El Rincón de la Ciencia, Tecnología y el Conocimiento

“Ahora para encontrar trabajo hace falta un máster. ¿Qué será lo próximo? ¿El Nobel? Entrevista al educador Ken Robinson

Publicado por El Rincón de la Ciencia, Tecnología y el Conocimiento en Jueves, 21 de julio de 2016

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Moléculas y el espacio

FRASES DE CIENCIA

sábado, 31 de diciembre de 2011

El Calendario Cósmico de Carl Sagan

calendario cosmico
Carl Sagan

Todo evoluciona con el universo.

El sol envejece día a día, unas estrellas nacen mientras otras mueren y las galaxias se alejan entre sí cada vez más. Todo tiene un origen ¿cómo se originó el Universo? La mayor parte de los científicos actuales creen que la estructura del Universo se originó en un violento suceso que tuvo lugar hace unos 15 mil millones de años y que dispersó la materia y energía que se encontraba concentrada en un volumen pequeñísimo arrojándolas por la inmensidad del espacio como una explosión natural, millones de veces más potente que las producidas por la ciencia humana.

Este acontecimiento cósmico se conoce como la Gran Explosión, y no sólo es el más violento que la ciencia moderna puede concebir, también es el acontecimiento más antiguo de que el hombre tiene noticia.

Pero ¿qué significan quince mil millones de años? Acostumbrados a medir los sucesos de la vida diaria en minutos, horas o días. ¿Podemos realmente imaginar un lapso tan grande?

En 1650, después de haber estudiado la cronología bíblica con cuidado, el Arzobispo Uscher publicó un libro en el que demostraba que Adán había sido creado 4,004 años antes del nacimiento de Cristo. Sin embargo, a finales del siglo pasado, estas ideas encontraron un rechazo considerable por parte de arqueólogos, geólogos, biólogos y muchos científicos más que atribuían una edad mucho mayor a nuestro planeta.

En la actualidad podemos fechar con cierta precisión acontecimientos que pertenecen a un pasado más remoto que lo que el Arzobispo Uscher pudo suponer. El estudio de yacimientos geológicos, y el uso de radioisótopos nos permiten calcular las edades prehistóricas de instrumentos, de órganos fósiles y de las rocas más antiguas que se encuentran en la superficie de nuestro planeta, por otra parte, el desarrollo de la astronomía contemporánea nos ha permitido calcular el tiempo transcurrido desde esa llamada Gran Explosión que dio origen al Universo.

Carl Sagan el conocido astrónomo de la Universidad de Cornell, en su libro Los Dragones del Edén ha incluido lo que él llama "El Calendario Cósmico", que elaboró en un esfuerzo por hacer comprender la velocidad relativa con que se sucedieron las diversas etapas desde que se formó el Universo.

Supongamos que pudiéramos comprimir los quince mil millones de años que han transcurrido desde la Gran Explosión hasta nuestros días en un sólo año. Así, cada mil millones de años corresponderían a 24 días del Calendario Cósmico, en tanto que un segundo del año cósmico equivaldría a 475 vueltas de la Tierra alrededor del Sol. A esta escala la evolución del universo transcurre a una gran velocidad. Sin embargo, para poder completar la historia de la vida en nuestro planeta y el desarrollo de la historia en esta perspectiva, Sagan dividió este calendario en tres etapas, las fechas precámbricas, el mes de diciembre y finalmente el último día del año cósmico. Así el primer año cósmico transcurriría de la siguiente manera:

La gran explosión que dispersa la materia con la cual se formarán las galaxias tiene lugar el primer día del año, en tanto que la Vía Láctea, la galaxia donde habitamos, no se forma sino hasta el  1° de mayo. Varios meses cósmicos después y cuando muchas estrellas han aparecido y muchas otras se han muerto, se forma el Sistema Solar, en tanto que la Tierra no se formaría sino hasta el 14 de septiembre. Para el 25 de septiembre y tras un largo proceso de evolución química, las primeras formas de vida aparecen sobre la Tierra. Las rocas más antiguas que hoy existen sobre la superficie de la Tierra se forman para el 2 de octubre. Y los fósiles más antiguos que conocemos, que podemos identificar como bacterias y algas verdiazules, quedan depositados sobre la superficie para el 9 de octubre.

Aproximadamente para el primero de noviembre aparece la sexualidad entre los microorganismos lo que abre nuevas perspectivas evolutivas. Y once días más tarde, aparecen los primeros organismos fotosintéticos pluricelulares. Tres días más tarde las primeras células con núcleo flotan en las aguas de los mares primitivos.

Las formas de vida que existen para finales de noviembre son, sin embargo, aún muy sencillas. No olvidemos que de manera teórica hemos reducido los 15 mil  millones de años de existencia del Universo a la escala de uno solo.

Algunos de los acontecimientos más notables del último mes del año cósmico son los siguientes:

Gracias a la actividad fotosintética, para el primero de diciembre se empieza a acumular en la atmósfera terrestre cantidades considerables de oxígeno libre, en tanto que en Marte, la intensa actividad volcánica contribuye a la formación de una atmósfera reductora y la presencia de agua líquida sobre la superficie marciana da origen a los canales que aún existen en ese planeta.

Para el 16 de diciembre ya habitan gusanos en el fondo de los mares terrestres y al día siguiente, un gran número de diversas especies de invertebrados marinos han aparecido.

Un día más y el plancton marino empieza a desarrollarse y florecen los trilobites. Para el 19 de diciembre aparecen primero los vertebrados más primitivos, y el mismo día poco después los primeros peces. Al día siguiente aparecen las plantas vasculares, más tarde las plantas empiezan a poblar las tierras emergidas. Para el 21 de diciembre aparecen ya los primeros insectos, Los animales empiezan a poblar la Tierra. Al otro día tenemos ya los primeros anfibios y también a los insectos alados.

El 23 de diciembre las tierras del planeta están cubiertas por grandes selvas, y entre sus habitantes estarían los primeros reptiles, que para el día siguiente, 24 de diciembre, dominarían el planeta. Es día también es el día de los dinosaurios. El 25 de diciembre termina la era paleozoica y comienza la mesozoica. Dos días más tarde los primeros mamíferos y unas horas más tarde las primeras aves surcan los cielos.

Un día después surgen las primeras flores y los dinosaurios se han extinguido.

¿Y cuándo aparece el hombre si faltan sólo 3 días para que concluya el año cósmico?

El 29 de diciembre termina la era mesozoica, y hacen su aparición los cetáceos y los primates más antiguos. El hombre pertenece al orden taxonómico de los primates. El 30 de diciembre se registra la primera evolución de los lóbulos frontales en el cerebro de los primates. Aparecen los primeros homínidos y los mamíferos gigantes. Y se inicia así el último día del primer año cósmico, y es ahí cuando aparece el hombre. A partir de la 1:30 de la tarde los eventos se precipitan. Aparece el Procónsul y el Ramapiteco, probables antecesores del hombre. A las 10:30 de la noche ya existen los primeros humanos. No son como nosotros, pero son nuestros ancestros más o menos directos. Para situarnos diremos que su antigüedad real es de alrededor de 4 millones de años. Media hora más tarde se ha generalizado entre ellos el uso de los útiles de piedra. A las 11:46 minutos, el hombre de Pekín logra domesticar el fuego. Diez minutos más tarde se inicia el último periodo glacial de que tenemos noticia, dos minutos más tarde, algunos navegantes se establecen en Australia, a las 11:59 la pintura rupestre se extiende a lo ancho de Europa, veinte segundos después se inventa la agricultura y 15 segundos más tarde a las 11:59 surge la civilización neolítica, se fundan las primeras ciudades y se establecen las primeras dinastías en Sumeria, Ebla y Egipto.

La agricultura lleva al desarrollo de la Astronomía, que permite al hombre medir el tiempo. Son ya las 11 de la noche con 59 minutos y 50 segundos del 31 de diciembre del primer año cósmico. Toda nuestra historia ocupa apenas los últimos 10 segundos del último día del año: invención del alfabeto, códices de Hammurabi, Reino Medio en Egipto, metalurgia del bronce, Cultura Micénica, Guerra de Troya, Cultura Olmeca, invención del compás, primer Imperio Asirio, reino de Israel, los fenicios fundan Cartago, dinastía Chin en China, la Atenas de Pericles, nacimiento de Buda, geometría Euclidiana, física de Arquímedes, astronomía Tolemaica, imperio Romano, nacimiento de Cristo, se inventa el acero y los decimales en la aritmética Indoamericana, cae Roma, surge la civilización Maya, la dinastía Shung en China y el imperio Bizantino. Las cruzadas tienen lugar apenas tres segundos antes de concluir el primer año cósmico. En el penúltimo segundo de este año ocurren el Renacimiento en Europa, los viajes de exploración que parten de Europa y China y el desarrollo del método experimental en la ciencia.

En el último segundo del primer año cósmico, y en el primero del segundo año cósmico Sagan ubica la extensión de la ciencia y la tecnología, el surgimiento de una cultura global, los primeros pasos en la exploración espacial y la búsqueda, hasta ahora sin éxito de inteligencia extraterrestre. Pero junto a las más recientes hazañas del hombre, surgen también civilizaciones incapaces de desarrollarse armónicamente sin alterar el equilibrio de la naturaleza y así mismo se generan las armas atómicas.

calendario cosmico carl sagan

La forma en que se han condensado los sucesos pueden ser mejor comprendidos si convertimos el tiempo en distancia. Hace cuatro millones de años apareció el hombre. Hace aproximadamente cuatro mil quinientos millones de años que se formó la Tierra y hace 15 mil millones de años se originó el Universo.

Los eventos de este calendario incluyen:
Enero 1 Gran Explosión.
Mayo 1 Origen de la vial Láctea.
Septiembre 9 Origen del sistema solar.
Septiembre 14 Formación de la Tierra.
Septiembre 25 Origen de la vida en la Tierra.
Octubre 2 Formación de las rocas más viejas conocidas.
Noviembre 15 Florecimiento de Eucariota (Primeras células con núcleo)

Los eventos que incluyen al humano aparecen hasta el último día de diciembre, 31 Diciembre:
1:30 PM Origen del Procónsul y Ramapitecus, posibles ancestros del mono y hombre.
10:30 PM Primeros Humanos.
11:00 PM Uso de herramientas de piedra.
11:46 PM Domesticación del Fuego.
11:59 PM Invención de la Agricultura.
11:59:50 PM Primeras dinastías, Sumera, Ebla, Egipcia.
11:59:51 PM Invención del alfabeto.
11:59:53 PM de Bronce, Cultura Olmeca, invención de la brújula.
11:59:56 PM Metalurgia. Nacimiento de la geometría Euclidiana, física de Arquímedes, astronomía Ptolomeica, Imperio Romano, Nacimiento de Cristo.
11:59:58 PM Civilización Maya, Imperio Bizantino, invasión Mongol.
11:59:59 PM Implementación de los métodos experimentales en la ciencia. Amplio desarrollo de la ciencia y tecnología, emergencia de una cultura global, adquisición de medios para auto destrucción de la especie humana, primeros pasos en exploración espacial y la búsqueda de vida extraterrestre.
Primer segundo del año nuevo: Eventos actuales

El Calendario Cósmico comprendía todo lo sucedido a partir de la Gran Explosión, en la escala de un año y sólo a esa velocidad es posible predecir la presencia humana en el contexto universal.

El Calendario Cósmico fue elaborado a partir de la información más confiable con que contamos hoy en día y es posible sin lugar a duda que admita modificaciones a medida que avance el conocimiento científico. Sin embargo, no cambiará la conclusión de que somos parte de un proceso de evolución que se inició con el origen mismo del Universo, además, como dice Sagan, la conciencia de que las grandes hazañas del hombre ocupan apenas unos cuantos segundos de este primer año. Lo que ocurra durante el segundo año cósmico en la Tierra y cerca de ella dependerá en gran medida de la capacidad y de las decisiones humanas, de la ciencia, de la tecnología y del uso que de ellas haga el hombre.

La visión que nos proporciona este calendario es muy interesante, nos da una perspectiva de humildad en el desarrollo del hombre en comparación de la Naturaleza. ¿Que increíbles eventos surgirán al correr de los segundos, horas, días del próximo año del calendario cósmico?.

El calendario cósmico por Carl Sagan (Programa Cosmos):
"...Después de todo, cuando estás enamorado, quieres contarlo a todo el mundo. Por eso, la idea de que los científicos no hablen al público de la ciencia me parece aberrante". Carl Sagan

vídeos

El calendario cósmico de Carl Sagan

Una de las escenas más comentadas de una mítica serie de documentales de Carl Sagan llamada Cosmos, fue el momento en que nos presentaba su Calendario Cósmico.

Calendario Cósmico 2

viernes, 30 de diciembre de 2011

La fuerza de la luz para estirar una sola molécula

Mónica Luna | Madrid


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Desde hace más de un siglo se sabe que la luz ejerce presión sobre el objeto que ilumina. Es una presión muy débil, pero de magnitud suficiente como para poder impulsar parcialmente una pequeña nave espacial mediante una gran vela solar o para poder retener o mover bolitas microscópicas mediante la utilización de haz de luz laser.

El instrumento capaz de aprovechar la 'fuerza' de la luz para atrapar objetos microscópicos se denomina 'pinzas ópticas' y gracias a él se están realizando importantes avances en el campo de la biología. Ricardo Arias-González, investigador de IMDEA 

Nanociencia y del CNB-CSIC, fue pionero en introducir las pinzas ópticas en biología en España.

Con el instrumento que él mismo ha fabricado es capaz de atrapar una sola molécula para su estudio individual. Entre otros temas, ha investigado las propiedades elásticas de una sola molécula de ADN o descifrado parte del funcionamiento de los más eficientes motores nanotecnológicos que existen a día de hoy: los motores biomoleculares, responsables de la locomoción y la acción mecánica dentro de la célula.

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Ricardo Arias-González junto a las pinzas ópticas. | M. L.

Mónica Luna.- ¿Cómo se pueden atrapar objetos microscópicos utilizando sólo luz?

Ricardo Arias-González.- La luz ejerce dos fuerzas distintas y opuestas sobre un objeto cerca de su punto focal. Por una parte ejerce presión sobre él, lo empuja en el sentido de la propagación de la luz (flecha negra). Por otra parte, lo atrae en dirección opuesta (flecha roja) debido a los campos eléctricos que se generan. La combinación de ambas fuerzas iguales y opuestas resulta en el aprisionamiento del objeto.

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Una nanopartícula atrapada mediante luz. | R. Arias-González.

M. L.- ¿Y cómo utiliza este fenómeno para estudiar las propiedades de una sola molécula?

R. A-G.- Podemos unir químicamente la molécula a dos microesferas. Una de ellas se sujeta mediante la trampa óptica y la otra con una micropipeta, como se muestra en la imagen inferior. Aumentando la distancia entre las esferas conseguimos estirar la molécula y medir sus propiedades elásticas.

En este video se puede observar cómo se consigue atrapar la bacteria 'E. coli' con las pinzas ópticas.

M. L.- ¿Cuál es la ventaja de poder estudiar las moléculas una a una?

R. A-G.- Cuando se estudian las moléculas con los métodos tradicionales, es decir introduciendo muchísimas de ellas (1023) en un tubo de ensayo, lo que analizas es el comportamiento promedio. Por ejemplo, obtendríamos una información semejante en un proceso de fabricación de automóviles del cual sólo pudiéramos conocer el comienzo, es decir, las piezas sueltas que formarán el coche y el resultado final: el coche ya terminado. Un estudio individualizado de cada molécula sería el equivalente de poder seguir el proceso de fabricación de un coche particular, podríamos saber en detalle, para ese coche concreto, cómo funcionan las máquinas que montan cada pieza y cuanto tiempo tardan en montar cada una.

M. L.- Por lo tanto, su objetivo es estudiar las moléculas de una en una para conocer sus particularidades y cómo ejecutan sus tareas.

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Una sola molécula de ADN entre dos microesferas. | R. Arias-González y S. Hormeño.

R. A-G.- Exactamente. Los procesos que se dan dentro de la célula, que es la fábrica de la vida, son altamente específicos, precisos y se encuentran muy bien coordinados. Nos interesa conocer en detalle cada uno de ellos. Por ejemplo, las moléculas que se encargan de la locomoción y de las acciones mecánicas, los motores biomoleculares, no funcionan con las leyes deterministas de la física a las que estamos acostumbrados. Se rigen por la dinámica estocástica, es decir, el resultado de una acción no es siempre el mismo, por el contrario, existen distintos resultados, cada uno con una cierta probabilidad de que suceda. Desde el punto de vista de la nanotecnología es muy interesante estudiar estos motores porque el ser humano aún no ha sido capaz de fabricar algo tan eficiente. La sensación que tenemos los científicos ante los motores biomoleculares es la de estar ante una maquinaria demasiado avanzada para nuestra época. La situación sería parecida a la que experimentaría una persona del Medievo frente a un ordenador: sentiría fascinación por comprender una tecnología tan sofisticada.

M. L.- ¿Qué aspecto de esta 'ultra avanzada nanotecnología de la naturaleza' están investigando en la actualidad?

R. A-G.- Estamos interesados en conocer por qué la naturaleza ha elegido una forma determinada de almacenar la información en detrimento de otras. De la misma forma que un ordenador almacena la información en un disco duro y tiene toda una maquinaria y electrónica dedicada a leerla y copiarla, la célula también dispone de un lugar para almacenar la información: la molécula de ADN. Es un 'disco duro' con forma de hilo de doble hebra, muy fino, de 2 nm de grosor, que puede llegar a tener metros de longitud. La cadena doble del ADN es un mecanismo de seguridad: hace que los 'bits biológicos' estén más protegidos y sea más difícil perder la información, evitando enfermedades.

M. L.- Y en la célula, ¿qué máquinas se utilizan para copiar la información?

R. A-G.- Se llaman polimerasas, y a diferencia de los cabezales ópticos de un grabador de DVD, son pequeños robots del tamaño del nanómetro que manipulan las hebras del ADN pegándose a ellas, algunos de ellos abriéndolas como una cremallera, y las replican según las van recorriendo. El ARN es otra molécula capaz de almacenar información de la misma forma en que lo hace el ADN, por lo tanto nosotros nos preguntamos: ¿Cuál es la ventaja tecnológica del ADN como disco duro en las células frente al ARN? A partir de medidas de la elasticidad de cada molécula de forma individual hemos podido concluir que el proceso de manipulación (apertura y lectura) de la doble hebra del ARN por motores biomoleculares tendría que ser muy diferente. Es muy probable que la eficiencia energética en la nano-escala sea una de las razones principales por las que la naturaleza ha optado por el ADN en la línea evolutiva, aunque ésta es una discusión que necesita de más enfoques para poder ser interpretada correctamente.

Mónica Luna es investigadora en Nanociencia y Nanotecnología en el Instituto de Microelectrónica de Madrid (CNM-CSIC). 

Fuente: EL MUNDO.es


Ya no hablamos...¿Está la tecnología dañando nuestra comunicación?

Rory Cellan-Jones

personas mensajeando
Algunos opinan que las nuevas tecnologías reduce nuestras ganas de comunicarnos cara a cara.

En un mundo de tweets y mensajes de texto, correos electrónicos y mensajes instantáneos... ¿Es nuestra comunicación mucho mejor?

¿Acaso la tecnología moderna nos está volviendo perezosos a la hora de hablar los unos con los otros, perjudicando tanto a la sociedad como a los negocios?

Éste fue el tema que mi editor, Victor Blank, me pidió que investigara.

Tan sólo contando con un breve explicación por correo electrónico, todavía no tenía muy clara esta tesis, hasta que hablé con él por teléfono, lo que me ayudó a entender su idea.

"La tecnología es una gran ayuda para la comunicación", me dijo, "pero si se eliminan la comunicación cara a cara o las conversaciones directas entonces pierdes los matices".
El correo electrónico se ha convertido en una forma fácil de comunciación pero también una forma perezosa"
Rob Price, socio directivo de Atos

Preocupación

Blank, ex directivo en Lloyds TSB, parecía particularmente preocupado por el impacto que estos métodos modernos están teniendo en el mundo de los negocios, con ejecutivos enviando airados correos electrónicos, y haciendo tratos de los que podrían arrepentirse luego, en vez de ver el blanco de los ojos de sus homólogos en negociaciones cara a cara.

Ésta era una preocupación compartida por una persona que Blank sugirió como posible entrevistado. El exeditor del diario Times de Londres, Lord Rees-Mogg, me dijo que si hoy estuviera trabajando en el periódico por supuesto utilizaría los métodos más modernos. Sin embargo, sentía que mucha gente podría convertirse adicta al correo electrónico y a las redes sociales.

"Veo que a menudo los correos electrónicos se envían sin consideración, son más toscos que otros medios de comunicación, por lo que creo que son inferiores".

Correos electrónicos obsoletos

Lo sorprendente es que ésta visión la secunden miembros de la firma tecnológica Atos, que ha decido abandonar el correo electrónico como herramienta de comunicación interna.

"El correo electrónico se ha convertido en una forma fácil de comunicación pero también una forma perezosa", dice Rob Price, socio directivo de Atos en Reino Unido.

Cualquiera que llega a su escritorio y descubre que le han enviado docenas de correos internos con ninguna relevancia se conformará con la situación. Pero Atos no está rechazando sistemas modernos de comunicación, simplemente reconociendo que una nueva generación ya piensa que el correo electrónico está algo obsoleto.

Los recién llegados están acostumbrados a enviarse mensajes y a utilizar redes sociales, sistemas mucho más rápidos de comunicación.

Otra gran corporación reconoció que forzar a los empleados a estar siempre conectados tiene sus límites.

Volkswagen ha establecido que la firma alemana Blackberry deberá parar de enviar correos electrónicos a sus empleados 30 minutos después de finalizada la jornada.

Sin embargo, lo que necesitaba es realmente a alguien que hubiera analizado de forma científica el modo en que empleamos las tecnologías de comunicación.

Tiempo para reflexionar

La doctora Monica Bulger, del Instituto de Internet de Oxford, en el Reino Unido, considera que las tecnologías de la comunicación nos han hecho más inteligentes.

facebook
Un problema de las tecnologías modernas es la sobrecarga de datos que soportamos a diario.

Ejecutivos como Blank han aprendido de la llegada de las computadoras y el procesamiento de textos. "Antes de los procesadores de textos, los ejecutivos dictaban los mensajes a las secretarias y hablaban por teléfono. Así que el uso de su tecnología ha mejorado su escritura".

Bulger admite que la comunicación cara a cara es importante, pero afirma que también tiene sus peligros.

"Me he sentado en reuniones donde la gente ha dicho cosas que no deberían". Sin embargo, los correos electrónicos te dan más tiempo a considerar lo que se dice: "puedes practicar la regla de contar hasta diez y pensar un poco antes de responder".

Sobre todo, la conclusión académica fue que las diferentes tecnologías disponibles ayudan más que dañan la comunicación. Aunque le preocupada lo que llamó una "sobrecarga de conocimiento o diluvio de datos".

Un complemento, no un reemplazo

Dime algo nuevo. Siendo yo mismo adicto a las tecnologías, todavía me siento oprimido por la gran cantidad de correos electrónicos, mensajes de texto y actividad en redes sociales con las que tengo que lidiar cada día. No puedo imaginar cómo haría mi trabajo sin herramientas como Twitter. Aunque a veces me pregunto si me comunicaba mejor hace 30 años.
usas las redes sociales y las tecnologías modernas para encontrarte con la gente cara a cara"
Estudiante de la Universidad de Oxford


En mis días de estudiante, antes de la era del celular o el correo electrónico, solíamos simplemente aparecer en un lugar o encontrarnos en la calle, y todavía conseguíamos tener una rica y variada vida social y establecer amistades duraderas.
Así que decidí volver a la universidad para hablar con miembros de la actual generación Facebook.

Llamé a la puerta de la habitación de mi hijo, que estudia en la Universidad de Oxford, y le propuse ir a ver a algunos amigos de la habitación de al lado. Inmediatamente tomó su celular para enviarles un mensaje en lugar de caminar unos cuantos pasos.

Pero una vez que los reuní, los estudiantes me demostraron tener un matizado punto de vista sobre las comunicaciones modernas.

Uno de ellos casi nunca usaba las redes sociales y dijo que tan sólo se encontraba con la gente por la calle. Otro mencionó el peligro de estar obsesionado con Facebook al costo de la comunicación cara a cara.

Un tercero lo resumió todo para mi: "usas las redes sociales y las tecnologías modernas para encontrarte con la gente cara a cara, cuando de otra forma no los verías por semanas, porque quizás no te encuentres con ellos".

Acordamos que los nuevos medios de comunicación son un complemento, no un reemplazo, de los medios tradicionales.

¿Así qué le debo decir a Victor Blank? Me parece que su preocupación sobre el impacto del correo electrónico, las redes sociales y los mensajes instantáneos en nuestra habilidad de comunicarnos son un poco exageradas. Quizás necesitamos encontranos cara a cara para hablar de ello...

Fuente: BBC MUNDO

La inteligencia sí puede mejorarse

BBC Salud


ninosquimicos
Por cada año adicional de educación se incrementaron 4 puntos de CI.

Durante mucho tiempo se ha debatido si un individuo nace o se hace inteligente, y si la educación puede tener algún efecto en el coeficiente intelectual (CI).

Ahora, una investigación llevada a cabo en Noruega afirma que la educación sí puede mejorar la inteligencia, al menos hasta los últimos años de la adolescencia.

El estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) (Actas de la Academia Nacional de Ciencia) encontró que entre más tiempo pase un niño en el colegio más alto su CI.

Por cada año escolar adicional se pueden aumentar cuatro puntos de CI, dicen los investigadores de la Universidad de Oslo.

Y este "efecto considerable", agregan, puede obtenerse hasta finales de la adolescencia.

Tal como explican los investigadores, estudios en el pasado ya han establecido un vínculo entre un alto CI y una mayor educación.

Hasta ahora ha sido muy difícil determinar si asistir durante más tiempo al colegio puede mejorar el CI porque existe la posibilidad de que los niños con un CI naturalmente alto son los que pasan más tiempo en el sistema educativo.

Educación obligatoria

El estudio, en el que también participó la organización Statistics Norway, encargada de publicar los datos oficiales, se basó en los efectos "naturales" que tuvo el sistema educativo noruego en 107.223 estudiantes.

Entre 1955 y 1972 los gobiernos regionales de ese país incrementaron la educación obligatoria de siete a nueve años. Esto significó que los estudiantes salían del colegio a los 16 años y no a los 14.
Encontramos que esta reforma escolar, que afectó principalmente la educación en los años medios de la adolescencia, tuvo un efecto sustancial en las puntuaciones de CI obtenidas a los 19 años"
Christian Brinch y Taryn Galloway


El efecto de este incremento forzado en la asistencia escolar fue medido por el gobierno cuando los estudiantes cumplieron 19 años, la edad cuando los hombres que serán llamados a filas son sometidos a una prueba de CI.

"Encontramos que esta reforma escolar, que afectó principalmente la educación en los años medios de la adolescencia, tuvo un efecto sustancial en las puntuaciones de CI obtenidas a los 19 años" dicen los autores.

Agregan que "en la época en que la reforma fue introducida, se hizo aparente un incremento inusualmente alto tanto en la educación promedio como en el CI promedio".

Y explican que por cada año adicional en el colegio se incrementaron 3,7 puntos de CI.

"Al aprovechar el incremento en la asistencia escolar, instigado por una amplia reforma escolar obligatoria, este estudio fue capaz de desvelar un efecto estadísticamente significativo y considerable de la educación media en las puntuaciones de CI en los primeros años de la adultez de los hombres noruegos" afirman los científicos.

Los investigadores señalan, sin embargo, que se debe ser cauteloso al tratar de obtener conclusiones, porque el efecto, dicen, podría aplicarse únicamente a la sociedad noruega o a su sistema de educación.

De cualquier forma, dicen los científicos, el estudio prueba que sí es posible mejorar la inteligencia, al menos durante los años de la adolescencia.

Fuente: BBC MUNDO

Una cuestión por resolver: ¿qué forma tiene el universo?

universo
La forma del universo determina su contenido y, por tanto, su destino final.
Dibujar el cosmos exige mirar el borde de un abismo. Da vértigo, pero la curiosidad y un extraño morbo nos asedian. Muchos físicos y astrónomos se han embarcado en esta misión, trazando teorías para todos los gustos sobre una cuestión por resolver: ¿qué forma tiene el universo?


Ágata A. Timón


Según los científicos, el universo podría ser cerrado, infinito, plano o curvo, retorcido como una cinta de Moebius o enredado como una maraña de lana. Cada uno tiene sus preferencias, aunque apenas hay certezas. Para el resto de los mortales, lo lógico es preguntarse si tiene sentido hablar siquiera de una ‘forma’ para el cosmos.

“Cuando hablamos de la forma del universo nos referimos a la geometría del espacio-tiempo, que va evolucionando”, advierte Mariano Moles, investigador y director del Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón. La Teoría de la Relatividad de Einstein dice que el espacio y el tiempo son inseparables, así que nos topamos con un objeto de cuatro dimensiones imposible de visualizar. Pero podemos simplificar y obtener fotos de él en cada momento, “aunque en el instante cosmológico después será distinto”, advierte Moles.
“No sabemos si el cosmos es finito o infinito, solo que la región que podemos ver es finita”

Una mirada desde fuera



Una opción es retratar el entorno desde dentro del propio universo para obtener su curvatura o forma local. La otra es estudiar su forma global o topología. “La topología es la forma que veríamos desde fuera. Claro que ‘fuera’ del universo no existe”, afirma Eduard Salvador, catedrático de Astrofísica de la Universidad de Barcelona. Este es uno de los grandes problemas: no podemos salir a mirar el ‘todo’.


“Estamos limitados para entender cuerpos en tres dimensiones por estar nosotros mismos inmersos en un mundo tridimensional”, apunta Vicente Muñoz, catedrático de Geometría y Topología de la Universidad Complutense de Madrid y autor del libro La forma del universo. Nos pasa lo mismo que a los ‘chatoides’, seres planos inventados por Eduardo Battaner, catedrático de Cosmología de la Universidad de Granada.


Los chatoides habitan en la superficie de una esfera y solo perciben la longitud y la anchura. Para ellos el mundo es un plano que se extiende indefinidamente; sin embargo, si emprenden un viaje con rumbo constante, después de recorrer una circunferencia entera llegarán al mismo punto y serán capaces de comprender que viven en ‘algo parecido’ a la superficie de una esfera.


Esto mismo, en una dimensión más, es lo que intentan hacer algunos para estudiar la forma global del cosmos. “En un universo cerrado, deberían producirse repeticiones de algún tipo cuando miramos a lo lejos –explica Eduard Salvador–. Pero hasta el momento no hay observaciones que puedan confirmar ninguna hipótesis de topología. Las repeticiones son muy difíciles de detectar y ni siquiera se sabe si se darán, así que no se trabaja mucho en esta línea”.


Después de todo, el universo es plano


El estudio de la curvatura del espacio está dando mejores frutos. La respuesta es casi unánime: el universo es plano. Es lo que confirman observaciones independientes sobre las anisotropías de la radiación de fondo, lentes gravitatorias, la distribución de materia a gran escala, la temperatura del gas dentro de los cúmulos, etc. “No nos referimos a que sea como un folio, sino a que se cumplen las propiedades de la geometría euclídea”, explica Salvador. “Es decir, si lanzamos dos haces de luz paralelos, nunca se acercarán o se alejarán, como sucedería si fuera curvo”, describe José Alberto Rubiño, cosmólogo del Instituto de Astrofísica de Canarias.

La gran herramienta para estudiar el universo es la radiación de fondo de microondas (CMB, por sus siglas en inglés), el eco electromagnético del Big Bang. Tras siete años de observaciones, la Sonda Anisotrópica de Microondas Wilkinson (WMAP) de la NASA ha trazado en 2011 el primer plano completo del cielo de microondas en alta resolución. “Hasta ahora, la mejor determinación de la forma del universo la ha aportado el WMAP”, asegura a SINC Charles Bennett, investigador principal del proyecto. Si nos fiamos de la NASA, podemos asumir con un margen de error de un 0,5% que estamos en una geometría plana.
“Hasta ahora, la mejor determinación de la forma del universo la ha aportado la sonda WMAP de la Nasa”

Quizá estos datos nos lleven a alguna forma global. Charles Bennett contesta: “si la curvatura es nula, entonces el universo global no puede ser esférico”. ¿Podemos entonces olvidarnos de la esfera? “No”. El especialista de la Nasa recuerda que las observaciones siempre tendrán alguna incertidumbre. “En este momento nuestras medidas son indistinguibles de la curvatura nula, pero no podemos desechar la geometría esférica. Eso sí, el radio de curvatura sería enorme”, explica Bennet.

Algunas verdades universales


Tenemos sobre la mesa todas las opciones: abierto o cerrado, finito o infinito. “No sabemos si el cosmos es finito o infinito. Sí podemos asegurar que la región que podemos ver es finita”. Bennett se refiere al ‘horizonte cosmológico’, un límite infranqueable a partir del cual no se puede saber absolutamente nada. Hoy podríamos conocer, como mucho, los objetos que estén a distancias inferiores a 13.700 millones de años luz, es decir, lo que ha recorrido la luz desde el Big Bang. “La luz de todo lo que esté más lejos aún no nos ha llegado”, afirma Rubiño.
A principios de 2013 el satélite Planck de la ESA ofrecerá datos que nos permitirán conocer la geometría del universo

Pero que no se pueda observar no significa que no exista. “Hay pruebas que muestran que el universo es mucho más grande. Si su tamaño fuera menor que 70.000 millones de años luz, entonces veríamos múltiples copias en los mapas de microondas. Hemos buscado este patrón y no lo hemos visto. Esto nos permite situar una cota del mínimo tamaño que tiene el universo”, afirma a SINC David Spergel, profesor de astrofísica en la Universidad de Princeton (EE UU). “También podemos asegurar que no tiene bordes”, añade Rubiño.

Recapitulando: es limitado en el tiempo, es mayor de lo que vemos, no tiene bordes, pero ¿es infinito? El concepto se escapa de nuestras manos y da lugar a paradojas. Spergel plantea una de las más inquietantes: “Sabemos que hay un número finito de átomos en cada ‘parche’ observable del espacio (de radio 13.700 millones de años luz) y las maneras de recolocarlos también son finitas. Nuestra existencia viene determinada por una recombinación de átomos concreta. En un universo infinito tendría que haber otros lugares en los que se volviera a dar esta combinación. De hecho, infinitos lugares.

Por tanto, existirían infinitas copias de nosotros mismos. Esto es raro”.

Si para el lector lego esto es un galimatías, los cosmólogos tampoco se sienten cómodos con estos trabalenguas. “Yo, personalmente, prefiero un universo finito, aunque muy grande”, admite Spergel.

Atrapados por nuestra visión finita

Si el universo es más grande que el horizonte cosmológico, puede que nunca lleguemos a conocer su forma global. El espacio podría ser finito, pero tan grande que cualquier señal de su finitud esté fuera de nuestro alcance. “No puede observarse más allá del horizonte cosmológico. Eso violaría el principio de la velocidad finita de la luz –afirma Battaner–. Lo que está más allá puede vislumbrarse por la teoría, pero no por la observación”.

La verdad es que, hasta ahora, ‘mirar’ a través de la teoría nos ha permitido saber muchas cosas. “Tenemos un modelo cosmológico que puede explicar todas las medidas, incluyendo las geométricas, con solo seis parámetros”, afirma Benett. Es la Teoría de la Inflación, la revisión del Big Bang que sitúa un periódico de inflación dramático y exponencial en el comienzo del universo.

“Fuera como fuese la curvatura inicial, el cosmos se ‘aplastó’ por la enorme expansión, hasta llegar a un estado prácticamente plano. A partir de entonces, ha seguido expandiéndose y enfriándose. Conocemos su contenido: un 73% de energía oscura, 23% de materia oscura y 4% de átomos. Sabemos que tiene 13.700 millones de años. Entendemos muchas cosas, pero hay todavía tantísimas otras que no comprendemos”, admite el experto de la NASA.

Para los que tienen que ver para creer, los métodos observacionales todavía tienen mucho que ofrecernos. “El camino más prometedor es el que proporcionó WMAP, aunque su sucesor, el satélite Planck de la Agencia Espacial Europea (ESA) está ya orbitando y midiendo con una sensibilidad de tres a diez veces mayor que el WMAP. A principios de 2013 ofrecerá datos que nos permitirán conocer la geometría del universo”, anticipa Battaner. Bueno, digamos ‘conocer mejor’. En particular, corroborar las correcciones de la inflación.

“Analizando las anisotropías de la radiación observada por Planck, podremos afirmar, o no, que vivimos en un universo plano, dominado por la energía oscura, que terminará en un ‘gran desgarrón’, con una expansión indefinidamente cada vez más rápida”. Entonces, seremos capaces de ver con un poco más de precisión qué se esconde en el fondo del abismo.

Triángulos en el cielo


A partir de observaciones del Fondo Cósmico de Microondas, la misión WMAP ha determinado, con un margen de error del 0,5%, que el universo es plano. “Si dibujas un triángulo enorme en la superficie de la Tierra, la suma de los ángulos será mayor a 180 grados, porque es curva. La misión espacial WMAP ha hecho el mismo razonamiento en tres dimensiones: sobre un triángulo tridimensional que se extiende sobre vastas regiones del espacio ha mostrado que la naturaleza del espacio es euclídea, es decir, que su curvatura es cero”, afirma Charles Bennett.

La curvatura, que describe la geometría local, está íntimamente relacionada con la densidad y con el destino del universo. La distribución de la materia y la energía determina la relación entre las fuerzas que mueven el cosmos a gran escala: la expansión y la gravedad. Según venza una o la otra, el mundo sufrirá una contracción que le llevará al colapso, una expansión acelerada que lo desgarrará, o quedará en equilibrio hasta la muerte térmica.



Leer nos cambia el cerebro... más de lo que creemos


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Corre por ahí el bulo de que leer no es para tanto. Que ya existe la televisión, que vivimos en un mundo audiovisual, y que por tanto la lectura es una actividad como cualquier otra, casi un hobbie, algo marginal que irá retrocediendo con el tiempo. Pero no es así.

La lectura de libros o de textos que requieran concentración y tiempo nos permite llegar a lugares a los que otras tecnologías tienen vedado el paso. No sólo se profundiza en asuntos complejos sino incluso en emociones complejas.

Una buena prueba de ello es cómo piensa un lector respecto a un analfabeto. Los cerebros lectores entienden de otra manera el lenguaje, procesan de manera diferente las señales visuales; incluso razonan y forman los recuerdos de otra manera, tal y como señala la psicóloga mexicana Feggy Ostrosky-Solís.

Los cerebros de los lectores incluso difieren entre sí según qué lecturas tengan por bagaje. Y no sólo estoy hablando de leer Dostoievsky o Pablo Coelho, sino queinfluye incluso el idioma en el que leemos.

Los lectores de inglés, por ejemplo, elaboran más las áreas del cerebro asociadas con descifrar las formas visuales que los lectores en lengua italiana. Según se cree, la diferencia radica en el hecho de que las palabras inglesas presentan con más frecuencia una forma que no hace evidente la pronunciación. ¿No habéis visto en las películas que a menudo las personas deben deletrear su nombre para que la otra persona sepa cómo se escribe? Por el contrario, las palabras italianas, así como las españolas, suelen escribirse exactamente como se pronuncian.

Por esa razón, también, los vocabularios de las culturas que aprendían a leer incrementaban sus recursos lingüísticos. Por ejemplo, el vocabulario inglés, limitado a unos pocos miles de palabras, se amplió hasta más de un millón con la proliferación de los libros.

Pero ¿qué pasa exactamente, en tiempo real, en el cerebro de una persona que lee y entiende lo que lee, a diferencia de una persona que simplemente mira las imágenes en una pantalla o escucha las palabras de un cuentista?

En 2009, la revista Psychological Science publicó un estudio al respecto, llevado a cabo en el Laboratorio de Cognición Dinámica de la Universidad de Washington, cuya principal investigadora fueNicole Speer.
Los lectores simulan mentalmente cada nueva situación que se encuentran en una narración. Los detalles de las acciones y sensaciones registrados en el texto se integran en el conocimiento personal de las experiencias pasadas. Las regiones del cerebro que se activan a menudo son similares a las que se activan cuando la gente realiza, imagina u observa actividades similares en el mundo real.
Y todo esto es así porque leer es una actividad muy poco natural. Imaginaos: ¿acaso nuestros antepasados podían concebir permanecer sentados durante mucho tiempo, sin moverse, con la vista fija en un punto estático en la que no está pasando nada? Es decir: mirando pulpa de árbol prensada manchada con lo que parecen insectos aplastados. Más que un ser humano eso parecería una estatua. Un observador analfabeto no entendería qué mira tanto esa criatura porque todo pasa en su cabeza. De algún modo, el humano lector es casi una nueva especie.

El estado natural del cerebro humano, así como el de la mayoría de los primates, tiende a la distracción. Basta con que aparezca cualquier estímulo interesante, y nuestro cerebro sentirás interés por él, olvidándose de lo que estaba haciendo. Sin embargo, leer un libro requiere de una capacidad de concentración intensa durante un largo periodo de tiempo.

Esta tendencia a distraernos con nuevos estímulos, según la psicología evolutiva, tiene mucho sentido. Nuestros ancestros debían tener cerebros hambrientos de novedades y dispuestos a captar cualquier irregularidad: los objetos estacionarios o invariables forman parte del paisaje y mayormente no se perciben. Los ancestros que no tenían esta capacidad, seguramente tenían mayor probabilidad de morir (por ejemplo, un depredador que acecha) o menor probabilidad de fijarse en una oportunidad (por ejemplo, una fuente cercana de alimentos, lo cual también se traducía en una muerte prematura). Y un ancestro muerto es un ancestro que no se reproduce y que no deja en herencia a su prole sus genes, es decir, rasgos como un cerebro que no tiende a la distracción.

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Todos los que en el pasado tenían cerebros predispuestos para la concentración y la linealidad, por tanto, se extinguieron. Nosotros somos descendientes de no lectores. Compartimos sus vetas genéticas. Tal y como señala Nicholas Carr:
Leer un libro significaba practicar un proceso antinatural de pensamiento que exigía atención sostenida, ininterrumpida, a un solo objeto estático. Exigía que los lectores se situaran en lo que el T. S. Eliot de los Cuatro cuartetos llamaba “punto de quietud en un mundo que gira”. Tuvieron que entrenar su cerebro para que hiciese caso omiso de todo cuanto sucedía a su alrededor, resistir la tentación de permitir que su enfoque pasara de una señal sensorial a otra. Tuvieron que forjar o reforzar los enlaces neuronales necesarios para contrarrestar su distracción instintiva, aplicando un mayor “control de arriba abajo” sobre su atención. “La capacidad de concentrarse en una sola tarea relativamente sin interrupciones”, escribe Vaughan Bell, psicólogo del King´s College de Londres, representa “una anomalía en la historia de nuestro desarrollo psicológico.
Los libros son el equivalente intelectual de los antibióticos, los aditivos o el aire acondicionado. Son una tecnología capaz de diluir un poco más nuestra humanidad de serie y moldear nuestro cerebro para alcanzar finisterres que hace apenas unos siglos eran inalcanzables. Son una tecnología diferente a Internet, la telvisión o el teléfono móvil, así que vale la pena que no la perdamos.
Ni que decir tiene que mucha gente había cultivado una capacidad de atención sostenida mucho antes de que llegara el libro e incluso el alfabeto. El cazador, el artesano, el asceta, todos tenían que entrenar su cerebro para controlar y concentrar su atención. Lo notable respecto de la lectura de libros es que en esta tarea la concentración profunda se combinaba con un desciframiento del texto e interpretación de su significado que implicaban una actividad y una eficiencia de orden mental muy considerables. La lectura de una secuencia de páginas impresas era valiosa no sólo por el conocimiento que los lectores adquirían a través de las palabras del autor, sino por la forma en que esas palabras activaban vibraciones intelectuales dentro de sus propias mentes.
Así, lectores del mundo, antinaturales todos, si pensáis más profundamente es porque leéis más profundamente. Porque, en ocasiones, ser antinatural es lo más de lo más.

Vía | Superficiales de Nicholas Carr

¿Por qué el año comienza el 1 de enero?

reloj praga
Rafael Bachiller | Madrid


El astrónomo Rafael Bachiller nos descubre en esta serie los fenómenos más espectaculares del Cosmos. Temas de palpitante investigación, aventuras astronómicas y novedades científicas sobre el Universo analizadas con profundidad.

La decisión de comenzar el año en enero tiene su origen en la antigua Roma, en el siglo II a.C., pero durante la Edad Media el inicio del año se celebraba en la Navidad, la Encarnación o la Pascua. La historia de nuestro calendario, el más usado del mundo, es el resultado de aproximaciones sucesivas del año civil al año astronómico que marca las estaciones.
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Un fundamento astronómico

El día y el año (tal y como está definido hoy) tienen su fundamento en el movimiento de la Tierra sobre sí misma y en torno al Sol. El día y el año son pues los ladrillos de un calendario solar. Sin embargo, el mes es una unidad basada en el movimiento de la Luna y forma la base de los calendarios lunares. La semana, una unidad intermedia muy conveniente para organizar los días de trabajo y de descanso, corresponde aproximadamente a una fase lunar.
El laberinto romano

Nuestro calendario actual es obviamente solar, pero sus orígenes se remontan al antiguo calendario romano que tenía un fundamento lunar. En la antigua Roma, varios siglos antes de nuestra era, el año era una sucesión de diez meses: Martius (dedicado a Marte), Aprilis (del latín aperire, abrir, por los brotes vegetales), Maius (por la diosa Maia), Junius (por Juno), Quintilis (el mes quinto), Sextilis (sexto), September (séptimo), October (octavo), November (noveno), y December (décimo).

El año comenzaba el primer día (calendas) de Marzo, bajo los auspicios del dios guerrero, pues esta era la fecha que marcaba el inicio de las campañas militares con la designación de los cónsules. Los meses comenzaban con la luna nueva, algo que era difícil de determinar observacionalmente (precisamente porque en esa fase la luna no es visible).

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Además, como el año era mucho más corto de 365 días, su inicio iba cambiando de estación, lo que creaba inconvenientes en las campañas militares. 

Para evitar este problema, se intercalaban meses adicionales cada cierto tiempo. Esta situación se prestaba a un gran desorden. Los pontífices (encargados del calendario además de los puentes de Roma) alargaban y acortaban los años fraudulentamente, según su conveniencia, para prolongar la magistratura de sus amigos y reducir la de otros.

Numa Pompilius trató de acompasar el calendario romano a las estaciones añadiendo de manera permanente dos meses al final: Ianarius (dedicado a Jano, mes 11) y Februarius (de februare, purificación, mes 12).

A mediados del siglo II a.C., las campañas militares lejos de Roma (y concretamente en Hispania) requerían nombrar a los cónsules con suficiente antelación al comienzo de las actividades. En el año 153 a.C. se fijó el principio del año en el día 1 de Ianarus (en lugar del 1 de Martius), fecha en que se pasó a realizar el nombramiento de los cónsules, esto es, dos meses antes del comienzo de las campañas.

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Gracias a los dos meses adicionales introducidos por Numa Pompilius, el año había pasado a tener unos 355 días, pero aún así era demasiado corto respecto del año de las estaciones

Ocasionalmente se introducía un decimotercer mes, algo también propicio a manipulaciones por intereses políticos o económicos. En el año 46 a.C. el año del calendario se encontraba desfasado unos tres meses respecto de las estaciones y seguía reinando el desorden.
César bien asesorado

Fue Julio César (102 – 44 a.C.) quien en el 45 a.C. (año 708 de Roma) decidió realizar una reforma definitiva del calendario. Encargó el trabajo al prestigioso astrónomo griego Sosígenes que estaba establecido en Alejandría. Sosígenes se despreocupó de la Luna y ajustó la duración de los meses para fijar la duración total del año en 365,25 días por término medio, es decir, unos 11 minutos más cortos que el año trópico (el de las estaciones, que dura 365,2422 días), transformando así el calendario de lunar a solar. Como resultaba conveniente que el año tuviese un número entero de días, se fijó el año ordinario en 365 días (como el de los egipcios) y para que no se acumulase un decalaje con las estaciones se decidió intercalar un día extra cada cuatro años.

Posteriormente, el mes Quintilus fue renombrado Julius (en honor de Julio César) y el Sextius pasó a llamarse Augustus (por Augusto) pero, por inercia del lenguaje, September, October, November y December han conservado unos nombres que hoy nos resultan aparentemente absurdos y que son, obviamente, inadecuados.
Reticencias con Enero

Este calendario, denominado juliano en memoria de Julio César, permaneció válido durante más de dieciséis siglos. Pero durante muchos de estos siglos, los católicos se resistieron a celebrar el principio del año en un mes dedicado a una deidad pagana.

En la Edad Media, diferentes pueblos de Europa tenían por costumbrecelebrar el principio del año en fechas de significado religioso. Dependiendo del estado europeo, se utilizaba el ‘estilo’ de la Navidad (el año comenzaba el 25 de diciembre), el de la Encarnación (25 de marzo), o el de la Pascua (¡con el año comenzando en fecha variable!). Y en algunos de los estados se cambiaba a veces. 

Por ejemplo, en Aragón se utilizó el estilo de la Encarnación hasta 1350, y entonces se cambió al de la Navidad que permaneció hasta principios del XVII. En pocos estados (por ejemplo Polonia, desde 1364) se utilizó el estilo de la Circuncisión, con el año comenzando el 1 de enero.

El inicio del año el 1 de enero se hizo obligatorio en muchos estados europeos a partir del siglo XVI. Se impuso en Alemania mediante un edicto hacia 1500; Carlos IX lo decretó en 1564 en Francia y entró en funcionamiento en 1567; en España se generalizó hacia el siglo XVII (en el XVIII en Cataluña), y en Inglaterra hubo que esperar hasta 1752.

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Del juliano al gregoriano

Con el transcurso de los siglos, los 11 minutos de diferencia en la duración del año juliano y del trópico, generaron una deriva muy significativa. A finales del siglo XVI, a pesar de la corrección introducida en el concilio de Nicea (año 325 d.C.), el equinoccio de primavera (muy importante para la Iglesia, pues determina la fecha de la Pascua) caía hacia el 11 de Marzo, es decir, 10 días antes de la fecha que la Iglesia le había impuesto en Nicea. Esta situación llevó al papa Gregorio XIII a realizar una importante reforma en 1582, año al que recortó 10 días.

En el excelente calendario resultante, denominado gregoriano, vigente hasta hoy, el año tiene una duración media de 365,2425 días. Pero aún contiene diferencias significativas respecto del año astronómico (el año gregoriano dura 26 segundos más que el trópico) y aún conserva numerosas curiosidades y elementos peculiares. Por ejemplo, sigue conteniendo años bisiestos (entre los que se encuentra el 2012), pero se suprimieron los años seculares de entre tales bisiestos (salvo aquellos que son divisibles por 400).
También interesante

  • El término calendario deriva del latino calendas que se empleaba para denominar el día inicial de cada mes. Calendas, a su vez, procede del verbo calare (llamar). A primero de mes los cobradores reclamaban los tributos y, para ello, llamaban a los ciudadanos a gritos. El libro en el que estos cobradores anotaban sus cuentas se denominaba calendarium...
  • En Inglaterra, el inicio del año en el 1 de enero se decretó en 1752 (antes se celebraba el 25 de marzo). Para ello hubo que suprimir enero, febrero y veinticuatro días de marzo del año 1751, que sólo tuvo 282 días (del 25 de marzo al 31 de diciembre). Al mismo tiempo, se impuso el calendario gregoriano para lo que hubo que suprimir 11 días de 1752 (en lugar de los 10 que fueron necesarios cuando se instauró la reforma por vez primera en 1582). Al miércoles 2 setiembre de 1752 siguió el jueves 14 de setiembre. Lord Chesterfield, promotor de las reformas, tuvo que aguantar sátiras en las que se le reclamaba: "Devuélvenos nuestros once días".
  • El peculiar calendario republicano francés, que estuvo vigente apenas trece años (desde octubre de 1793 hasta diciembre de 1805) cambió el principio del año del 1 de enero al día del equinoccio de otoño en París, aniversario de la Primera República (22 de setiembre de 1792). El mes en que comenzaba el año pasó a denominarse Vendémiaire (por la vendimia).





Fuente: EL MUNDO.es


Vídeos: 

ORIGEN DE LOS MESES DEL CALENDARIO JULIANO



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