congéneres machos. Hoy ya se sabe que, pese al menor tamaño, todos poseen el mismo número de células. Por tanto, en ellas las células están más apretadas. Y además se distribuyen de forma diferente.

Si nos atenemos a una observación puramente física, veremos que en los centros del cerebro para el lenguaje y el oído las mujeres tienen un 11% más de neuronas que los hombres, y que también es mayor su hipocampo -el lugar donde se forman la emoción y la memoria-.

Además tienen más circuitos cerebrales para el lenguaje y la observación de las emociones de los demás. Con todo ello muchos investigadores explican que esa configuración del cerebro femenino es lo que hace que las mujeres sean más dialogantes, sepan leer con más facilidad las caras del interlocutor y recuerden mejor los detalles que tienen que ver con el aspecto sentimental.

Por eso muchos deducen que el lenguaje y la conversación es muy importante para las mujeres.

La periodista Teresa Viejo recoge en su libro Hombres. Modo de empleo, ejemplos de la capacidad comunicativa de las mujeres, al afirmar que hablan mejor las lenguas extranjeras, que leen mejor y comprenden antes lo leído, tienen más fluidez verbal utilizando más frases subordinadas, mezclan varios temas en la misma conversación, vocalizan mejor e incluyen sentimientos en sus disertaciones.

Para Louann Brizendine, doctora en Medicina y autora del libro El cerebro femenino, este órgano tiene unas aptitudes únicas que ella resume en: sobresaliente agilidad mental, involucración profunda en la amistad, capacidad casi mágica para leer las caras y el tono de voz en cuanto a emociones y estados de ánimo, y destreza para desactivar conflictos.

La diferencia, en el funcionamiento

Las mujeres procesan de manera diferente la realidad. Esto se ha podido comprobar objetivamente mediante la tomografía de emisión de positrones (PET) y las imágenes de resonancia magnética funcional (IRMf), que permiten ver cómo funciona un cerebro en vivo. Ante una conversación, por ejemplo, se ha comprobado que las mujeres utilizan diversas áreas del cerebro, y que hombres y mujeres resuelven los problemas con células diferentes del cerebro.

Estas pruebas también han demostrado que las mujeres poseen más interconexión entre ambos hemisferios de sus cerebros. Las investigaciones demuestran que los hombres tienen más lateralidad, es decir, que utilizan uno de los dos hemisferios, como si cada uno de ellos estuviese más especializado. Por su parte las mujeres utilizan los dos hemisferios a la vez para razonar, e incluso las fibras nerviosas que enlazan ambos hemisferios son más gruesas en las féminas. No se trata de ser mas inteligente que sus congéneres machos, sino de que la información se procesa de manera diferente.
Hasta las ocho semanas de gestación todos los fetos parecen tener un cerebro unisex que muchos científicos consideran femenino.
Por esta razón, en 2002 investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pensilvania indicaron que los cerebros de las mujeres son más pequeños pero poseen mayor capacidad de procesamiento. A todo ello hay que añadir el ingrediente hormonal, ya que son las hormonas las que pueden decidir qué le interesa hacer al cerebro.

Así que como si se tratase de un laboratorio químico sumamente preciso se entremezclan en las mujeres unas u otras cantidades de estrógeno, progesterona, testosterona, oxitocina, cortisol... dando lugar a unas preferencias u otras, a un estado de ánimo u otro.
Los cambios hormonales de una mujer se producen no sólo en el feto, la niñez, la adolescencia o la madurez sexual, sino que son enormes durante el embarazo, la lactancia y la crianza.

En la vejez también sufren grandes altibajos antes, durante y después de la menopausia. Si sumamos a este proceso que los niveles de hormonas femeninas sufren grandes cambios una vez al mes como consecuencia de la menstruación, nos encontramos ante un tiovivo que precisa mucho control personal.

mujeres-amigas-familia-chisme-secreto-consejo-charla-hablar-llorar-reir-mujer_MUJIMA20100825_0023_29 Las mujeres poseen más interconexión entre ambos hemisferios cerebrales, utilizan los dos a la vez para razonar e incluso las fibras nerviosas que los enlazan son más gruesas.

Aceptar y estimular las diferencias

El cerebro de un hombre y de una mujer son diferentes. La desigualdad está en cómo funciona y se procesa la información.

Muchos investigadores aseguran que mientras ellas son más multifuncionales y poseen visión de conjunto, ellos son más lineales y apuestan por la especialización cerebral. Paralelamente, las hormonas de las féminas viajan disparadas por su cuerpo, poniendo a prueba sus estados de ánimo como una montaña rusa que muchas intentan controlar mediante los fármacos.

Pero el autoconocimiento del propio cerebro y de cómo influyen en él las hormonas puede ayudar a a coger las riendas de la vida y dirigirla. Por ejemplo, el que una mujer sepa que el ciclo menstrual refresca y recarga ciertas partes del cerebro porque el estrógeno actúa como fertilizante de las células, puede ser aprovechado conscientemente. No en vano es real que durante las dos semanas que el cuerpo produce esta hormona se incrementan en un 25% las conexiones del hipocampo. Y consecuentemente, las mujeres se vuelven más agudas en esas fechas.

Vivimos en un mundo donde la balanza social se ha inclinado hacia el lado masculino. Ese ha sido el modelo a seguir. En la carrera por la igualdad la mujer ha adquirido en muchas ocasiones un arquetipo viril que no se corresponde con lo que habita dentro de ella. Eso ha provocado una desconexión con su propia naturaleza femenina.

Estos últimos descubrimientos sobre su cerebro dan la razón a lo que algunas ya presentían. La mujer tiene ante sí la oportunidad de experimentarse a sí misma de una forma renovada, fuera de los esquemas sociales y culturales vividos hasta ahora. Fuera de la comparación con un modelo que no es el suyo. Investigar conscientemente la diferencia, sin esquemas, con valentía, sin pudor, es sin duda el gran desafío. Un paso más hacia lo femenino. §

El cerebro femenino

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La relación de las mujeres y las hormonas ha sido causa de discusiones entre hombres y mujeres. Así como blanco de muchas bromas sexistas. Curiosamente, la doctora Louann Brizendine ha convertido ese tema en su especialidad médica. Inicialmente lo hizo como estudiante de medicina en la Universidad de Yale, luego como miembro de la facultad de la Escuela Médica de Harvard, y más adelante como directora de la Cínica de la Hormona en San Francisco.

La doctora Brizendine se ha ocupado de desarrollar lo que ella describe como una rama de la psiquiatría femenina, centrándose en la compleja interrelación que existe entre la salud mental de la mujer, las conexiones en el cerebro y su química.

Recientemente se publicaba su primer libro, "El cerebro femenino", que ella calificaba como una especie de manual femenino.

Para escribirlo, la doctora mezcla su amplia experiencia clínica con miles de estudios de investigación que han conducido otros neurocientíficos en los últimos diez años. Ella es consciente de que sus propuestas no son políticamente correctas. Sin embargo, afirma:
"Creo que las mujeres percibimos el mundo de una forma completamente distinta de como lo hacen los hombres. Si las mujeres hacen caso de esas diferencias, entonces son capaces de tomar mejores decisiones acerca de sus vidas".
Sus conclusiones tienen mucho sentido común para algunos y para otros se acercan a la herejía. No sólo discute las razones biológicas por las que las chicas tienden a jugar con muñecas y no con coches, sino que además describe cuáles son los imperativos hormonales cuando una adolescente se obsesiona con mandar mensajes por el teléfono móvil o ir de compras.

La doctora Brizendine describe las razones neurológicas del porqué las mujeres piensan menos en el sexo que los hombres y cómo −en su deseo de producir bebés genéticamente superiores− pueden tener más relaciones extramaritales de lo que sus esposos imaginarían.

Además, explica cómo los cambios químicos del cerebro pueden ocasionar que una mujer que ha pasado la menopausia decida llamar a su abogado para gestionar un divorcio en lugar de a un terapeuta de parejas.

Las mujeres tienen 11% más de neuronas en la zona del cerebro dedicada a las emociones y a la memoria. Debido a que ellas cuentan con neuronas espejo son mejores al observar las emociones de otros −comenta la doctora−.

Las mujeres de hoy, a diferencia de las de mañana, y sus psiquiatras no asumirán que las diferencias cerebrales implican inferioridad. Los doctores ayudarán a las mujeres a gestionar las sutiles presiones y molestias emocionales en sus vidas. Y lo que las hace únicas −Louann Brizendine insiste− les ayudará a valorarse más. Ésa es una visión de futuro a la que pocas mujeres se opondrán.

Fuente: EL MUNDO.es


Louann Brizendine, Neurobióloga
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¿Son tan complicadas las mujeres como dicen los hombres? Quizá no, pero la ciencia sugiere que son distintas de los hombres. El impacto de del estrés, por ejemplo, no es el mismo en las conductas de hombres y de mujeres. También el espacio que ocupan las relaciones sexuales en el cerebro de ambos es distinto. En contra de lo que creíamos, la ciencia nos sugiere que el cerebro tiene sexo. 

Fecha de la entrevista: 2007-06-30
Lugar de la entrevista: Barcelona
  • Web oficial de Louann Brizendine.
  • Web académica de Louann Brizendine en la Universidad de California.
  • Women and Depression, vídeo de una conferencia de Louann Brizendine sobre las posibles causas de que las mujeres se depriman más que los hombres.
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La doctora Louann Brizendine es una de las personas que más sabe sobre la influencia de las hormonas en el cerebro femenino. En el centro específico para mujeres que dirige en San Francisco, lleva años investigando y tratando los cambios de humor, la ansiedad o las disfunciones sexuales asociadas a los niveles hormonales.

Eduard Punset:
La gente dice que la realidad neurológica de las mujeres las hace más variables, más temperamentales, con más cambios de humor que los hombres. ¿Es verdad? ¿O es simplemente una idea errónea?

Louann Brizendine:
Si bien genéticamente somos distintos -las mujeres tienen cromosomas sexuales XX y los hombre, XY-, es importante recordar que todos tenemos, desde la concepción y hasta las ocho semanas de vida fetal, circuitos cerebrales de tipo femenino. Después de la octava semana de vida fetal, los diminutos testículos del feto masculino empiezan a liberar enormes cantidades de testosterona con las que «impregnan» los circuitos cerebrales y los transforman del tipo femenino al tipo masculino. De esta manera, por ejemplo, el centro cerebral que denominamos técnicamente la zona del «impulso sexual» dobla su tamaño en el cerebro masculino. Al nacer, todos tenemos o bien circuitos masculinos o bien circuitos femeninos. Como el cerebro femenino no se ha visto expuesto a tanta testosterona, las niñas nacen con circuitos femeninos en los que algunas zonas son más grandes y otras más pequeñas que en el cerebro masculino. 

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Texto de la entrevista completa::  Aquí

Audio 


Link de descarga: 

http://www.ivoox.com/cerebro-femenino-redes-434_md_1318159_1.mp3

Vídeo

http://www.youtube.com/watch?v=n4j5eeHJcnc&feature=gv

2 comentarios:

Un interesante articulo que dan sustento a las notables diferencias hombres y mujeres.

Me ha parecido interesante y clarificador.

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